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jueves, 12 de diciembre de 2013

Líderes antifrágiles, zonas de comodidad y personalidades tóxicas


¡Cómo disfruté ayer de la Jornada Nacional de Flexibilidad, impecablemente organizada por CVA! Me parecieron excelentes los discursos de David Casinos (cuádruple medallista olímpico de oro en Sidney, Atenas, Pekín y Londres), la mesa redonda liderada por María José Martín con los ganadores en las tres categorías y la secuencia de Gema como maestra de ceremonias. Y también lo pasé muy bien en el Cine Fórum Empresarial APD en San Sebastián por la tarde. Mi agradecimiento a Mikel, Carlos, María Luisa, Ana y Manu, que estuvieron muy brillantes. Gracias a ellos aprendimos muchas cosas sobre la empresa familiar y la sucesión en la misma.
En portada de El País, ayer pudimos leer un interesantísimo artículo de John Carlin desde Soweto sobre el funeral de Nelson Mandela. Luces y sombras. Arrancó como una celebración del pueblo y acabó con abucheos al sucesor (como presidente del país, que no como autoridad moral) de Mandela, Jacob Zuma. “Fue un grito de protesta contra la corrupción y el amiguismo en el que se ha hundido el partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano”. Solo el discurso de Obama estuvo a la altura (ya sabemos de su talento como orador, aunque nos haya defraudado en la realidad política de transformación). No hubo ningún líder europeo en la tribuna de oradores (el viejo continente cada vez cuenta menos en la escena internacional). No faltaron dictadores como Raúl Castro, Teodoro Obiang y Robert Mugabe (“hay gobernantes que alaban a Mandela pero no toleran la disidencia”, dijo Obama), aunque excusaron su asistencia los mandatarios de Siria, Rusia, China e Irán.
En fin, que la mayor parte de los llamados “líderes” políticos (que realmente de líderes tienen muy poco) no han aprendido prácticamente nada de la inteligente generosidad de Nelson Mandela. Una lástima. Descanse Madiba en paz, pero que no descanse nunca en nuestros corazones y nuestras mentes, y nos inspire con su sonrisa a dar la mejor versión de nosotr@s mism@s.
La revista TIME ha dedicado a Mandela íntegramente su último número (50 páginas). Protester, Prisoner, Peacemaker (Alborotador, Prisionero, Pacificador). Que nunca nos falten a cada un@ de nosotr@s esos tres roles: el de persona leal (más allá de la fidelidad), que muestra su criterio para aportar valor; el de antifrágil (más allá de la resiliencia), para ser fuerte cuando hay que serlo (tod@s tenemos nuestro “Robben Island” en mayor o menor medida) y el de integrador/a de posiciones para hacer equipo con l@s demás. El largo camino a la libertad de Madiba ha llegado al final; el nuestro, no.
“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o religión. La gente aprende a odiar, y si aprende a odiar, puede aprender a amar, porque el amor resulta más natural al corazón humano que el odio” (Nelson Mandela).
Le Nouvel Obserateur dedica su portada y un dossier especial (18 páginas) a “las personalidades tóxicas”. Son las personas que nos envenenan la vida: amistades maléficas, colegas ponzoñosos, “segundos diablos”, jefes perversos, analistas críticos, sádicos de toda condición. Un tema sumamente interesante para conocer y para que nos afecten lo mínimo posible.
Y esta tarde, Cine Fórum Empresarial APD en Zaragoza con Blue Jasmine, la última cinta de Woody Allen. Una comedia melodramática sobre dos hermanas adoptivas, una de Nueva York, que ha sido esposa de un delincuente financiero (una especie de Maddof, primorosamente interpretado por Alec Baldwin) y otra de San Francisco, que se conforma con poca cosa (un empleo vulgar, un noviete macarrilla). Una reflexión muy inteligente sobre nuestra “zona de comodidad”, que nos impide cambiar, aprender, transformarnos. Jasmine (Cate Blanchett obtendrá el Óscar a la mejor actriz por este papel casi con toda seguridad) no reflexiona, no obtiene lecciones valiosas y no tiene la valentía de “reinventarse”, y por ello, al cometer los mismo errores una y otra vez, los convierte en un fracaso (algo que la hunde irremisiblemente). Su hermana no se atreve a pedirle más a la vida, a buscar más allá, a estudiar, a aportar más desde su vida profesional y personal. Se conforma con poco y poco obtiene.
Tod@s podemos tener algo o bastante de Jasmine y de Ginger, su hermana. Ojalá aprendamos en cabeza ajena, como con esta película.
Mi gratitud a Javier Pardo, director de APD Aragón, y a los ponentes de esta tarde: Pilar Franca, David Herranz y Emiliano Garayar, que lo han hecho estupendamente bien.