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jueves, 27 de febrero de 2014

El talento de Iker, Xavi, El Juli, Paco de Lucía y María de Ávila


Reuniones comerciales por la mañana en Madrid y conferencia en Zaragoza, en ESIC, para hablar de Liderazgo Innovador y presentar la III Edición del Programa de Coaching Estratégico. Ya sabes que el Liderazgo (la Calidad Directiva de las personas que tenemos responsabilidades sobre equipos) no se puede improvisar. Un/a directiva@ sin coach es como un deportista autodidacta.
Partidazo anoche del Real Madrid en Alemania (en 25 visitas anteriores, solo había conseguido una victoria; el último encuentro allí, en semifinales de la Champions, fue una goleada en contra). 1-6, con dobles goles de Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo. Y el portero Iker Casillas, uno de los mejores porteros del mundo, dejó su récord de imbatibilidad en 952 minutos. Con el 0-1 hizo una palabra “estratosférica” que marcó el rumbo del partido. Así es el fútbol: con 1-1 habríamos visto otra cosa.
Xavi Hernández, que no jugó ni un minuto en la debacle del Barça en San Sebastián, habló en rueda de prensa. Xavi es uno de los futbolistas más inteligentes del momento. Reconoció su desencanto, con serenidad (“cualquier jugador quiere estar en el campo), apreció a su entrenador (“le pagan para tomar decisiones”), a Neymar (“le pagan para jugar al fútbol), al Real Madrid (“está por delante, pero estamos en una posición óptima”) y lo importante de aprender (“a veces hay que dar un paso atrás para poder dar un paso adelante”). Es una delicia escuchar a un talento como Xavi Hernández, y no digamos verle jugar.
El Juli, uno de los mejores toreros de la actualidad, presentó su temporada taurina en el Círculo de Bellas Artes. Supo ponerse en valor, acompañado de su cuadrilla y de personalidades relevantes.
He lamentado el fallecimiento de Paco de Lucía, el genio del flamenco. Un artista que supo estar en la vanguardia durante más de medio siglo, y cuyo secreto es que trabajaba más de 14 horas diarias. En abril saldrá un libro póstumo del maestro, que seguro que será una maravilla. El escritor José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes y también gaditano, hizo una preciosa semblanza del guitarrista y compositor: “Paco de Lucía estudió y practicó la guitarra flamenca con una extraordinaria capacidad indagatoria. Se sometió desde muy niño a un riguroso, obstinado, inflexible aprendizaje y asimiló muy a fondo los secretos expresivos de una tradición flamenca nacida y desarrollada en ciertos arrabales de la Baja Andalucía.
Desde su rincón nativo, Paco de Lucía saltó bien pronto al mundo. Era de natural retraído y ensimismado, pero nada de eso se traspasó a la potencia comunicativa de su música. También era partidario de la soledad y de la felicidad, y eso sí reaparece de continuo en su obra. Casi sin apenas ser notado, a través de lentas y perseverantes enseñanzas, pasó de usar la guitarra como acompañamiento del cante a enaltecerla como instrumento de concierto. Se integró así en una estirpe de guitarristas —Niño Ricardo, Sabicas, Montoya- que aportaron al flamenco toda una serie de memorables conquistas expresivas. Pero Paco de Lucía impulsó, dotó de un nuevo rango estético, más dinámico, más innovador, lo que ya se había alcanzado en este sentido.
Convertido en uno de los grandes reformadores históricos de la guitarra flamenca, Paco de Lucía quiso llegar a más. Su técnica era impecable, de una desaforada perfección, pero él necesitaba ir más allá: necesitaba posponer la técnica a la sensibilidad, supeditar el lenguaje a su libre potencial creador. A partir de los básicos esquemas musicales del flamenco, ideó nuevas formulaciones complementarias. Los límites expresivos de los cantes eran en ocasiones insuficientes, o lo eran en razón de sus propios cauces comunicativos. Probó para ello con deslumbrante eficiencia esa correlación de fuerzas que le proporcionaban otros guitarristas eminentes de acento universal —Carlos Santana, Al Di Meola, Eric Clapton—, con quienes se confabuló para articular una manera de entender la poética de la guitarra flamenca absolutamente innovadora. Se fundamenta así una forma nueva por inusitada de alianza artística. Por el tejido de la tradición popular empiezan a filtrarse —o a definirse— unos nutrientes cultos. Una eventualidad que, en el mejor de los casos —en este caso— también resultaba enriquecedora.
Paco de Lucía disponía de un virtuosismo enigmático, imprevisible por momentos, literalmente inscrito en un sistema expresivo que podría llamarse —empleando un término muy manoseado— la estética del duende. Por ahí se perfila el prodigio de llegar adonde nadie había llegado, a una situación límite donde la novedad equivalía a la clarividencia. La manera de tocar la guitarra de Paco de Lucía era su forma de sacar a flote la intimidad. Y en esa intimidad se juntaban con similar lucidez el conocimiento y la intuición, lo aprendido y lo adivinado, una especie de cabal síntesis creadora. No me refiero ya a sus falsetas, es decir, a esas inolvidables filigranas ornamentales con que solía acompañar al cante, sino a la exigente estructura melódica, a la exquisita plenitud de su obra de solista.
Casi sin proponérselo, Paco de Lucía llegó a ser un auténtico compositor. Llevaba en la sangre, como suele decirse, una admirable propensión a los traspasos musicales de la experiencia. Es lo que hizo siempre con un lenguaje originalísimo y una asombrosa destreza imaginativa. Y todo eso sin esgrimir nunca ninguna clase de alharacas o vanas complacencias. Amaba la música con tanta honestidad como la vida. Con él, la guitarra flamenca alcanzó un fin de trayecto o, más propiamente, una virtud extrema que también podría llamarse —como he apuntado más arriba— una situación límite. Lo demás es silencio.”
Y también ha fallecido la gran María de Ávila, la dama de la danza, a los 94 años. DEP.
Talentos del deporte (en el Real Madrid, en el FC Barcelona y juntos en la selección española), del toreo, del flamenco y del ballet. Ya sabes que la mejor manera de admirarlos es seguir su ejemplo y aprender de ell@s.