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jueves, 23 de enero de 2014

Ser más productiv@s para vivir mejor


¡Vaya dos días tan estupendos en Bilbao! Ayer en Deusto, hablando de “Mentalidad Ganadora en la empresa y en el deporte”. Y hoy, taller de APD con un@s 25 directiv@s para trabajar la “Dirección de Colaboradores”. Lo ha pasado de maravilla, y tengo mucho que agradecer tanto al equipo de APD Zona Norte (un equipazo) como a mis compañeros de Deusto (que estuvieron ayer en la conferencia, que han estado hoy en APD).

He estado leyendo “El dilema de España. Ser más productivos para vivir mejor”, de Luis Garicano. Luis Garicano es uno de los economistas que más admiro, catedrático de la London School of Economics y un profesional enormemente sensato.

Este libro comienza con “En España no se vive mejor. Sí, la comida es fabulosa; los paísajes, sublimes y el clima, en muchos lugares espléndido. Pero, contrariamente al tópico más amado por todos los españoles, la vida en España es dura”. Desempleo, jornadas muy largas, familias que casi no se ven, enseñanza desmotivadora…
El profesor Garicano considera (y un servidor con él) que el país se encuentra en una encrucijada histórica: “Siendo el Estado más antiguo de Europa, camino perdido, rumbo a la fragmentación”. La vía hispana al subdesarrollo es “el populismo y el capitalismo de amigos”.

El autor divide el texto en tres partes: el mundo en que vivimos (crecerá, pero a un ritmo menor, con el trabajo reinventado), España tras la burbuja y la presentación de un modelo económico y político para hacer de España un país del norte: más y mejor mercado, menos pero mejor Estado, un nuevo modelo educativo, un sistema político diferente y una Europa mínima pero necesaria.

Las tecnologías de la información generan dos consecuencias cruciales para el mercado laboral: fuerte incremento de la demanda de talento y fuerte incremento de la desigualdad social. La globalización y la deslocalización elevan la tendencia.


¡Sí, podemos!, aclara Luis Garicano. Como cuando hemos colectivamente decidido –e implantado- la reducción drástica de accidentes mortales en la carretera, el tabaco en lugares públicos o el deporte (ahí sí aceptamos salarios muy altos por el talento). Se trata de hacer lo mismo en la educación, en los mercados, en las empresas.

Como conclusión, el autor nos presenta dos escenarios (ambos posibles) a 20 años vista. España como la “Dinamarca del sur” o como una “república bananera”. Dos países alternativos en función de que nos tomemos en serio o no la educación y se introduzca el mercado de verdad o siga siendo, en general, una falacia.

Hay una enorme sintonía con el taller de “Dirección de colaboradores” que hemos disfrutado hoy. Se trata de detectar el talento (que es capacidad –aptitud y actitud- y también compromiso, en el contexto adecuado), de apostar por el mérito de verdad, de hacer equipo, de escuchar con atención (formulando preguntas poderosas, haciendo sentir bien a los colaboradores, aclarando las expectativas, desde una exigencia ilusionante), de prescindir de personas “que serán más felices en otros sitios”.

Sintonizo con el Dr. Luis Garicano en su perspectiva macroeconómica y tratamos humildemente de aplicar ese enfoque avanzado a la perspectiva de las organizaciones.

Empresas tónicas, sensibles al talento (al talento individual o colectivo, a la atracción, fidelización y desarrollo del talento) o empresas tóxicas, resistentes al talento. Ese es el dilema organizativo, y probablemente se resuelve en términos paretianos: un 20% de empresas en las que da gusto estar, un 80% de negocietes mal gestionados que están hipotecando su futuro. La selección natural se ocupa del resto.

Para ser más productivos, para vivir mejor, a nivel país o de cualquier comunidad humana, la clave es la calidad directiva. Marcar la pauta a través de una estrategia coherente, de un reto emocionante; hacer equipo, generando sinergias; desde el optimismo, el entusiasmo y el desarrollo (el/la líder-coach).

Sabemos lo que hemos de hacer. ¿Tenemos las agallas para hacerlo?