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domingo, 31 de marzo de 2013

Una civilización degenerada


Ayer me entrevistó un periodista brasileño de Globo TV para un reportaje sobre los éxitos de La Roja. El equipo lleva casi un mes en España (ha estado en la concentración de la selección, en Gijón en el partido contra Finlandia, en Valencia con Marcos Senna, en Barcelona con Andrés Iniesta y el martes entrevistará a Vicente del Bosque). El día 16 de junio se emite el programa en Brasil, con motivo del inicio de la Copa Confederaciones. El mundo admira a La Roja, y de ello hemos de sentirnos muy orgullosos, porque el éxito no es por casualidad.
Entre las películas que he visto esta semana ha habido una española, Los últimos días, de los hermanos Álex y David Pastor. Un thriller apocalíptico que va de menos a más, inspirado en la novela La ciudad silenciosa, de José Luis Caballero. Trata de una extraña fobia, el Pánico, que se extiende como un virus por todo el planeta. En Barcelona, dos hombres (un informático, interpretado por Quim Gutiérrez, y un “despedidor” contratado por la empresa, José Coronado), que buscan a su novia y a su padre, respectivamente, luchan por sobrevivir.
Me han gustado mucho las interpretaciones (especialmente la de José Coronado, que está soberbio, y también las de Quim Gutiérrez, Marta Etura y Leticia Dolera) y el sentido del argumento.
He estado leyendo La gran degeneración. Cómo decaen las instituciones y mueren las economías, de Niall Fergusson. Historiador británico de moda (el más brillante, según The Times), profesor a la vez de Harvard, Stanford y Oxford, es una de las cien personas más influyentes del mundo según Time. Hablé de él y de su libro anterior, Civilización, en mi libro Del Capitalismo al Talentismo.
Hace 25 años, nos recuerda Niall Fergusson, que Francis Fukuyama proclamó “el fin de la historia”, “el triunfo de Occidente”. Desde entonces, la decadencia es más que clara: crecimiento mínimo (decrecimiento, en el caso de España), deuda asfixiante (en EE UU, la deuda pública + privada supera el 250% del PIB), una población envejecida y conductas antisociales.
El profesor Fergusson cita dos pasajes poco conocidos de La Riqueza de las Naciones en los que Adam Smith habla del “estado estacionario”: la situación de un país anteriormente rico cuyo crecimiento ha dejado de crecer. En el XVIII, China; hoy, Occidente. ¿Por qué? Porque los salarios de la mayoría de la gente son miserablemente bajos y porque una élite corrupta y monopolista explota el orden jurídico y la administración pública en su propio beneficio. ¡Qué listo era aquel economista escocés!
Civilización degenerada, estados estacionarios. La movilidad social ha descendido a la mitad en EE UU en los últimos 30 años, de modo que los miembros del quintil inferior solo tiene un 5% de probabilidades de subir al quintil superior (es lo que el politólogo Charles Murray llama “élite cognitiva”: colegios, trabajos, matrimonios, para perpetuar a los miembros de la clase social).
Fergusson abre en este libros cuatro “cajas negras”:
- Democracia. La clave está (para Fukuyama) en las tres claves de un orden político moderno: un Estado moderno y capaz, la supeditación de ese Estado al imperio de la ley y la responsabilidad del gobierno ante todos los ciudadanos. Acemoglu y Robinson recuerdan que la clave, en Inglaterra, fue la revolución de 1688. Paul Collier y Hernando de Soto están en la misma línea. ¿Educación? Según PISA 2009, la diferencia entre Shanghai y EE UU es tan grande como la de los estudiantes estadounidenses y los tunecinos. Según el FMI, el año pasado la deuda pública bruta de Grecia es el 153% del PIB, la de Italia es del 123%, la de Irlanda, el 113%, la de Portugal, el 112%, la de EE UU, el 107%, la de Japón, el 236%. “El actual sistema es, para decirlo sin rodeos, fraudulento”, escribe NF.  
- Capitalismo. ¿Economía darwiniana? Para algunos (Krugman, Johnson), esta crisis fue por insuficiente regulación financiera. Para otros, regulación compleja en exceso. El autor aboga por el encarcelamiento de los malos banqueros.
- Imperio de la ley. Una ley accesible (viable, inteligente, clara y predecible), que proteja los derechos humanos, con procedimientos justos y servidores honestos. Si el Estado abusa de la ley (por seguridad nacional, complejidad, intrusión del derecho europeo, mayor coste), esta idea se desvanece. Fergusson cita a Mancur Olson: “con el tiempo es probable que todos los sistemas polñiticos sucumban a la esclerosis, principalmente debido a las actividades orientadas a la búsqueda de rentas por parte de grupos de intereses organizados”. 
- Sociedad civil. De La Democracia en América de Alexis de Tocqueville a Solos en la bolera de Robert Putnam: el “capital social” ha disminuido radicalmente. ¿Ha sido por la tecnología? Para el historiador británico, es por el papel del Estado (somos menos asociativos). Fergusson aboga por la privatización de las escuelas.
En conclusión, Niall vislumbra riesgos de burbuja de precios, corrupción política, desigualdad de la renta y fracaso contra la inflación; y no se siente “tecno-optimista”. “Queríamos coches voladores y en su lugar tenemos 140 caracteres” (Peter Thiall, Palo Alto).
El autor reconoce su admiración por Douglas North (premio Nóbel de Economía, experto en instituciones), Paul Collier (experto en África), Hernando de Soto (El misterio del capital), Andrei Shleifer (legislaciones y sistemas económicos) y sobre todo Jim Robinson y Daren Acemoglu (Por qué fracasan los países).
Mi agradecimiento a Neill Fergusson y a Álex y David Pastor, que desde la labor de historiador y de directores de cine nos abren los ojos sobre “la gran degeneración” de esta sociedad. 

