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domingo, 23 de febrero de 2014

La Economía Española: Cuatro bodas (Gasto público, Consumo, Poder Adquisitivo y Crédito) y un funeral (el desempleo)


Domingo de bautizo del hijo de mi primo Manuel, Rodrigo Cubeiro. Lo hemos celebrado en Navalcarnero (en su iglesia he podido orar por Enrique, Juan y David) y festejado con una comida en El Olivar, restaurante de la misma localidad. Mi agradecimiento a Yolanda y Manuel, padres de Rodrigo; a sus abuelos Emma y Ramón Cubeiro y la familia que les hemos acompañado.
Esta tarde he estado leyendo “Cuatro bodas y un funeral”, el último libro de David Taguas, recientemente fallecido. Un gran economista con las ideas muy claras y una excelente capacidad didáctica para explicarlas. Una auténtica lástima que se nos haya ido tan joven, cuando tenía tanto que aportarnos.
En el prólogo, el también economista César Molinas nos explica que “David Taguas es indisociable de la historia del uso de técnicas de economía cuantitativa para el análisis, diseño y evaluación de la política económica en España (como diría Tom Peters, “si no mides, no consigues”). Y nos recuerda su llegada al Ministerio de Economía y Hacienda (el Dr. Taguas provenía de la Universidad de Minnesota), la creación de MOISEES (Modelo de Investigación y Simulación de la Economía Española) en el Ministerio, su etapa de casi una década en el Servicio de Estudios del BBVA (con mi admirado y querido Pedro Luis Uriarte), su paso por la Moncloa (con rango de Secretario de Estado) hasta abril de 2008, y la presidencia de SEOPAN, en la que “David siguió trabajando en el diseño y análisis de la política económica”. Este libro, escribe César Molinas, muestra la crisis de los últimos años desde un enfoque cuantitativo y riguroso en teoría económica, lo que es muy de agradecer. Una historia reciente de la que tenemos mucho que aprender.
De una manera muy inteligente, David Taguas parte de esa idea de “devaluación interna” (de la que siempre ha sido partidario el FMI) y nos recuerda que el PIB, en 2007 como ahora, es la suma de Consumo Privado (el que hacen las familias), Consumo público (el que hacen las administraciones), inversión y exportaciones menos importaciones. De 2007 a 2013, sobre base 100, el consumo privado ha crecido un 1’8; el público, un 1’9; la inversión ha caído el 12’7; la demanda nacional, por tanto, ha descendido 9 puntos; las exportaciones han crecido un 7’1 y las importaciones han descendido un 1’8, por lo que el saldo exterior ha mejorado 9 puntos.
El libro tiene dos partes: La situación actual y la vía de salida de la crisis con Europa y Lo que hay que cambiar. En la primera, el autor nos recuerda que desde el inicio de la crisis, España ha perdido más del 5% de su PIB, pero que la caída del empleo ha sido aún peor (un 18%, o 3’687 M de empleos). La única forma compatible de aumentar la inversión, la actividad y el empleo es el ahorro. “Fuera del euro hace mucho frío”, insiste. Hacen falta reformas, sí: fiscal (reducción de impuestos a las familias), bancaria (para romper el círculo vicioso con el soberano) y laboral.  Para mejorar la productividad (antes de la crisis, la española era el 75’6%  de la media europea), el Capital Humano es casi todo (en esto coinciden Taguas y Krugman). Es cuestión de mejora de la educación: “Un año adicional de educación podría aumentar, en promedio, un 10% el salario real”. En definitiva, “el impulso al capital humano debe ser el principal objetivo de la política fiscal a medio plazo”. No puedo estar más de acuerdo.
La crisis que se inició en septiembre de 2013 ha tenido cinco fases. La primera, por problemas de liquidez (hipotecas de alto riesgo).  La segunda fue la intervención pública. La tercera fue la crisis de la deuda soberana (desde verano de 2009). La cuarta, la nueva desaceleración de primavera-verano de 2011. Y falta la quinta, con las consecuencias de la estabilización. En palabras de David Taguas, ahorro, inversión y reducción de la deuda externa es un juego de “tres en raya”. “Cuando comenzó la crisis, la inversión era el 31% del PIB y ahora solo el 18’4%”. Para que la recuperación sea sostenible, hace falta que la inversión aumente siete puntos. Y para que eso ocurra, es necesario que el ahorro lo haga en una magnitud mayor.
La economía española sigue presentando un déficit público de doble dígito (en septiembre de 2013). Por tanto, hay que cambiar:
- El déficit, la dinámica de la deuda y pensiones. La política fiscal puede estabilizar la economía a corto plazo (de hecho, lo está haciendo), a costa de reducir el crecimiento en el medio y largo plazo. Taguas nos presenta, como “buena práctica, lo que hizo la socialdemocracia en Suecia. Algunos pensamos (más desde la micro que desde la macro) que podría reducirse drásticamente el déficit público con calidad directiva. La verdadera reforma de la administración, más allá de recortes drásticos, debería ser la reforma de cómo es dirigida.
- Consumo, ahorro y fiscalidad. “La fiscalidad penaliza hasta extremos difíciles de entender la decisión de ahorrar”. Nuestra economía es muy dependiente del ahorro externo (hasta un tercio del total de la inversión). Durante esta crisis, el ahorro nacional ha caído un 2’1% del PIB; debemos aumentarlo, porque hay una elevada correlación entre las tasas de ahorro y las de inversión (Feldstein, Horioka, 1980). Tanto las familias como las administraciones han presentado mínimos históricos respecto al ahorro. Para revertir la tendencia, reducir la presión fiscal es imprescindible.
- Mercado de trabajo. No se ha abordado el problema de la dualidad, por lo que nuestros jóvenes sufren las consecuencias. Sería necesario un contrato único con costes de despido crecientes y continuar con la desinflación (ligando los salarios a la productividad).
- Crisis financiera, crédito y banca. La contracción del crédito entre marzo de 2011 y junio de 2013 (-5’6% del PIB) no se podía demorar. Será una recuperación sin crédito. “España debe finalizar urgentemente la recapitalización del sector bancario”, concluye Taguas. “Y estabilizar la deuda inmediatamente”.
Las explicaciones de David Taguas en el libro son de una sensatez aplastante. Ojalá haya la voluntad política de llevarlas a cabo.
En los agradecimientos, Daniel Romero-Abreu, Luis García Martín y Roger Domingo. Grandes amigos. Sin ellos, a decir del autor, no habría sido posible. David se encerró en su despacho el pasado 9 de agosto y no salió de allí hasta que no tuvo un borrador. ¡Cómo recuerdo lo ilusionado que estaba, el pasado 12 de septiembre, en la fiesta de X Aniversario de Thinking Heads!
Gracias, David. Nos queda tu legado. El legado de un gran economista.