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viernes, 13 de septiembre de 2013

John Ford, el hombre y la leyenda


Viaje esta mañana de Madrid a Caracas con Iberia. Como sabes, cuando cruzo el Atlántico de este a oeste trato de leer, ver películas y de no dormir en absoluto (al iniciar el vuelo, pongo el reloj en hora de Venezuela y una vez allí, aprovecho el día hasta la hora de acostarse).
Me he llevado varios libros de esta nueva temporada. Perdiendo la virginidad, del emprendedor Richard Branson, con prólogo de Xavier Gabriel (La bruixa d’Or). Quienes son, qué piensan y cómo trabajan nuestros mejores emprendedores. Los miembros de la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet (AIEI) comparten sus secretos, de Fernando García Mongay. Cambio de era. Un mundo en movimiento: de Norte a Sur y de Oeste a Este, de Josep Piqué. Memecracia. Los virales que nos gobiernan, de Delia Rodríguez. Y un libro muy importante, aún no publicado, que creo marcará tendencia.
Además, la revista Emprendedores de este mes de septiembre. Análisis de Tesla (la firma automovilística que promete ser the new new thing), Landfix (un ingenio español para carreteras firmes y pistas de golf) y Enrique Tomás (venta gourmet de jamón ibérico). Líderes como Eneko Knorr (emprendedor en el Silicon Valley). Cómo monetizar tu negocio, los e-profesionales más buscados, estrategias cuando te conviertes en moroso, y un dossier sobre Quién te ayuda a emprender de verdad (no hay dinero pero sí buenos asesores, asegura Rafael Galán, coordinador de este interesante informe).
Y también la revista Fotogramas, con la actriz Verónica Echegui en la portada. Cuando vuelva de Venezuela, a partir del 23, espero ver La gran familia española (la nueva cinta de Daniel Sánchez-Arévalo, cuyo cine me encanta), Rush de Ron Howard, El espíritu del 45 de Ken Loach y puede ser que Asalto al poder de Roland Emmerich (algo de acción y efectos especiales).
Fotogramas se hace eco del 40º aniversario del fallecimiento del mítico director John Ford.
Nacido en Cape Elizabeth en 1894, John Martin Feeney era hijo de emigrantes irlandeses. Su hermano Francis, 13 años mayor que él, había debutado en el teatro sustituyendo al accidentado actor Francis Ford (de él tomó John su apellido). Llegó a Hollywood en 1913, siguiendo los pasos de Francis, fue doble de acción, asistente, regidor y actor, y en 1917 comenzó como director. Hizo 60 películas, tuvo fama de rudo y tirano, con una coraza que ocultaba su sensibilidad. Entre sus mejores cintas, las del oeste: La diligencia, Pasión de los fuertes, Fort Apache, Centauros del Desierto o El hombre que mató a Liberty Valance. Obtuvo cuatro Óscars por El delator, Las uvas de la ira, ¡Qué verde era mi valle! y El hombre tranquilo. Además, films como El joven Lincoln, Cuna de héroes y El último hurra.
“Dirigir no tiene ningún misterio: Solo hay que filmar los ojos de la gente”, dijo John Ford. Y de él, señaló Orson Welles cuando le preguntaron por sus directores favoritos: “Son tres: John Ford, John Ford y John Ford”. Descubrió a John Wayne (le dirigió en 14 largometrajes) y trabajó con Henry Fonda (7 películas).
El hombre tranquilo (1952) es una de mis tres películas favoritas, junto a Laura de Otto Preminger (1944) y Casablanca de Michael Curtiz (1942). Tres cintas en apenas una década de posguerra mundial. La gran Cris Serrato, cuando elaboró mi Biografía con alma, me comentó que los protagonistas masculinos de las tres cintas (John Wayne, como el exboxeador Sean Thornton en El hombre tranquilo; Humphrey Bogart como Rick Blaine en Casablanca; Dana Andrews, como el detective Mark McPherson en Laura) presentan caracteres muy similares, una personalidad que es la mía o la que desearía tener.
Tal vez por ello, me he llevado las tres películas para verlas de nuevo.
Mi agradecimiento a John Ford, como a Preminger (1905-1986) y a Curtiz (1886-1962), grandes directores que hicieron grandes películas y que supieron liderar proyectos plenos de talento. ¡Qué grande es el cine!