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sábado, 19 de octubre de 2013

Barack Obama: la superconfianza de un "outsider"


Sábado de libros, fútbol (el Real Madrid-Málaga) y cine (Turbo, con Zoe, Arantxa, Roger y Carmen). Esta noche ha actuado El Consorcio (antes, Mocedades) homenajeando a nuestro querido Juan Carlos Calderón. ¡Maravilloso!
He estado leyendo las entrevistas a Julianne Moore (52 espléndidos años) tanto en Yo Dona (El Mundo) como en S Moda (El País): “La vida tiene mucho de improvisación”, “Hay que buscar proyectos, no esperar a que alguien te ofrezca el gran papel. No aguardo a que suene el teléfono. Leo todos los guiones que puedo, me reúno con directores, estoy metida en el sector. Hay que crear las oportunidades. ¡Siempre he dicho que soy como un castor, que no es muy elegante, pero que trabaja a tope!”, “No se habla de las películas románticas como si fueran pura fantasía, pero lo son”,  Julianne Moore interpreta a Margaret, la madre de Carrie en el remake de la mítica peli de terror. “Estaba deseando que terminara el rodaje para no tener que seguir metiéndome en su piel”. Sobre su pareja, declara: “Sentimos un apego muy profundo y una gran responsabilidad hacia el otro”.
Hablando de madres e hijos, me ha interesado mucho el artículo de Stanton Peele en Psychology Today, “Barack Obama: The Bedrock Confidence of Mr. Inside – Mr. Outside” (Barack Obama: la confianza a prueba de bombas del señor que está dentro y fuera). El Presidente Obama desafía a los expertos en autoestima con su resiliencia.
El autor comienza mostrando una importante diferencia entre los estadounidenses y los europeos. Los primeros no creen que el estatus social se relacione con la autoestima y la depresión. “Los sociólogos europeos”, escribe Peele, “son famosos por conectar ambas cosas”. Como ejemplo, el concepto de anomia creado por el francés Emile Durkheim. “Durkheim sentía que el aislamiento social y la desintegración (anomia) llevaban al suicidio”. En su libro con este nombre, Durkheim trata el suicidio como un fenómeno social, y no como la falta de motivación individual. “¿A quién le importa la marginalidad, si el suicidio es estrictamente personal?”, pensaría un americano. “Preferimos mandar a la gente a terapia y, fundamentalmente, darle pastillas”, apunta Stanton.
Pero vayamos a Obama, extraño en cualquier sitio al que iba y capaz de integrarse en todas partes de forma que le reforzara su autoestima.
El libro de Janny Scott Una mujer singular: La historia no contada de la madre de Obama nos permite conocer cómo el actual presidente de EE UU fue criado por su madre, Stanley Ann Dunham.
Embarazada de Barack a los 17, soltera, viajera, tomó ca su hijo para llevárselo a Indonesia a vivir con su segundo marido (de quien se divorció después de tiempo). Los indonesios, muy sensibles al tema racial, no suelen tratar demasiado bien a los descendientes de África.
Pero Obama se integró perfectamente en Indonesia. Era capaz de aguantar los insultos sin temor alguno y de formar parte de los más variados grupos sociales. Toda una lección de vida.
Scott atribuye la frialdad de Obama siendo adulto a la tradición indonesia de no reaccionar negativamente a los malos tratos verbales. Su madre le dotó de una seguridad en sí mismo al más alto nivel. Le enseñó a buscar retos ambiciosos y siempre tuvo una fe especial en su hijo. “Siempre le reconocía su talento, sus logros, su coraje, su honestidad”, escribe la Sra. Scott.
Y tras vivir en Indonesia en esas condiciones, a la edad de 10 años Obama se fue a vivir con sus abuelos sin su madre. El actual presidente de EE UU ha declarado que su madre le dotó “de un sentido de amor incondicional que era tan grande que me ha sostenido enteramente”. Durham logró en su hijo una autoimagen extraordinaria. En la Convención Demócrata del 2000 Barack fue ignorado y poco después perdió la elección al Congreso. En 2004 logró hablar en la Convención Demócrata de Boston. En esa ocasión tuvo un discurso (2.300 palabras) para recordar, que le convirtió en un icono nacional. Ocho años más tarde fue elegido el primer presidente de color de los Estados Unidos, a pesar de contar con un nombre confuso, similar al mayor terrorista del planeta. “Obama, de alguna forma, sigue siendo visto por una significativa parte de los estadounidenses como un outsider en los corredores del poder interno”. En materia de seguridad y ejército, Obama ha ocupado simultáneamente  posiciones de “insider” y “outsider”. Impresionante.
Leeré el libro sobre la madre de Obama. Es interesante comprobar cómo la infancia de Obama ha determinado su autoconfianza y su alto nivel de resiliencia.