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domingo, 9 de junio de 2013

Las ventajas de ser buena persona


Domingo –y lunes- de cultivo del talento, a través del libro Messi, Falcao y Cristiano Ronaldo. Por la mañana, firmando ejemplares del libro de color azafrán (la flor más valiosa del mundo, por el sabor que da a la vida). Muchas gracias a todos los amigos que os habéis acercado a la Feria, y a Roger Domingo, por supuesto. Por la tarde, AVE a Barcelona porque mañana tenemos la primera de las presentaciones de “la gira”, con más de 120 personas confirmadas. Será de 9 a 10,30 de la mañana en el Auditorio COEC (Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya), Travessera de Gràcia 93-95. Nos presentará el epiloguista del libro, Gabriel Masfurroll Lacambra, VP de la Fundación del FC Barcelona y Presidente de Laureus, con algunas sorpresas muy agradables.
Así se ha presentado el acto: “Leo Messi, Radamel Falcao y Cristiano Ronaldo son reconocidos como los mejores futbolistas de la actualidad. Un ejemplo claro de que el éxito, el éxito que han alcanzado, no es fruto de la casualidad. Como modelo de inspiración, pueden ofrecernos una serie de claves prácticas para desarrollar nuestro propio talento y el de nuestros hijos.

Los tres pertenecen al selecto club de los mejores futbolistas del mundo porque fueron capaces de descubrir cuál era su auténtica vocación y han tenido la inteligencia para anticiparse, en el campo y en la vida, a los obstáculos, superando imprevistos y dificultades, sabiendo adaptarse a los cambios y haciendo de su profesión lo que realmente les apasiona.

Este libro habla de ellos y de su talento, pero sobre todo proporciona las técnicas más eficaces para que saques todo el provecho a tu talento, inspirándote en el desarrollo personal y deportivo de los tres goleadores más famosos del mundo, cuyos secretos cabe encontrar en una autoconfianza sobresaliente, en la forja de una identidad definida y en la construcción de una marca poderosa. ¿Te animas a ser como ellos?”. Gracias a Mercé y a todo el equipo de APD Zona Mediterránea por su ilusión y por su esfuerzo.
Ayer estuve viendo en DVD Los Miserables, la versión cinematográfica del famoso musical. De factura impecable, absolutamente fiel al original, con actores y actrices muy reconocidos (Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried) y el director de El discurso del rey, Tom Hooper… Una reflexión sobre los pobres y en cierto modo sobre la bondad y la maldad del ser humano. Mi canción favorita es “Soñé un sueño” (I dreamed a dream): www.youtube.com/watch?v=iY3PzYJ5caM El texto de Víctor Hugo (1892), basado en Vidocq, preso que se redimió, fundó la Policía Nacional Francesa y participó en la rebelión de junio de 1832,  se convirtió en espectáculo. “Nos toca decidir quiénes queremos ser”.
Y también, porque nada es casual, estuve leyendo el nº 22 de la revista Filosofía Hoy, con la reflexión de portada: “Ser bueno, ¿para qué?”. La bondad tiene defensores muy brillantes, como Kant, Wilson, Damasio, Adam Smith, Daniel Goleman , Fernando Savater, Jesús Mosterín y Steven Pinker.
Como sabes, para Kant lo valioso es la buena voluntad entendida como sentido del deber, y para él eran pautas de comportamiento racional (de inteligencia triunfante) ser veraz, honest@, no hacer falsas promesas, ser generos@ y benévol@, no malgastar el propio talento, estar dispuesto a castigar a quien lo merezca, ser amable con los animales y no suicidarse.
El entomólogo Edward Wilson nos explica en La conquista social de la tierra (libro del que he hablado en este blog) que los sistemas biológicos más complejos son los que cuentan con “eusociabilidad”, la división altruista del trabajo. Si bien la selección individual puede promover el comportamiento egoísta, la selección entre grupos promueve el comportamiento generoso.
El neurocientífico Antonio Damasio ha demostrado que el cerebro humano compara el coste actual con la gratificación futura. Por ello, l@s altruistas se benefician evitando la pena y la vergüenza de no haber actuado como debieran.
El economista Adam Smith, en su Teoría de los sentimientos morales (1759), nos habla de la compasión, la simpatía, la beneficencia, la prudencia y la justicia. “La gente es buena continuamente, de manera secreta, pero no tiene un lenguaje con que expresarlo, y carece de apoyos culturales para ese fin” (Adam Philips).
Daniel Goleman nos habla de la empatía (la actitud básica de la conciencia social) y de sus tres tipos: cognitiva, emotiva y ejecutiva. Mediante las neuronas espejo, imitamos la conducta de los demás; por la ínsula, una zona cerebral esencial en la inteligencia emocional, desciframos el patrón emocional del prójimo.
El filósofo Fernando Savater distibgue entre ka voluntad humana (dimensión consciente y voluntaria de la personalidad), el amor propio (quererse uno mismo) y el egoísmo (el alma bella siempre ha creído que el egoísmo es malo y el altruismo, bueno). Por eso la ética es “amor propio”.
Jesús Mosterín, que ha indagado en la interacción entre la ciencia y el pensamiento, nos cuenta en La naturaleza humana que estamos más movidos por el cariño que por respeto a una ley moral.
Y Steven Pinker, el psicólogo cognitivo de Harvard, considera que los actos humanos son producto tanto del sistema cognitivo como emocional y, salvo personas con patologías, promovemos el altruismo y la generosidad. Son los ángeles que llevamos dentro. Primero sentimos y después nos justificamos (Jonathan Haidt, Universidad de Virginia).
Bien pero, ¿cuánta gente buena hay? Según las investigaciones del catedrático de psiquiatría de la Universitat Autónoma de Barcelona Adolf Tobeña, un 20% de las personas tienen tendencia a la compasión y la ayuda a los demás (¡Ay, ese Pareto!), un 4% es abiertamente desleal, un 1% tiene reacciones peligrosas aunque no obtenga beneficio en ello y nada menos que un 75% se deja llevar por las influencias externas. En definitiva, hay una clara relación entre el liderazgo (liderar tu propia vida) y la bondad.  “Nuestro bien y nuestro mal no existen más que en nuestra voluntad” (Epícteto).
Me quedo además de esta revista con tres libros que pienso leer: Amo, luego existo de Manuel Cruz (“el Amor tiene su propia lógica”), La comunicación jibarizada de Pascual Serrano (el lenguaje se ha convertido en un arma al servicio del capitalismo) y La sociedad del cansancio de Byung-Chui Han (“Vivimos en un mundo muy pobre en interrupciones, la aceleración suprime cualquier entretiempo”, “a fuerza de un exceso de estímulos, a nuestra sociedad se le ha causado el infarto del alma”).
Y por supuesto, para este verano, leer y estudiar La tentación de lo imposible, la obra de Mario Vargas Llosa sobre Los miserables de Víctor Hugo. "Víctor Hugo se propone tratar todas las grandes cuestiones: la justicia, el bien y el mal, el amor, la ley y la moral, la piedad, el progreso del hombre... Se pregunta si Dios existe o no, y quiere saber si en el mundo va a prevalecer algún tipo de justicia, si no van a triunfar siempre los pícaros y malvados sobre los inocentes e idealistas", dijo en su día el Premio Nobel peruano. Para él, Los miserables es la última novela clásica y Madame Bovary, publicada cuatro años después, la primera moderna.