sábado, 30 de marzo de 2013

El método de Valentín Fuster para motivarse


No tengo el gusto de conocer personalmente al Dr. Valentín Fuster (Barcelona, 1943), DG del Centro Cardiovascular del hospital Mount Sinai de Nueva York y director del CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares). Le admiro mucho como profesional y como ser humano y he leído todos sus libros (La Ciencia de la Salud, Corazón y Mente –con Luis Rojas Marcos, a quien sí conozco del Congreso de la Felicidad en A Coruña-, La Ciencia y la Vida –con José Luis Sampedro, a quien conozco desde hace 25 años-, La cocina de la salud –con Ferrán Adriá, a quien conozco del I Afterwork APD de Barcelona, y Josep Corbella- y Monstruos Supersanos). Es uno de nuestros compatriotas de quienes hemos de sentirnos más orgullosos, un referente de ejemplaridad.
El viernes vi en la librería de El Corte Inglés la última obra del Dr. Fuster (con la colaboración de Emma Reverter), El círculo de la motivación. Y me la he leído cuanto antes.
Se trata del método que utiliza Valentín Fuster para salir adelante. Como escribe él mismo en el prólogo, “Vivimos en una sociedad de infarto”. “Es evidente que algo debe cambiar, que debemos construir una sociedad más humana, más justa y con valores más firmes”. Sí, los ciudadanos se sienten frustrados por la duración y profundidad de la crisis económica (“desesperación silenciosa”, lo ha llamado la Cruz Roja), con cuatro millones de niños en España por debajo del umbral de la pobreza. “Una vida satisfactoria es una conquista cotidiana”.
El “círculo de la motivación” del Dr. Fuster consta de cuatro cuadrantes: Frustración (región sureste), Motivación (suroeste, con 4 T y 4 A), Satisfacción (noroeste) y Pasividad (nordeste). Con el movimiento de las agujas del reloj.
FRUSTRACIÓN: A partir de situaciones que generan tristeza y decepción. “Algunas personas viven en la insatisfacción o la queja permanente. Otras, hartas de fiascos y sinsabores, deciden tomar las riendas de sus vidas para mejorarlas”.
MOTIVACIÓN: Es la acumulación de energía y coraje. Con 4 T (4 tareas básicas): buscar Tiempo para la reflexión, descubrir nuestro propio Talento, Transmitir optimismo y ejercer la Tutoría. Si estás familiarizado con el coaching estratégico, habrás notado que es un modelo muy similar: Reflexión, Descubrimiento, Acción y Hábito (y, por tanto, funciona). Y 4 A (4 acciones): Actitud positiva, Aceptación, Autenticidad y Altruismo. También muy similares a los dominios de la Inteligencia Emocional: Seguridad en un@ mism@ (Autenticidad), Serenidad (Aceptación), Superación (Actitud positiva), Servicio (Altruismo). Todo ello genera la 5ª S: Sinergias. Como no podía ser de otra manera.
SATISFACCIÓN: El talante activo produce resultados.
PASIVIDAD: Para volver a descender por el círculo (en realidad, como no se te escapa, es una espiral ascendente).
“La buena noticia es que todos podemos hacer este viaje. La mala, que no hay atajos. Es un recorrido que requiere valentía, fuerza, generosidad y perseverancia”.
Las cuatro tareas:
- Tiempo para la reflexión. “El tiempo de reflexión es una economía de tiempo” (Publio Siro). “Nuestra sociedad no invita a la reflexión, pero caminar sin rumbo, deambular a ciegas por la vida, nos aparta en realidad de nuestro camino”. “La reflexión es una pieza clave en el engranaje de la motivación”. Por ello, el coaching me parece fundamental. El Dr. Fuster se refiere en este punto a su amigo Carlos Fuentes, gran escritor desgraciadamente fallecido. “Quiero a los que son capaces de sonreír ante un problema, pueden reunir fuerza cuando están afligidos y se convierten en personas más valientes a través de la reflexión” (Leonardo da Vinci).
- Talento por descubrir. “Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo dúa de tu vida” (Confucio). “La mejor profesión es la que más nos apasiona”. Sí, el mercado laboral requiere de ciertas dosis de pragmatismo, pero “no hay nada más práctico que descubrir nuestra vocación”. No puedo estar más de acuerdo. El autor pone como ejemplos a su hija Silvia y a su hijo Pau. “Puede ser más provechoso tener una sólida vocación y la fuerza de voluntad necesaria para lograr nuestro objetivo que tener talento pero no ser perseverante”. Talento, vocación, perseverancia… y un método, “una estrategia para llegar al objetivo que nos hemos propuesto”. Otro alegato a favor del coaching. Como ejemplo del Dr. Fuster, el excelente caso de proyecto vital de nuestro querido José Luis Sampedro. “Debemos propiciar entornos que guíen a los individuos talentosos y trabajadores, y los ayuden a encontrar el camino más idóneo para crecer profesionalmente y tener una vida plena”.
- Transmitir optimismo. “No hay nada más peligroso que la negatividad” (viniendo esta sentencia de un eminente cardiólogo, seguiría este consejo). El Dr. Fuster nos habla de liderazgo (que es una característica que debemos poseer todos) y considera que “el liderazgo del médico es el rasgo más valorado por los enfermos”. Resiliencia (Fuster prefiere llamarla “elasticidad”), ejemplo, tenacidad… Y nos habla de sus comienzos en Minnesota, Boston y Nueva York, y de cómo superó un cáncer de próstata en 2008. “La cooperación y la solidaridad entre naciones es fundamental si queremos construir un mundo más sostenible”.
- Tutoría. “Un tutor o mentor es una persona, normalmente mayor que nosotros, que conoce nuestros puntos fuertes o débiles y nos aconseja durante nuestra primera etapa de aprendizaje o en los primeros años de nuestra vida laboral. Un buen tutor puede cambiar el rumbo de nuestra vidas”. El de Valentín Fuster fue el Dr. Pere Farreras Valentí, al que conoció en una pista de tenis. Le animó a salir del país, a aprender inglés en verano, a decidirse por la cardiología. “Es fundamental que alguien te aconseje.  Tiene que ser alguien que te aprecie y con quien tengas química personal, alguien que te conozca lo suficiente para saber qué camino es el mejor para ti, un camino que corresponda a tus destrezas o preferencias y te haga feliz”. Fuster ha sido discípulo y ahora es tutor. “Todos tenemos la necesidad de que nos orienten y la capacidad de orientar a otros”.
Las cuatro acciones:
- Actitud positiva. El autor pone de ejemplo la ética del trabajo en equipo formado por personas luchadoras (él sale de casa a las 4,30 de la mañana y llega a la oficina 15 minutos después; el sábado y domingo, a las 5,30). Y cuenta cuando su novia, hoy su esposa, le dejó (cayó en la frustración, hizo un gráfico con pros y contras y se citaron en territorio neutral –ni Cardona ni Barcelona, Solsona- y le hizo una presentación de hora y media). “Admitir que estás pasando por un mal momento no representa un fracaso, sino un primer paso hacia una posible solución”. “Los peores momentos son a veces la mejor oportunidad para emprender grandes proyectos”.
- Aceptación. “Sin aceptación es imposible progresar”. Es contemplar las circunstancias de nuestra vidad y asumirlas sin rencor, ni odio, ni rendiciones. Se trata de aceptarte y de aceptar al otro.
- Autenticidad. “La impostura es un error muy grave”. Conlleva un considerable gasto de energía. Como ejemplos de autenticidad, su padre (D. Joaquín Fuster, un gran médico) y su hijo, Pau.
- Altruismo. “Las personas solidarias consideran que su vida tiene más sentido y se saben más conectadas con los demás”. La solidaridad y la colaboración son fundamentales. “Se equivocan quienes creen que con una actitud individualista podrán navegar por las aguas de la crisis económica actual sorteando sus escollos”. “Las personas egoístas suelen terminar deprimidas y tristes, nunca tienen suficiente y se sienten vacías”. El Dr. Fuster se considera altruista por conveniencia, porque “no hay nada más conveniente que dar y recibir”. Como científico, le interesan los proyectos educativos y sociales. “Ser solidario es una actitud ante la vida”. “Los seres humanos no estamos hechos para vivir solos. Necesitamos el apoyo de nuestros familiares y amigos para sobrevivir”. Uno de los mayores expertos en el corazón lo sabe muy bien.
Finalmente, Valentín Fuster se refiere a los seis “frenos del círculo”, los “interruptores de sueños”:
- Personas con un gran complejo de inferioridad que necesitan frenar a los demás para demostrar que tienen una parcela de poder
- Cargos intermedios que intentan ascender y son prisioneros de una pulsión constante por agradar a sus superiores y trepar
- Individuos sin maldad, pero negativos y pesimistas
- Egomaníacos que no saben escuchar a los demás y no atienden a razones
- Personas con una tenebrosa confusión mental que no les permite impulsar un proyecto
- Supervivientes, personas que no tienen mucho poder, que solo quieren permanecer en su puesto y que todo se mueva lo menos posible.
“Rendirse no es una opción; sigamos avanzando”.

