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domingo, 23 de junio de 2013

El engaño de Ícaro: más peligroso que acercarse al sol es volar a ras de las olas


Domingo de verano: piscina, lecturas y comida familiar con padres, hermanas, cuñado y sobrinas. Ayer por la tarde fuimos a ver Monsters University, una película de Pixar-Disney, maravillosa, que deberían ver los niños y los comités de dirección y otros equipos profesionales en su conjunto, porque ofrece las claves del trabajo en equipo, del tándem y de la superación.
Este fin de semana ha estado leyendo El engaño de Ícaro, el último libro de Seth Godin. Uno de los libros más importantes del año.
Seth Godin es uno de los principales gurús del marketing, conferenciante y bloguero. Autor de textos importantes, como Tribus, ¿Eres imprescindible? o La vaca púrpura. Este texto está destinado a convertirse en uno de los principales de su bibliografía.
Parte de una introducción: Ahora, todos somos artistas. Ahora es tu momento, el de crear arte. Porque hemos dejado atrás la era industrial (el capitalismo) y nos adentramos en la era de la conexión (el talentismo, que diríamos otros). Me ha encantado la historia de cómo atrapar a un astuto zorro: primero, un muro y al otro lado, un cebo; después, a la semana, otro muro en perpendicular y el cebo; en quince días, el tercer muro y el cebo (el zorro ya está confiado) y al final, el cuarto muro y solo hay que cerrar la cancela. El zorro que se cree astuto y queda atrapado (por una falsa seguridad), somos nosotros.
Parte cero: El arte, la zona de confort y la oportunidad de tu vida. “El arte es lo que significa ser humano”. El engaño de Ícaro es que el hijo de Dédalo murió por acercarse demasiado al sol, que derritió la cera que pegaba sus alas. “Lo que no te han contado del mito es que además de decirle a Ícaro que no volase demasiado alto, Dédalo le ordenó a su hijo que no volara demasiado bajo, demasiado cerca del mar, porque el agua podría echar a perder la fuerza propulsora de sus alas”. Es peligroso conformarse con poco.
La zona de confort no es la zona de seguridad (ésta ha cambiado; aquella no). “Todavía hay una zona de seguridad, pero no está en un lugar que te haga sentir cómodo. La nueva zona de seguridad se encuentra allí donde tienen lugar el arte y la innovación y la destrucción y el renacimiento”. Sí, el arte es la nueva zona de seguridad, y aprenderlo es como aprender a nadar (por eso necesitas un/a coach).
“El arte es lo que hacemos cuando estamos vivos de verdad”. Es lo que somos, lo que hacemos y lo que necesitamos. Requiere de valentía, perspicacia, creatividad y audacia para cambiar el status quo. La calidad se da por supuesta. Lo que escasean son la confianza, la conexión y la sorpresa. “La economía de la conexión ha cambiado nuestra forma de buscar trabajo y nuestro comportamiento al conseguirlo”. Es un régimen de novedad, realidad y relevancia. El antónimo de coherente no es incoherente, sino… interesante.
El arte es la narración de la vida, y se necesita redefinir la valentía. “La valentía consiste en contar tu historia, no en ser inmune a las críticas” (Brené Brown). Dedícate a crear conexiones, a marcar una diferencia, a armar jaleo, a dejar un legado.
I. La economía de la conexión nos obliga a crear arte. “El arte de moverse hacia delante se basa en comprender lo que dejamos atrás”. Primero, el capitalismo permitió a los trabajadores (artesanos) crear valor; después, se convirtió en un monstruo y les alienó. “Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su capacidad para trepar a los árboles, se pasará toda la vida pensando que es estúpido” (Einstein). Buscar la respuesta correcta es enemiga del arte. Ahora lo que importan son la confianza, el permiso, la singularidad, el liderazgo, el relato (la magia de la historia que se divulga), la humanidad. “Contenerse es como robar” (Neil Young).
“There’s no business like show business”: las conexiones requieren un esfuerzo emocional.
Me ha gustado lo del gatito y el monito. “Cuando un gatito se mete en un lío, su madre lo rescata y lo pone en un lugar seguro agarrándolo dulcemente por el cuello. Un monito, en cambio, no tiene otro remedio que aferrarse al lomo de su madre si quiere escapar. Uno es rescatado, mientras que el otro se rescata a sí mismo”. En japonés, tariki es la voluntad de ser ayudado (el gatito indefenso) y jiriki, la autoselección (el monito que se salva a sí mismo). “La economía de la conexión le abre las puertas al jiriki”.
“Una conexión empieza con dignidad”. La industrialización se ha autodestruido cuando ha rechazado la dignidad. “Ser tú mismo en un mundo que constantemente intenta convertirte en otra persona es el mayor de todos los logros” (Ralph Waldo Emerson). ¿Quién nos enseñará a ser valientes?
