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miércoles, 15 de enero de 2014

Dos proyectos para España: una alternativa liberal, una alternativa progresista


Jornada en Jaén, para impartir la conferencia para emprendedores que da inicio al programa LINCE (Laboratorio de Inicativas de Negocio y Cooperación para Emprender). El título de mi conferencia ha sido “Actitudes y talento para emprender, inteligencia para liderar”. Me he referido a la crisis como excusa (para la pereza, para la ira, para la envidia), a emprender como “sentirse preso” (de un proyecto por el que luchar de verdad), a la necesidad de formar un tándem (ya sabes, la unidad mínima de liderazgo), de hacer equipo, de construir la felicidad (porque la felicidad no se busca, se construye). Cosas de sentido común, que deberíamos convertir en práctica común, en nuestros hábitos cotidianos.
Hablando de proyecto, solemos decir que en España (y podríamos decir que todo Occidente) carecemos de él. Y no es cierto. Probablemente la mayor parte de los políticos no son en absoluto inspiradores –más bien son soporíferos- y se comportan como malos gestores. Pero proyectos, haylos.
El sagaz Roger Domingo, uno de los mejores editores de nuestro país, nos ofrece simultáneamente dos libros que conviene leer, sea cual sea nuestra ideología: Una alternativa liberal para salir de la crisis. Más mercado y menos Estado, de Juan Ramón Rallo y Una alternativa progresista. Una respuesta a la crisis económica e institucional de España, de Jonás Fernández. El libro de JR Rallo, avalado por liberales como Pedro Schwartz, Jesús Huerta de Soto, Alberto Recarte, Jesús Encinar, Daniel Lacalle y José Mª Gay de Liébana. El texto de Jonás Fdez., suscrito por progresistas como Javier Solana, Joaquín Estefanía, John Müller, José Carlos Díez, Emilio Ontiveros y Jordi Sevilla. La alternativa liberal, prologada por Carlos Rodríguez Braun. La alternativa progresista, por Carlos Solchaga (economistas ambos, sólidos y de amplia trayectoria).
La alternativa progresista del Dr. Rallo parte del análisis de tres burbujas interrelacionadas: la burbuja financiera (por la capacidad de la banca de expandir el crédito muy por encima del nivel de ahorro, manipulando los tipos de interés; en 2007, más del 60% de los préstamos de las entidades a familias y empresas estaban relacionados con el ladrillo), la burbuja productiva (pasivos de las empresas y deudas de las familias; mercado laboral rígido, insuficiente formación, escasa I+D, oligopolio eléctrico, fuerte restricción a la función empresarial, estructura productiva anquilosada) y la burbuja del sector público (en sanidad, educación, prestaciones sociales y otros gastos). Y propone “pinchar” la burbuja financiera no a través del rescate sino del “ball-in” (que los accionistas y acreedores asuman las pérdidas), “pinchar” la burbuja estatal con una reducción de 135.000 M € (40.000 M en empleo público, 12.000 M en subvenciones, 25.000 M en inversión pública, 40.000 M en transferencias sociales, 19.000 M en otros; con el superávit, reducción de deuda y bajadas de impuestos). Y “pinchar” la burbuja productiva con libertad de entrada en el mercado, mejor acceso a los factores productivos y eliminación de regulaciones y costes redundantes. Este es “un programa liberal frente a la crisis que nada tiene que ver con el desplegado por el PP, consistente en minimizar los recortes del gasto público subiendo salvajemente los impuestos, rescatar a los bancos a costa de los contribuyentes y parchear ciertos mercados aparentando que los liberaliza cuando, en lo fundamental, se mantienen hiperregulados”. El libro concluye con 24 medidas del PP que no son precisamente liberales.
La alternativa progresista de Jonás Fernández parte de la crisis de la eurozona y la reforma de Europa, desde el inicio de la crisis financiera en Estados Unidos. Propone reformas económicas (del sistema financiero, fiscal –puesto que los ingresos fiscales en España se sitúan diez puntos por debajo del promedio de la zona euro-, del mercado de trabajo, energética, industrial y empresarial –más competencia-). La reforma del Estado del Bienestar: el sistema de pensiones, el sistema sanitario, la reforma educativa. La reforma de la Administración: competencial, financiación, engarce federal (incluyendo la reforma del Senado), poder judicial. Y lo que el autor llama “la reforma de la política”: el funcionamiento orgánico de los partidos políticos, su modelo organizativo, el debate sobre la reforma electoral, las vías complementarias para la mejora democrática.          
Debo ser un tipo muy raro, porque ambos textos no me han parecido antagónicos sino, en cierto modo, complementarios. Y es que algunos nos consideramos social-liberales (más bien liberales en lo económico y más bien progresistas en lo social) en los tiempos que corren. Por el contrario, la “doble R” (la de D. Mariano y D. Alfredo) parece ser socialdemócrata: liberal en lo social (mayor desigualdad) y progresista en lo económico (porque la auténtica reforma de la Administración nunca llega, como reconocen Rallo y Fernández).
En la prensa de hoy,  Miguel Ángel Bastenier nos recuerda que Iberoamérica estrenará ocho presidentes en 2014 (en realidad, nueve). Dos que ganaron y estrenan mandato en Chile (Michelle Bachellet) y México (Enrique Peña Nieto, que desea acometer grandes reformas) y siete que celebran elecciones: El Salvador y Costa Rica en febrero, Panamá y Colombia en mayo, Bolivia, Brasil y Uruguay en octubre. Continuismo en Colombia (Juan Manuel Santos), Costa Rica (Johnny Araya) y Panamá (José Domingo Arias). Innovación en Chile, El Salvador (Sánchez Cerén), Brasil (Dilma Roussef), Uruguay (José Mújica), México. “Y aún cabría agregar un presidente “in pectore” de toda América Latina: el Papa Bergoglio, que disfruta de la novedad de su nombramiento”. Estancamiento de la revolución bolivariana (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua) y avance de la Alianza del Pacífico (México, Perú, Colombia y Chile). Un año fascinante.
El profesor Francesc Trillas, de la Universitat Autónoma de Barcelona, nos cuenta que “cuando la política es un combate por las fronteras se pierde un tiempo precioso para construir sobre lo que nos une a la inmensa mayoría de catalanes y españoles: el apoyo a la democracia y al proyecto europeo”. Se refiere al “trilema” (Dani Rodrik): hay que elegir dos de tres opciones: o Estado-nación, o democracia política o integración económica supranacional. “A identidades complejas y solapadas corresponden instituciones complejas y solapadas”.
Mi agradecimiento a Pedro, Francisco, Claudia, Miguel Ángel y todas las personas que han asistido en la Institución Ferial de Jaén a este acto de puesta en marcha de LINCE. Me ha gustado tanto que merece capítulo aparte y de él te hablaré mañana en este blog.