Mi agradecimiento al Dr. Fuster, a Emma Reverter y a la gente positiva que se esfuerza por sacar el país adelante (vi anoche en un programa que el dinero que ha salido de España, Grecia e Italia, 1’2 billones de euros, ha marchado mayoritariamente a Alemania; vaya con el euro, la prima de riesgo y la Europa germana).        



viernes, 29 de marzo de 2013

Cerebros delincuentes y sociedades clientelares


Ayer estuve viendo Anna Karenina. Guión de Tom Stoppard (Shakespeare enamorado), dirigida por Joe Wright (ya me había aburrido en Expiación y en Hanna), interpretada por Keira Knightley (Piratas del Caribe, Un método peligroso), que no es precisamente la Greta Garbo de la versión de 1935, ni la Vivien Leigh de 1948, ni siquiera la Jacequeline Bisset de 1985.
Anna Karenina es, como sabes, una gran novela de Leo Tolstoi y una de las cumbres del realismo ruso, alabada por Dostoievski y Nabokov. Muy crítica con los antivalores (la hipocresía ) de la aristocracia de la época, la novela trata más de Lyovin (un joven que lo tiene todo y no es feliz en ese ambiente, como el propio autor) que del adulterio de Anna con Vronsky.
En la prensa he leído un artículo sobre cerebros delincuentes. Al parecer, las técnicas de neuroimagen han identificado un área realizada con la propensión a cometer delitos, el CCA (el córtex del cíngulo anterior). “La tentación inmediata de esta historia sería hacer la prueba de la neuroimagen a todo el que vaya a dejar la cárcel. En función del resultado, ya sabría a quién habría que poner en especial vigilancia. Quizá, llevado al extremo, se podría pensar en no excarcelarlo”. El presidente de la SEPB), Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, ha comentado que el estudio crea expectativas muy esperanzadoras y optimistas.
Esa “búsqueda” del gen de la maldad o de una zona cerebral dañada debería recordar que nuestro cerebro es, ante todo, plástico (Plasticidad es el gran concepto de la neurociencia de los últimos años). Me temo que los delincuentes, como los líderes, como el talento en general, ni nacen ni se hacen. Se forjan, a partir de estímulo y respuesta, y de mucha, pero que mucha, conducta.
Personalmente, soy más partidario de las tesis de Phillip Zimbardo y el poder del contexto (“el efecto Lucifer”). Puedes ver su TED sobre La psicología de la maldad: www.youtube.com/watch?v=OsFEV35tWsg o un vídeo de casi dos horas, también de Zimbardo, sobre el efecto Lucifer: www.youtube.com/watch?v=9xpsVlY3QQc
Hablé del “Efecto Lucifer” en este blog, el 29 de marzo de 2008. Y quisiera recordarte, además de la frase de Milton: “La mente es su propia morada y por sí sola puede hacer del cielo un infierno y el infierno un cielo”, los diez pasos que nos ofrece Zimbardo para sacar partido del poder del contexto:
- Reconocer nuestros errores
- Estar atento a los detalles básicos
- Asumir la responsabilidad de nuestras propias decisiones
- Afirmar nuestra identidad personal
- Respetar la autoridad justa y rebelarse contra la injusta
- Desear ser aceptado, pero valorar la independencia
- Estar atento a cómo se enmarcar o formulan las cuestiones
- Equilibrar la perspectiva de tiempo (sin prisas)
- No sacrificar libertades personales o civiles por la ilusión de seguridad
- Ser capaz de oponernos a sistemas injustos
También en la prensa de ayer, César García (profesor de la Universidad del estado de Washington) trataba La enfermedad del clientelismo. Frente a la “sociedad abierta” de Popper (“una asociación de individuos libres que respetan los derechos el uno del otro dentro del marco de la propia protección proporcionada por el Estado y que logra, mediante la toma responsable y racional de decisiones, una vida más humana y rica para todos”), la España actual de Urdangarín, Amy Martin, Luis Bárcenas… “El clientelismo es, no nos engañemos, una variante o sucedáneo de la corrupción”: es una forma de organización social (rousfeti en Grecia): detentadores de poder (político, económico) que ofrecen sus dádivas a cambio de apoyo. Los individuos carecen en la práctica de mercado libre, instituciones representativas y sistema legal equitativo, por lo que carecen de Capital Social (Pierre Bourdieu). El clientelismo, versión actualizada del caciquismo, implica “un lenguaje, unos ritos, unos valores y símbolos, pautas de comportamiento y redes de relaciones aceptadas por una comunidad que comparte una mentalidad”.
¿Cómo se acaba con el clientelismo? Te recomiendo que dediques menos tiempo a leer sobre cerebros delincuentes y más sobre (Por qué fracasan los países de Daron Acemoglu y James Robinson, es lectura obligada). Cuanto más trato de entender el Talento, más poder le veo a la C de Contexto, además de la Capacidad y el Compromiso.
Mi agradecimiento a Philip Zimbardo, a César García y a quienes nos abren los ojos sobre los contextos clientelistas, y por tanto tóxicos. En ese sentido, la Rusia imperial de Anna Karenina y la España partitocrática actual se diferencian muy poco. 

