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sábado, 27 de julio de 2013

¿Nos auto-hipnotizamos?


Anoche estuve viendo El hipnotista (Hypnotisören, The Hypnotist; el diccionario de la Real Academia de la Lengua no recoge esa palabra, aunque sí  hipnotizar, hipnotismo e hipnotizador). Es una película de Lasse Halström, basada en la novela negra de Lars Kepler. Tras el macabro asesinato de una familia en su casa de Estocolmo, cuyo único superviviente es un chico de 15 años en estado de shock, el comisario Joona cuenta con el hipnotizador Erik Maria Bark para que le ayude en el caso. La investigación toma un cariz inesperado cuando el hijo de Bark es secuestrado.
La hipnosis está de moda. En las últimas semanas, he visto Trance de Danny Boyle (de la que he hablado en este blog) y Ahora me ves, en la que Woody Harrelson interpreta a un mago hipnotizador. Nada es casual.
Ariane Basaguren escribe sobre Autohipnosis en el último número de Psychologies España. “No solemos darnos cuenta, pero todas las personas lo experimentamos de forma natural durante el día. Es el llamado trance cotidiano común, un estado de conciencia que logramos cuando perdemos la noción del tiempo”. Significa, según la Dra. Costa (www.hipnosisdoctoracosta.com), que dejamos de estar pendientes de la realidad para estar más conectad@s con nosotr@s mism@s. Es una ensoñación estando despiert@s.
La hipnosis es un proceso, no “un milagro” del tipo “1, 2, 3, duérmete”. El trance hipnótico estuvo presente en persas y egipcios y lo está en culturas tan dispares como monjes budistas, hindúes, chamanesz africanos y precolombinos. En Occidente, fue el médico austriaco Franz Anton Mesmer quien primero utilizó la hipnosis en 1773. El término “hipnosis” es de 1841 (el escocés James Braid) y el primer tratado sobre el tema es de 1886 (del Dr. Bernheim). El premio Nobel Santiago Ramón y Cajal practicó la hipnosis con su esposa en el parto de su hijo.
La Dra. Costa combina la hipnosis clínica, la PNL, la psicología cognitivo-conductual y la Gestalt para tratar trastornos psicosomáticos (cefaleas, dolores de estómago, insomnio, alteraciones de la menstruación). Albero Sánchez-Bayo es hipnotizador desde los 20 años y su método se llama “Arqueología del Talento”: es la búsqueda del potencial de cada un@ a través de técnicas de inducción.
Para la auto-hipnosis (según Ariane Basaguren), podemos utilizar la “visión periférica”: sentarnos cómodamente en casa, fijar la mirada en un único punto, enfrente y centrar toda nuestra energía en ese punto. Poco a poco, abrimos el campo de visión, desfocalizamos y expandimos la mirada en lo que está enfrente de nosotros. Tras repetirlo 3-4 veces, estaremos en autohipnosis, lo que resulta útil para gestionar el dolor, conseguir un buen descanso nocturno y cambiar ciertos malos hábitos.
El hipnotista es una peli de 120 minutos, un tanto lenta (a Hallström le han salido mejor sus cintas de Hollywood, como Las normas de la casa de la sidra, Chocolat, Querido John o La pesca del salmón en Yemen), demasiado reflexiva para ser un thriller (la crítica la ha tratado fatal), pero es cine de adultos, algo extraño en la cartelera actual. Sobre la hipnosis, el texto de referencia parece ser Hipnosis clínica reparadora de A. M. Scharovsky.
Muchas gracias a l@s alumn@s de ESIC (Fernando, Laura, Paloma, Hernán, Nieves, Gonzalo, José Manuel, Jesús Manuel, Diego, Carlos, Javier, Ana, Raúl, Andrea, Cristina, Gerardo, Rodrigo, Alain, Paco, Isabel, Ruth, Luján, Diana, Upi y Vanessa), que tanto interés muestran por el Liderazgo Innovador.