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sábado, 7 de septiembre de 2013

La ONCE, Premio Príncipe de Asturias


Semana laboral en la que he pasado el 60% del tiempo en el Norte, entre Galicia (el lunes) y Asturias (el jueves y el viernes). Y el próximo viernes, a Venezuela 10 días.
Me ha encantado el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2013 concedido a la ONCE y su Fundación.
El galardón ha sido motivado “en atención a su extraordinaria labor durante más de tres cuartos de siglo", según hizo público al mediodía del miércoles el jurado encargado de su concesión en Oviedo.
Tras agradecer  el Premio, Miguel Carballeda, presidente de la ONCE y su Fundación, dijo que "es un reconocimiento a toda la ciudadanía española que, con su colaboración solidaria, ha hecho posible la labor de la ONCE y su Fundación". "Es una noticia que nos satisface y enorgullece. Es un reconocimiento destacado, a nivel nacional e internacional, de la labor que durante todo este tiempo han hecho, hacen y harán las mujeres y los hombres que, ahora y siempre, han estado relacionados con la ONCE en cualquiera de sus ámbitos". "Somos conscientes, como lo fueron aquellos pioneros que fundaron la ONCE hace 75 años, de que debemos compartir nuestra suerte y nuestro esfuerzo con la sociedad, con la ciudadanía que, con su apoyo y su incondicional cita diaria con la ilusión, ha hecho posible nuestra historia. A ellos debemos todo".
La ONCE ofrece cobertura social a un total de 71.460 personas con discapacidad visual afiliadas a la organización (34.764 hombres y 36.696 mujeres) y recibe cada año a unas 4.000 personas que pierden la vista y que acceden a los servicios de la organización en todos los ámbitos, empezando por la autonomía personal, para alcanzar la educación, el ocio o el empleo, la mejor forma de integración en la sociedad. A través de Fundación ONCE extiende su solidaridad al resto de personas con discapacidad y, a nivel internacional, trabaja con personas discapacitadas en más de 50 países.
La candidatura de la ONCE al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia fue propuesta por Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz; Rafael del Río, presidente de Cáritas, y Soledad Suárez, presidenta de Manos Unidas, organizaciones galardonadas con este Premio Príncipe de Asturias en 1994, 1999 y 2010, respectivamente; así como por Juan Manuel Suárez, presidente de Cruz Roja Española, y Consuelo Crespo, presidenta de Unicef-España. El de la Concordia se otorga a personas e instituciones "cuya labor contribuya de forma relevante a la defensa de los derechos humanos y al fomento de la paz, de la libertad, de la solidaridad, de la protección del patrimonio y, en general, al progreso de la humanidad".
El galardón ha recaído en la última década en la Federación Española de Bancos de Alimentos, los Héroes de Fukushima, Manos Unidas, la ciudad de Berlín en el XX Aniversario de la Caída del Muro, Ingrid Bethancourt, el Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y el Camino de Santiago.
Me siento muy orgulloso de poder colaborar en la ONCE en sus proyectos de integración. Y quiero conectar este galardón con dos conceptos poderosos que la ONCE y su Fundación abanderan: la Ilusión y la Suerte.
Ilusión proviene del latín Illusio, y éste del verbo illudere, de in-ludere (jugar contra algo). Por tanto, es “engaño, percepción irreal”, la que genera un ilusionista. Pero también cuenta con una connotación positiva: “viva esperanza, expectativas favorables”. La ONCE y su Fundación es un gran ejemplo de ello. La “Fiesta de la Ilusión” reunió en Madrid una marea amarilla de 100.000 personas el primer domingo de junio para celebrar los 75 años de la Organización y los 25 de la Fundación.
La Suerte hay que buscarla. Debemos recordar al psicólogo e investigador Richard Wiseman (que empezó su carrera como mago y al que le encanta “desenmascarar las ilusiones humanas”) y a sus cuatro leyes para atraer la buena suerte. Las personas afortunadas:
1. Saben ver, aprovechar y crear oportunidades, porque mantienen una actitud positiva hacia otras personas y hacia la vida.
2. Prestan atención (consciencia) no solo a lo cognitivo, a lo intelectual (a lo racional) sino a su intuición.
3. Esperan cosas buenas de la vida, porque su auto-confianza y su esperanza hacia el futuro son elevadas.
4. Ven el lado positivo de los que les ocurre, a pesar de las dificultades.
Por tanto, siguiendo a Wiseman, la buena fortuna es una combinación de Optimismo inteligente, Autoconfianza, Consciencia y Apertura mental, cuatro características personas que se pueden y se deben educar (principalmente, a través del coaching, como explicaba en Por qué necesitas un Coach).
“No me llames iluso, porque tenga una ilusión”, se cantaba en un anuncio de la ONCE. Necesitamos vivir ilusionad@s y cultivar nuestra buena suerte.
Mi gratitud al jurado del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (el presidente del Principado, Javier Fernández, los empresarios Alicia Koplowitz y Juan Miguel Villar Mir, el exjefe de la casa real Fernando Almansa, entre otros) y a los miles de profesionales de la ONCE y su Fundación, que son un orgullo para todos los españoles.
Y mañana, ojalá pueda contar el triunfo de la candidatura olímpica de Madrid 2020.