jueves, 28 de marzo de 2013

50 trampas cognitivas del cerebro feliz


Para empezar, te pido disculpas porque esta entrada en Semana Santa es especialmente larga. Pero sé que la vas a disfrutar.
David DiSalvo es un neurocientífico, pedagogo y divulgador (Psychology Today, Scientific American Mind, Mental Floss) que acaba de publicar QUÉ HACE FELIZ A TU CEREBRO y por qué deberías hacer lo contrario. Un libro impresionante.
Es, como dice el autor, un libro de “cienciayuda” (no de autoayuda) sobre los últimos avances en la cognición. Su tesis es: “Nuestros cerebros son máquinas de predicción y modelos de percepción que desean estabilidad, claridad y consistencia”. Lo impredecible, lo incierto y lo inestable no le gusta nada. “La mente es el cerebro cumpliendo con su cometido” (Simon Le Vay, neurocientífico, en The Sexual Brain, 2004).
El libro se resume en 50 claves del conocimiento:
1. Aminora la marcha: “Hay muchos problemas que pueden reducirse aminorando la velocidad para, de este modo, considerar cómo proceder en una situación dada”.
2. Pon atención a la influencia que tus creencias previas ejercen sobre tu pensamiento actual: Nuestra percepción no está libre de la influencia de pre-juicios.
3. Controla tu propensión a aceptar lo que está más disponible. “Un cerebro feliz tiende a juzgar usando la información más accesible que esté disponible”.
4. Comprende qué significa el enmarcado. El cerebro hace saltar las alarmas cuando la atención se sale del “marco” de percepción.
5. Haz que otros te ayuden a sentirte responsable de tus compromisos. Somos interdependientes y necesitamos “publicar” nuestros compromisos y que otr@s comprueben nuestros progresos.
6. Actúa sobre los logros a corto plazo que pueden producir beneficios a largo plazo. El cerebro feliz tiende a centrarse en el corto y no en las metas a largo.
7. Proponte metas tangibles y medibles. El cerebro feliz está orientado a la valoración y a la recompensa.
8. La caza es más apasionante que la captura. Sensación de pérdida tras haber logrado algo.
9. Imagina situaciones competitivas futuras, pero controla tu sesgo autoinducido. Nuestro cerebro tiene dificultad para colocarnos en el futuro. El fracaso es una posibilidad y debe reconocerse como tal.
10. Trabaja con un fin. “Practicar con un propósito extrae el mejor provecho de las destrezas de aplicación general y lo combina con aplicaciones específicas”.
11. Termina lo que empiezas. Para el cerebro, lo incompleto representa inestabilidad.
12. Pregúntate; no te lo digas a ti mism@. Preguntarse a sí mism@ si se puede alcanzar una meta es más efectivo que deicrse a sí mism@ que la va a alcanzar.
13. Crea hábitos útiles. El tiempo necesario para alcanzar el máximo de automaticidad (hábito) es de 66 días. Cuanto más complejo el hábito, más tiempo tarda en formarse.
14. Tu primera impresión dependerá de cómo quieras que te vean los demás. Estamos inclinad@s a juzgar la primera impresión que alguien nos da por los patrones que tenemos para nosotr@s mism@s.
15. Trata de recordar que tu memoria puede estar equivocada. La memoria no es una grabación, es una reconstrucción. “Mezcla” fragmentos de memoria verdadera con otras informaciones.
16. Habituarte es algo que sucede. Transcurrido el tiempo suficiente, podemos aburrirnos de cualquier cosa. Se desvanece el placer inicial y se convierte en algo rutinario. El reto es superar la “amnesia de la variedad”.
17. Imagínate comiendo algo agradable para cortocircuitar la tentación por la comida. Contemplar algo tentador aumenta el deseo; imaginar comiéndolo, lo reduce.
18. La empatía no es ciego. Generamos más empatía con quienes nos son más familiares. La risa y el llanto son muy contagiosos.
19. Practica la metacognición. Es “pensar sobre el pensar” y distingue al cerebro humano del resto. Nos permite valorar por qué pensamos lo que pensamos, aunque nos pone en contacto con situaciones existenciales que invitan a la obsesión.
20. No confíes siempre en el sentido común. Lo que parece obvio no siempre lo es. Cuestiónalo.
21. No todos los contagios son físicos. Los hay psicosociales: la ansiedad, la censura y la felicidad.
22. Sentirse bien no es lo mismo que estar bien. El cerebro feliz percibe la incertidumbre como una amenaza y desea volver a “lo correcto”.
23. Has de saber cuándo debes supeditar la heurística. La heurística está constituida por reglas eficaces que salen a escena en ocasiones. Al cerebro feliz le gusta porque elimina la incertidumbre.
24. Estamos obligados a conectar. “El cerebro humano ha evolucionado desde la identificación de patrones mediante la conexión de fragmentos de información que existen en nuestro medio”. Cuidado, porque establecemos conexiones de forma rutinaria entre acontecimientos fortuitos y asignamos significado a lo aleatorio. Debemos ser conscientes de ello.
25. Ansiamos tener agentes. Los “agentes” son l@s responsables de lo bueno o lo malo que nos pasa. Lo contrario abre la puerta a la incertidumbre.
26. Haz algo que sea una meta en sí misma. Tendemos a pensar que las metas son específicas, pero una meta más general que nos mantenga ocupad@s también es inpiradora. “Cualquier cosa que hagas es insignificante, pero es muy importante que la hagas” (Gandhi).
27. No somos muy buenos pronosticadores emocionales. Caemos en un “sesgo de intensidad” que nos hace creer que podemos predecir cómo nos sentiremos en una situación futura.
28. Una reacción rápida estimula una buena actuación. El miedo a la decepción es un gran motivador. “Cuando la reacción se pierde en la distancia, se percibe como menos relevante y por tanto menos merecedora de la atención de un cerebro feliz”.
29. Nuestra capacidad para detectar mentiras es lo mismo que echar a suertes. Según Paul Ekman, imitar la conducta de otras personas (empatía) nos hace susceptibles al engaño. Debemos tener cuidado de ser muy empáticos muy rápidamente.
30. Haz listas de verificación y utilízalas. La memoria es muy falible, y debe ayudarla.
31. El pensamiento contrafactual es una interesante y peligrosa habilidad. Significa mirar hacia atrás y preguntarse: “¿Y si hubiera hecho…?”. Las afirmaciones serán en parte correctas y en parte fabricadas por la imaginación. La realidad es más compleja.
32. La repetición es la madre de la persuasión. Cuanto menos atención prestemos a un mensaje repetido, más probable que nos lo creamos.
33. La metáfora es una medicina poderosa. “Las metáforas pueden hacer que conceptos multifacéticos parezcan simples y que las vagas ideas parezcan relevantes”.
34. Tu cerebro no está solo en tu cabeza. Es la teoría de la “cognición corpórea”. La mente nunca está completamente aislada del mundo que nos rodea.
35. Tú no sabes lo que no sabes. La práctica y la experiencia no consisten solo en la preparación; forman parte de un proceso de descubrimiento. Practica, que algo queda.