II. Mitos, propaganda y kamiwaza. Frente a los mitos y la propaganda, el arte. “No tienes ni idea de lo que estás haciendo. Si la tuvieras, serías un experto, no un artista”. El miedo ha cambiado, de ser un mecanismo de supervivencia a un temor a la autoridad, a la desobediencia, a destacar, inventado por los industrialistas (por el capitalismo, en definitiva). Los artistas necesitan de seis hábitos: reflexión, aprendizaje, opinión sincera de los demás, invertir parte en animar a otros artistas, enseñar y divulgar algo que hayas creado tú mismo. Los artistas necesitan productores artísticos (emprendedores). El Kamiwaza es ser como los dioses (entusiasmo), hacerlo con confianza y desinhibición. ¿Estás dispuest@ a hacer un trabajo “divino”? Cuando dudamos en comprometernos, saboteamos el arte. El arte no tiene mapas ni manuales de instrucciones, pero es lo que nos permite convertirnos en eje y no en engranaje.
III. Coraje, arte y el trabajo que vale la pena. El coraje reivindica nuestro poder. Sus elementos son la perseverancia, la fortaleza, la resistencia, la ambición, el compromiso y la fluidez. ¿Es demasiado tarde? “Es relajante echarle la culpa al sistema, porque te ofrece una vía de escape. Pero dado que el sistema no funciona, nos preguntamos por qué de entrada confiabas en él”.
IV. Vergüenza, vulnerabilidad y desnudez. La kriptonita es lo que hace real a Superman. “Si no duda de ti la suficiente gente, no estás marcando la diferencia”. El arte conlleva vulnerabilidad, y su precio puede ser la vergüenza. “La vergüenza es una asesina de espíritus, un enemigo de quienes pueden mostrar coraje”. ¿Por qué íbamos a sentir vergüenza al poner nuestras mejores intenciones en crear un arte para las personas que nos importan? “Los artistas abren paso, no van detrás de nadie”. Deja de fingir que no eres especial. Evita la ansiedad de los resultados: “La reacción que tengan no es tuya; les pertenece a ellos. Pero el arte sí que es tuyo”.
V. Para crear arte, piensa como un artista. Para conectar, sé humano. Los tres pilares del arte (James Elkins) son saber ver (fijarse), saber hacer (aprender a codificar) y practicar la tábula rasa (pizarra en blanco). Vemos lo que creemos, y no al revés. Si tu arte no genera las conexiones que buscas, crea un arte mejor, ve con más exactitud, haz con mayor precisión, muestra más coraje para encontrar tu pizarra en blanco. “Y si nada de esto funciona, cambia de ambiente, busca un nuevo escenario en el que actuar.”
El peligro reside en utilizar la regla de otra persona para medir tu arte. “La ingeniería tiene la respuesta correcta”. El arte, no. “Tal vez tengas un problema de ingeniería. En tal caso, soluciónalo. Pero si te enfrentas a un reto artístico, deja de buscar la respuesta correcta.” Contrátate a ti  mism@ (¿lo harías?). Convierte tu empleo en arte, no te preocupes por el talento innato (en todo caso, muestra un compromiso innato) y conéctate con quienes debes. “Es el observador el que hace la obra” (Marcel Duchamp). La sencilla razón por la que fracasan los cursos de creatividad y liderazgo “es que la gente no quiere que funcionen. Nos han lavado el cerebro para que le tengamos miedo al arte”. Si quieres elegirte a ti mismo, adelante. “El precio es que tú eres el dueño de los resultados”. La resistencia (el cerebro reptiliano) es la manera que tiene la evolución de impedirnos crear arte.
El arte es un proceso, no un objeto, y los artistas exitosos tienen una serie de hábitos: aprender a vender lo creado, agradecer por escrito, hablar en público, errar a menudo, ver el mundo como es, hacer predicciones, enseñar a los demás, escribir a diario, conectar a los demás, liderar una tribu. “Para que sea arte, tiene que haber un regalo. El regalo establece una conexión y un vínculo, y estas uniones se encuentran en el centro de la economía de la conexión”. Generosidad.
“No creas arte después de convertirse en un artista. Te conviertes en artista al crear arte sin cesar”.
¡Dios, qué libro! No te olvides de leer y aplicarlo desde este verano. Gracias, Seth; a Adela Padín (la traductora), a Roger (el editor en castellano) y a todos los viajeros que, como Seth Godin, nos inspiran.              

2 comentarios:

Andrea Leciñana dijo...

Estimado Juan Carlos, conocí a Seth Godin gracias a ti hace ya tiempo atrás y soy su fiel seguidora desde ese momento, incluso he sido parte de su proyecto de lanzamiento de The Icarus Deception comprando el libro por adelantando, recibí mi paquete en diciembre con copias adicionales para regalar a algunos amigos y hace poco comencé a leerlo y disfrutarlo! Al leer esta entrega tuya, han resonado muy fuerte unas palabras tuyas en especial: "¿Por qué íbamos a sentir vergüenza al poner nuestras mejores intenciones en crear un arte para las personas que nos importan?" Gracias por escribirlas, por siempre escribir y por compartir, es algo que he aprendido a hacer también y lo disfruto enormemente y hoy con tu reflexión me animo mucho más a dejar la "vergüenza" o el temor de qué pensaran y lanzarme con aquello que hago con amor para compartir! gracias nuevamente! y saludos desde Perú
andrea

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Gracias a ti, Andrea.

Espero que pronto nos veamos en Perú.

Saludos,

Juan Carlos