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jueves, 26 de diciembre de 2013

Poder y Personalidad. El caso de Margaret Thatcher


Ayer por la tarde fui a ver con mi hermana Patricia “La vida secreta de Walter Mitty”, producida, dirigida y protagonizada por Ben Stiller. Una película de una bellísima factura visual, con grandes actores (Sean Penn, Shirley McLaine), que nos recuerda que los sueños deben hacerse realidad, que estamos en el tiempo de l@s valientes (sin prisa, pero sin pausa). Gran peli, que no te puedes perder (un espectáculo así no puedes esperar a verlo en la tele o en tu portátil, sino en la gran pantalla). Y hoy, con Zoe y sus primas, “Futbolín”, la última de Juan José Campanella (“El secreto de sus ojos” es otra peli imprescindible).
He estado leyendo Power and Personality (Poder y Personalidad) de Jonathan Aitken, una voluminosa (750 páginas) biografía de Margaret Thatcher, “la dama de hierro”. Un relato esclarecedor por un gran escritor (su biografía de Nixon es impresionante), ex ministro, que además estuvo saliendo con Carol Thatcher (hija de la primera ministro) durante tres años.
De este libro quisiera sacar algunas conclusiones para el liderazgo como talento para influir decisivamente en l@s demás:
- La importancia de los primeros años. Margaret Roberts (de soltera) nació en un pueblo pequeño, en una casa modesta (espartana), hija de un tendero con vocación política y social. Su padre le inspiró en su disciplina y determinación; a su madre prácticamente dejó de dirigirle la palabra a los 15 años. “Los primeros años de Margaret fueron notables por su falta de joie de vivre”.
-  A la II Guerra Mundial, que sufrió como adolescente, le debió su patriotismo apasionado, su admiración por las fuerza armadas, su afecto por los judíos, sus sospechas hacia Alemania y reverencia hacia la alianza anglo-estadounidense. Fue una de las 9 alumnas de KGGS que pudo ir a Oxford en 32 años de historia de la institución.
- La Universidad de Oxford confirmó su personalidad. Se adentró en política en una vida universitaria intensa y competitiva. Tuvo como mentor en el partido a Alfred Bossom.
-   A los 26 años ya se había embarcado en dos campañas. Se casó con Denis Thatcher, hombre de negocios, el 13 de diciembre de 1951. Llegó al Parlamento dos semanas antes de cumplir los 35. “A Margaret Thatcher siempre le pudo la ambición. Puso primero su carrera, y su papel como madre como algo secundario”.
- En sus cinco primeros años como parlamentaria (1959-1964) su vida familiar sufrió de lo lindo. Perdió dos oportunidades de promoción.
- Pasó a la primera línea de la oposición, aguantó en silencio y en 1970, con los conservadores en el gobierno, fue nombrada Secretaria de Estado de Educación. Recibió todo tipo de críticas, se ganó la admiración de Kissinger y la salvó el primer ministro, Edward Heath.
- En 1974 tuvo la inesperada oportunidad de liderar su partido, gracias a Airey Neave y otros notables. Se mereció la victoria por ser la más valiente, la más brillante y la mejor candidata.
- Como líder de la oposición, estuvo mejor en la calle que en el Parlamento. No estuvo tan coherente como después como primera ministro, lo que provocó el descontento de los conservadores más influyentes. Tras la división de los conservadores, llegó el “invierno del descontento” hacia el gobierno laborista.
- Su consultor de imagen, Gordon Reece, fue clave para que llegara al 10 de Downing Street en 1979. Los votantes clave fueron la clase trabajadora con estudios, desencantada con los laboristas. Su primer gobierno fue continuista. “Su estilo de liderazgo fue una sorprendente combinación de intuición, precaución, reacciones iracundas y valientes iniciativas”. Su primera administración fue una incómoda coalición de creyentes de verdad y de escépticos desleales.
- Quiso restaurar el orgullo de Gran Bretaña como nación. En asuntos exteriores aprendió de Lord Carrington (y tuvo como interlocutor a Hugh Thomas) y renegó de los cuatro líderes franceses (Giscard, Mitterrand) y alemanes (Schmidt, Kohl). 
- 1981 fue su año más oscuro. La economía no tiraba, su autoridad en el gabinete estaba resquebrajada, los sondeos no le acompañaban. Pero llegó la guerra de las Malvinas, y con ella su popularidad (por estas paradojas de la vida, al General Galtieri y la junta argentina le tiene mucho que agradecer). De mayo de 1982 a mayo de 1983 fue un annus mirabilis, que le aseguró la reelección.
- En su segundo mandato se dedicó, además de a la economía, al terrorismo, Irlanda y Hong Kong (estos dos últimos, grandes éxitos). Luchó a muerte con los sindicatos y mantuvo una relación especial con Ronald Reagan (una “extraña pareja” con valores muy similares). Ayudó a “ganar la guerra fría” por su conexión con Gorbachov.
- Tercera victoria electoral en 1987. “El comienzo del tercer mandato marcó un cambio a peor en la personalidad de Margaret Thatcher”. Tensiones con los ministros, más soberbia, más autocrática, con menor escucha. Tuvo problemas con Nigel Lawson, mantuvo su euroescepcticismo, se desilusionó con Geoffrey Howe (que dimitió) y cayó en lo que Shakespeare llamó “la insolencia de la oficina”. Más de 10 años en el cargo. “La longevidad en la alta dirección con frecuencia conlleva una distancia arrogante”.
-  Howe y Michael Hesseltine prepararon un golpe de estado, dentro del partido, en toda regla. Y fue el único momento de su carrera en que se mantuvo pasiva. A 18 meses de ganar las elecciones, la economía estaba mejorando y la guerra de Kuwait había sido un éxito. “El partido conservador pasó más de una década a la intemperie porque los ciudadanos no perdonaron ni olvidaron el golpe contra Margaret Thatcher”.
- Y luego se retiró en silencio, dejando su puesto a John Major y dando conferencias a 50.000 $ con el Washington Speakers Bureau. En su funeral, en abril de 2013, el público irrumpió en aplausos.   
“After the applause comes the appraisal” (tras el aplauso viene la evaluación), escribe Aitken. Una mujer de fuerte personalidad, con determinación, que ganó tres elecciones generales. “La caída de Margaret Thatcher se debió a tres ingredientes. Su personalidad descarriló por exceso de soberbia y falta de escucha. Su partido descarriló por exceso de miedo y escasez de lealtad. Un movimiento de dos conspiradores y el colapso de su apoyo en el gobierno hizo saltar todo por los aires”.  Una líder cuyas fortalezas, con el paso del tiempo, se convirtieron en excesos, siempre según el biógrafo que la trató durante medio siglo.
Este 2013 se ha llevado a lady Thatcher y a Nelson Mandela (me gustan las “vidas paralelas” de grandes líderes que se llevaban fatal, como ellos dos, Churchill y Gandhi o, en cierto modo, Kennedy y Martin Luther King). Mi gratitud hacia las personas que nos guían, que nos inspiran, que transforman.