36. La fluidez cognitiva permite el aprendizaje, pero también ser víctimas de la propaganda. Cuando la información se presenta en un formato accesible, fácil de digerir, nuestro cerebro la procesa con menos obstáculos.
37. La autorregulación moral es una actuación oscilante. Cuando nos vemos moralmente deficientes en una parte de nuestra vida, buscamos acciones morales para equilibrar la balanza.
38. Para el cerebro, los juicios de creencias tienen el mismo valor. “El cerebro ha evolucionado para dar sentido a nuestro entorno y proporcionarnos una oportunidad de sobrevivir”. Se involucra en el juicio igual se trate de creencias que de realidades.
39. Haz las paces con la probabilidad. La suerte se reduce a una probabilidad. Los eventos estadísticamente explicables son difíciles de aceptar para el cerebro feliz.
40. Evita la falacia de la conjunción. La “y” suele mezclar algo cierto con algo que no necesariamente lo es.
41. Piensa dos veces antes de aceptar un valor nominal. Es lo que Kahneman llama “la ilusión del dinero”: centrarnos en el valor nominal (subida de sueldo) y no en el real (poder adquisitivo).
42. Duda de tu THOMAS. En inglés, “el sistema de fijación de la oxitocina humana” (The Human Oxytocin Mediated Attachment System). Es un poderoso circuito cerebral que libera oxitocina (la hormona del cariño) cuando alguien confía en nosotr@s e induce el deseo de corresponder a la confianza, incluso con extrañ@s. Solo el 2% de las personas se sienten incapaces de devolver la confianza, lo que en general está muy bien, pero es la puerta de los timos.
43. Es posible que pierda la calma, pero no pierda la perspectiva. Para el cerebro, la pérdida es una amenaza pero debe ser considerada como parte del juego, en un enfoque de “portafolio”.
44. Has de estar alerta a la manipulación del arrepentimiento. Si te inducen al “pre-arrepentimiento” (si tomas esta decisión, al final te arrepentirás), puedes no tomar la decisión correcta.
45. Recuerda cómo los chimpancés y los niños superan la impulsividad. ¿Cómo lo hacen?  Con el interés de obtener una mayor recompensa en el futuro (por ejemplo, juegan con sus juguetes y ya se tomarán las chuches más adelante).
46. Las palabras dirigen la percepción. “¿Qué hay en un nombre?”, se preguntaba Shakespeare (Romeo y Julieta). Mucho. Condiciona lo que sentimos.
47. El modelado es tan humano como el respirar. Cada un@ de nosotr@s es un/a imitador/a nat@. La imitación juega un papel crucial en el aprendizaje, pero hemos de tener cuidado con quién origina el modelo que estamos siguiendo.
48. La soledad y el conflicto son socios en el cerebro humano. La soledad es la sensación de aislamiento social; por ello, las personas que se sienten así pueden estar predispuestas a buscar conflicto.
49. El escapismo no es magia. Las diversiones escapistas no ejercen una magia adictiva a quienes las practican, de igual forma que los espectáculos absurdos de la tele no vuelven estúpidos a los espectadores. La línea entre la diversión agradable y el comportamiento compulsivo puede ser delgada y difusa para un@s y bien definida para otr@s.
50. Trabaja por capas. Si en tu trabajo tienes múltiples tareas, sigue la estrategia de crear capas de trabajo. Serás más efectiv@.
Un libro IMPRESIONANTE, que nos habla de la “propensión a la certeza” (Robert Burton), la “tendencia de encuadre” (Amos Tversky y Daniel Kahneman), la “ignorancia heurística” (Keith Stanovich y Ricahrd F. West), la “predisposición a la confirmación” (esquematismos preestablecidos), la “ilusión de conjunto”, el “sofisma de la conjunción”, el “síndrome de la urgencia”, la “propensión de intensidad”, el “piloto automático” (del 30 al 50% de nuestro estado de vigilia), la “obsesión rumiadora”, la “hipótesis de sustitución social”, la soledad como “fracaso al no obtener las relaciones que necesitamos” (John Cacioppo), la “influencia normativa” (Prashanth U. Nyer y Stephanie Dellande), la “predisposición a la restricción”, la “memoria transactiva” (por ejemplo, en una pareja), la “habituación”, el “pensamiento antiobjetivo”, el “procesamiento del valor”, el mencionado THOMAS (Paul Zak), la “adaptación” y “convergencia” en la tribu (según esté basada o no en la identidad), la “fluidez cognitiva” (tenemos más confianza en un mensaje repetido 3-5 veces y pierde persuasión a partir del punto de saturación), el “aprendizaje social” (por ejemplo, las series de TV), el poder de la gramática (Lera Boroditsky, Stanford), la felicidad contagiosa (Framingham Heart Study), los resfriados psicosociales, la empatía influenciadora, la memoria explícita (declarativa) e implícita (no declarativa) y la “plasticidad cerebral”, el “pensamiento episódico futuro”, la “práctica deliberada” (K. Anders Ericcson; buscando un fin).
En las Fuentes sugeridas (bibliografía), Dan Ariely y Ori Brafman (economía conductual), Daniel Pink (motivación), Susan Blackmore (meme), John Cacioppo (soledad), Rita Carter (multiyo), Chabris y Simons Daniel (el gorila invisible), Robert Burton (sensación de certeza), Mark Chanzigi (la evolución de la percepción), Cialdini (influencia), Damasio (consciencia), Daniel Dennett (evolución de la ética), Norman Doidge (plasticidad cerebral), David Freeman (experiencia),  Atul Gawande (listas de verificación), Daniel Gilbert (tropezar con la felicidad), Ben Goldacre (pseudociencia), Jonathan Haidt (bases emocionales de las creencias), Joseph Hallinan (por qué cometemos errores), Marvin Harris (antropología cultural), Sam Harris (infraestructura neuronal de la creencia), Wray Herbert (heurística), Bruce Hood (supersentidos), Judith Horstman (cognición), Pierce Howard (cerebro), Sheena Iyengar (decisiones), Christian Jarrett (investigación psicológica), Daniel Keltner (el altruismo), Robert Kurzban (contradicciones de la mente), Jonah Lehrer (decisiones), Gary Marcus (kluge, algo unido al azar y que funciona), Gazzaniga, Daniel Nettle (personalidad), Jena Pincott (sexo y amor), Dale Purves (funcionamiento del cerebro), Tom Rath y Jim Harter (Gallup, sobre la felicidad), Sapolsky (estrés), Gary Small (redes sociales), J. D. Trout (empatía) o Louise Barrett (reconsiderar la cognición). Y 19 blogs sobre lo último en neurociencia.
Mi agradecimiento a David DiSalvo. Un divulgador científico de lo mejorcito. Y a mi buen amigo Antonio, que ayer me llamó para felicitarnos por El per-verso libro de las carencias del alma. "Un libro necesario", me dijo. Gracias.
“El cerebro feliz está dispuesto a trabajar, pero cuando nos abocamos a una nueva empresa sin sentido de dirección y propósito en nuestra práctica, se harán presentes los resultados negativos; por ejemplo, quemarse, desilusionarse y eventualmente rendirse”.          

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cómo nos gusta la épica


Creo firmemente que, para entender nuestra cultura nacional, pocos documentos son tan valiosos como la película El alma de La Roja de Santiago Zannou. La historia de la selección española de fútbol y de sus “maldiciones” en cuartos (en realidad, vértigo, temor a ganar y a quedar por tanto entre los cuatro primeros; vértigo que “se quita” siendo realmente un equipo, como pasó en 2008, 2010 y 2012, lo que a convertido a La Roja en un “equipo de leyenda”). Sin embargo, no podemos evitar complicarnos la vida en lo fácil (empate en el Vicente Calderón contra Francia, empate en El Molinón contra Finlandia, ambos en las postrimerías del partido y contra todo pronóstico) y tener que apelar a la épica (el 12-1 contra Malta, o ganar en París a los anfitriones), que en realidad es lo que nos va. El 0-1 en París es engañoso; La Roja es superior en valor a Les bleus, Xavi Hernández y Andrés Iniesta no han jugado su mejor partido (y eso en nuestra selección se nota siempre), Jesús Navas es un fenómeno y Piqué, Busquets, Ramos, Monreal y Xabi Alonso han estado descomunales. En Francia, Benzema está negado al gol (12 partidos consecutivos sin marcar) y Ribéry y Varane, en sus ocasiones, no han tenido fortuna gracias a Valdés. Os agradecemos que nos sigáis haciendo felices.
He estado leyendo Qué le hace feliz a tu cerebro y por qué deberías hacer lo contrario es un libro del neurocientífico y pedagogo David DiSalvo. El libro es tan excepcional que merece una entrada enterita para él solo. Será mañana, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide.
Hablando de libros, me siento sanamente orgulloso de que en Del Capitalismo al Talentismo me refería, respecto al cambio de época, a Beppe Grillo (hoy árbitro de la política italiana) y a Chipre. Javier Solana, profe de ESADE y ex Mr. PESC, se refería ayer a este pequeño país mediterráneo en un artículo de opinión titulado Chipre tiene que cambiar de modelo: http://elpais.com/elpais/2013/03/25/opinion/1364244303_021709.html
Don Javier nos recordaba que en las elecciones presidenciales chipriotas del pasado febrero el tema principal no fue la reunificación, sino la economía. El ganador, Nikos Anastasiadis, empezó su presidencia hace solo tres semanas con un mandato netamente económico. Las condiciones de la troika son muy duras (Solana cree que para ellos “lo peor ha pasado ya”), pero cuenta con riqueza energética. “Chipre es el último ejemplo de la crisis económica que afecta a las naciones mediterráneas. Durante años, el país ha creado una inmensa burbuja bancaria, cuyo tamaño se estima que sea unas siete veces el tamaño anual de la economía chipriota. El sector bancario se alimentó con dinero extranjero atraído por un impuesto de sociedades muy bajo y altos rendimientos en los depósitos, que convertían a Chipre en un paraíso fiscal. Todo ello en el cómodo marco de seguridad jurídica de la zona euro.” Una bicoca. De Rusia proviene un tercio de los 68.000 M € en los bancos de Chipre. El país necesita ser “rescatado” (es gracioso, cuando no patético, el nuevo lenguaje financiero que utilizamos hoy en día) por 17.000 M €. Y ahora, la gran frase del artículo: “El país podía haberse convertido en lugar de lavado de dinero negro de corporaciones rusas”. Ah, ¿es que no ha ocurrido ya? Pero hay más: bajo su suelo hay un yacimiento de gas (descubierto por Noble, compañía de EE UU, en diciembre de 2011) valorado en 80.000 M €. La producción comenzará en 2018. “Para Europa, de enorme dependencia energética, significa una fuente de abastecimiento crucial”, escribe JS. En 2010, Chipre firmó un acuerdo con Israel.
Chipre es un tablero de ajedrez entre rusos, chinos e israelíes, y debería resolver el conflicto grecoturco (Grecia, la pobre Grecia, es el 2º país de la UE en gasto militar relativo). Solana concluye: “Anastasiadis lleva menos de un mes en el cargo y ya está en el centro de la tormenta económica perfecta. Más allá de la crisis, sin embargo, hay algo de luz en el horizonte. Esperemos que la pequeña isla y el resto de vecinos del Mediterráneo oriental sepan construir los puentes para alcanzarlo”. Ojalá. A los amigos de “la luz al final del túnel” y de los “brotes verdes” me gusta recordarles aquellas sabias palabras de Einstein: “Seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente es una especie de locura”.
Mi agradecimiento a quienes, más allá de la épica, se esfuerzan en cada partido y apuestan por su aprendizaje, por el desarrollo de su talento. De ell@s es el futuro en el Talentismo.
  

martes, 26 de marzo de 2013

Tres nuevos libros sobre la mente


Estoy aprovechando estos días de Semana Santa para leer tres nuevos libros sobre la mente: Nuestra mente maravillosa, de Fernando Alberca; Qué hace feliz a tu cerebro. Y por qué deberías hacer lo contrario, de David DiSalvo y El rostro de las emociones, de Paul Ekman.
El primero que he leído es Nuestra mente maravillosa, Premio de Hoy 2013. Su autor, Fernando Alberca (Córdoba, 1966) es experto en estimulación  y motivación de la inteligencia, autoestima, motivación, memoria y voluntad. Autor de libros muy interesantes como Todos los niños pueden ser Einstein, Cuatro claves para que tu hijo sea feliz, 99 trucos para ser más feliz o De Newton a Apple: provoca tu talento.
“El ser humano puede más”, nos enseña Fernando. “Todos tenemos una mente maravillosa. Pero aunque la mente maravillosa nace, su fruto se hace”. La esencia del liderazgo de cada uno es “descubrir miras altas y hacerlas realistas mediante prácticas concretas”. Ser eficaz y feliz. ¡Que viva el coaching!
Alberca es un tanto crítico con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. “Todas las inteligencias son nuestras. Todos tenemos el mismo cerebro completo. Aunque no todos hacemos lo mismo con él. Todas nuestras posibles inteligencias son en realidad una: la de cada uno, con múltiples posibilidades.” La inteligencia, dice Fernando, es un medio para la felicidad.
El autor nos habla de los dos hemisferios cerebrales (la necesidad de nuestra mitad izquierda; la grandeza de nuestra mitad derecha) y el cuerpo calloso que los une. El cerebro no se deja clasificar; no es un ordenador (los zurdos, la dislexia, el TDA y TDAH, la superdotación, autismo y asperger, el cerebro femenino y masculino). La mente maleable (“todos somos de ciencias y de letras”), flexible, plástica e inteligente. Un cerebro ultrasensible y sofisticado, que cambia (mejora) con el ejercicio. “El problema es la rutina porque a nivel de pensamiento y de conexiones neuronales se produce un acomodamiento y no se crean nuevas conexiones” (Andrés González, Collegi Oficial de Psicòlegs de Catalunya).   
La imaginación nos hace sentir. Fernando Alberca nos enseña cómo cambiar de hábitos, con dos remos: izquierdo y derecho. Para alimentar la mente, antioxidantes (frutas, verduras, cereales integrales), según Mª Alejandra Rodríguez Zía, Universidad de Buenos Aires.
Me ha gustado especialmente el capítulo sobre la motivación. Según el autor, en los últimos 30 años Europa y el resto del mundo se han visto influidos por la mentalidad USA del “¡Ánimo, tú puedes!”, que realmente sirve cuando el sujeto sabe que pudo otras veces. Pero no cuando piensa que no vale mucho y que siempre fracasa. Ese “demuéstrales que vales” no hace sino aumentar la frustración. Esfuerzo + Necesidad = Capacidad. Para cambiar de estado de ánimo, cambia de cara y de cuerpo.
“Ser pesimista es no hacer nada, ser optimista requiere ponerse en movimiento. Por eso proporciona tanto éxito”. Resiliencia, recuerdos, memoria e imaginación: aprender de la experiencia.
“Amar es adelantarse” (Enrique Rojas). El amor no es ciego, pero se queda mudo, nos dice FA. Para él, la felicidad es amar sin perder la cabeza.
El libro concluye con 40 páginas de ejercicios para estimular la vista, escucha, atención, concentración, agilizar el cálculo, practicar la lógica, agudizar la memoria, analizar mejor, practicar la intuición, entrenar la capacidad espacial, ejercitar la capacidad de organización, mejorar lectura y comprensión, fomentar la creatividad, poner en juego la imaginación, hacer nuestro cerebro más plástico y flexible, estimular la conexión entre hemisferios cerebrales.
En fin, la magia de nuestro cerebro desde los últimos hallazgos. Me ha sorprendido la bibliografía: está la tesis doctoral del padre de Fernando, D. Francisco Javier Alberca Rubio: Aportaciones al significado de las conexiones de los hemisferios cerebrales, y obras de Antonio Blay, Sarah-Jane Blakemore, Napoleon Hill, Julián Marías, Norman Vincent Peale, Barbara y Allan Pease, Jean Piaget, Anthony Robbins, Enrique Rojas y Roger Yepsen, pero no de José Antonio Marina, Daniel Pink, Seligman, Csikzentmihalyi, Lyubomirsky, Kahneman ni Tal Ben-Shahar.
Y hablando de Talento, he estado viendo la película de HBO El recuento, sobre lo que pasó en Florida en 2000 durante las presidenciales Gore-Bush (en realidad ganó el VP de Clinton, pero la “inteligencia triunfante” de James Baker se llevó el gato al agua; una gran película con la capacidad autocrítica que solo tienen en EE UU). Y en la tele, ayer, El mentalista, una de las pocas series que veo de vez en cuando (el guión me parece original). El actor que la protagoniza es Simon Baker. Dos Baker, no por casualidad. Baker, como sabes, es “panadero” en inglés.
Tal vez tengamos que hacer con nuestro cerebro como el panadero con la harina (integral, a ser posible): mezclar (harina y sal, agua), amasar y refinar, fermentar (90’), amasar por segunda vez, segunda fermentación, hornear (230º), enfriar. Hacer pan, como desarrollar el cerebro, requiere más paciencia (disciplina) que gran esfuerzo. Ya sabes, 10.000 horas de práctica deliberada.   

lunes, 25 de marzo de 2013

España en positivo. Tres coaches campeones del mundo


Lunes santo, con tiempo muy desapacible en buna parte de España.
El País semanal publicó ayer un extra con el título España en positivo. Rostros, empresas y desafío que transmiten los valores de un país en un tiempo convulso. En el artículo inicial, Manuel Vicent se refiere a Dos rutas del espíritu nacional: “Frente a la España cañí, alimentada de coplas y pasodobles, que caracolea muy feliz sobre la jaca jerezana, está la España flagelada por el masoquismo antropológico que se regodea con los males de la patria y halla inspiración literaria en los males de su historia”. “Hay que elegir entre el derrotismo y el optimismo, entre el placer de flagelarnos o la lucha denodada por salir adelante. Esa es la cuestión”.
Al menos, 17 cifras positivas: el Museo Guggenheim de Bilbao (Frank Gehry), las 28 estrellas Michelin en el País Vasco, Navantia Ferrol  es el tercer reparador del mundo de buques gaseros y el primero en el Atlántico, las bodegas de La Rioja obtuvieron un récord de exportaciones (de los 100 mejores vinos en China, 21 son españoles), el AVE de La Meca a Medina, Grifols (Parets del Vallés, Barcelona) es líder mundial de hemoderivados, 2º fabricante automovilístico de Europa y 9º a nivel mundial, líder europeo en agricultura ecológica, el Prado es el 11º museo más visitado, líderes en energía termosolar, exportación de artesanía en piel, dominio del mercado mundial del aceite de oliva, exportación de calzado (Elda y Elche), la mejor balanza turística del mundo (4º país en recepción de turistas, 2º en ingresos), líder mundial en trasplante de órganos, segunda lengua del mundo (en tres generaciones, el 10% del planeta hablará español), líder en patentes en Iberoamérica.
¿De qué podemos presumir como país? Jorge Cachinero (Llorente & Cuenca) señala que nuestras fortalezas son hospitalidad, amabilidad, buena gastronomía, buen clima… Dinámicos, creativos, alta imagen deportiva, altos directivos y escuelas de negocios. Pero imagen de falta de credibilidad financiera, inversión tecnológica, rigor, eficiencia.
Frente a esa visión de logros y de talentos (Carlos Ruiz Zafón, Mª Dolores Dancausa, Ferrán Adriá, Edurne Pasabán, Antonio Garrigues Walker, José Andrés, Antonio Banderas, Rafael Matesanz, Pedro Nueno, María Blasco, Jordi Folgado, Fernando Alonso, Miquel Barceló, Plácido Domingo, Alberto y Cristina Iglesias, Manolo Blahnik, Tamara Rojo, Andrés Velencoso, José María Fuster.
Hoy en El Mundo, Orfeo Suárez ha llevado a la selección a Vicente del Bosque, Valero Rivera y Pepu Hernández, seleccionadores nacionales de fútbol, balonmano y baloncesto que han ganado el campeonato del mundo (ningún país lo ha logrado, ni probablemente ningún otro lo logrará nunca). “El deporte pone de acuerdo a España”. “En este momento, y lo digo modestamente, cuando alguien quiere hablar de la Marca España, nosotros somos los únicos que podemos hacerlo” (VdB). “Se ha originado una distancia tremenda entre los dirigentes, entre política y sociedad” (PH). “Yo tengo envidia de Francia, porque van siempre todos a una. Todos piensan que su equipo representa al país. En España, cuanto más éxito, más se incide en los aspectos negativos” (VR). “En el fútbol se habla de la calidad del juego, del estilo, que ha sido importante, pero no creo que el éxito hubiera llegado sin el comportamiento que han mostrado los futbolistas. No puedes tener un macarra en la selección…” (VdB). “Los que hemos estado en clubes serios y formativos nos hemos criado con la obligación de ganar siempre, pero con la condición de saber soportar la derrota” (VR). “Yo cada día doy gracias por haber estudiado en el Ramiro de Maeztu y tener latín, griego y baloncesto” (PH). “El Liderazgo depende del carácter y la experiencia, y necesita del sentido del humor…” (VdB). “Los elementos clave son justicia, transparencia, perseverancia y honestidad” (VR). “La decisión final te corresponde a ti, es ineludible. Pero hay que tener círculos concéntricos que te protejan. Si no existen, hay que crearlos para poder consultar. Creo que los tres tenemos la virtud de saber escuchar” (PH).
Muy interesante. Del análisis sobre España en positivo y la entrevista con estos tres grandes “coaches” se deducen temas importantes:
1. No es lo mismo el sano orgullo (de los logros, individuales y colectivos) que el optimismo. El sano orgullo está basado en datos y sirve para mejorar (a diferencia de la soberbia o la arrogancia). El optimismo es un estilo explicativo de la realidad, pasada, presente y futura.
2. Cuando no se apela al sano orgullo, el talento –individual y colectivo- no se aprecia, sino que se deprecia.
3. El optimismo significa afrontar lo que sale bien y lo que puede salir mejor, y ponernos manos a la obra.
4. El compromiso (la energía que le ponemos a un proyecto) depende de un reto ilusionante y de la credibilidad de los líderes. El Talento es Capacidad por Compromiso en el Contexto adecuado.
5. La motivación (el movimiento, la emoción) es cuestión de propósito (sentido, significado), de autonomía (libertad) y de aprendizaje (maestría). Un país desmotivado es un país que va cuesta abajo.
6. El clima (el ambiente laboral, social) depende de la claridad, la excelencia, la aportación, la innovación, el reconocimiento, el reto, la ventaja) y es prácticamente la mitad de los resultados.
7. Fluimos cuando contamos con un reto, con un desafío que nos impulsa, y elevamos nuestras capacidades a la altura de ese reto.
Me temo que en esta encrucijada histórica estamos confundiendo el sano orgullo (o la falta de él) con el optimismo, el compromiso, la motivación, el clima, la fluidez y, cómo no, el talento. Tenemos razones para sentirnos orgullosos, pero falta proyecto (un reto ilusionante que nos una) y suele faltar calidad directiva (que genera el 70% del clima) tanto en lo público como privado. Tenemos que aprender más y mejor, que educarnos, que desarrollarnos, y que ser más equipo. No hay otro camino.
Mi agradecimiento a quienes, como Vicente, Pepu o Valero, saben ser “coaches” de grandes equipos. Como titulaba José Manuel Velasco como portada en el último número de Capital, “España necesita un coach”.