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sábado, 18 de mayo de 2013

10 lecciones del entrenador que se cargó a su equipo


Coaching de Equipo ayer y hoy en Zaragoza, dentro del Programa de Liderazgo Innovador y Coaching Estratégico de ESIC. Un placer y un honor compartir con grandes profesionales y magníficas personas las claves de un Equipo de VERDAD. Muchas gracias al equipo de ESIC Zaragoza y a los alumnos del programa.
Además, ayer tuvimos la fortuna de contar con Carmen Pellicer, una de las más grandes de la educación en España. Nos habló de coaching para profesores, de modelos educativos (anglosajón, finlandés, español), del papel de los padres (generar narración, autonomía, creatividad), de las competencias de los emprendedores… Escuchar a Carmen Pellicer, que realiza una labor inmensa (por la mañana estuvo en Santander, por la tarde en Zaragoza, de ahí a Valencia) es un privilegio. Cuando le comenté: “en el mundo de la empresa decimos que el 60% de la productividad es calidad directiva”, respondió: “Creo que más. La Dirección lo es prácticamente todo; es lo que da valor a un equipo humano o se lo quita”. Muchas gracias, Carmen. Eres una crack.
Y hablando de equipos humanos, no puedo dejar de hablar –sin apasionamiento- de José Mourinho y su fracaso en tercera temporada. “¿Está deslegitimado nuestro libro Código Mourinho (traducido al portugués, italiano, polaco, coreano, japonés…)?”, nos preguntábamos anoche tras la final de Copa del Rey la Dra. Leonor Gallardo y un servidor. Sinceramente, creemos que no; es un valioso libro sobre cómo uno se puede poner en valor, a través del posicionamiento, la imagen y las ruedas de prensa.
Sin embargo, en tercera temporada a Mou se le tuercen las cosas –eso lo advertíamos en el mencionado libro- y hay hasta diez lecciones que de su “temporada en blanco” podemos aprovechar para tod@s nosotr@s.
1. Cuidado con el clima. El “clima laboral” repercute prácticamente en la mitad de los resultados. Si el líder (en este caso, el entrenador) tensa demasiado la cuerda, la consecuencia es un juego ramplón y un conjunto incapaz de vencer a rivales que, en términos de valor, están por debajo (la Liga la perdió en Andalucía: Sevilla, Betis, Málaga, Granada -12 puntos-; la Champions, en semifinales contra el Borussia Dortmund; la Copa, contra el vecino, con un presupuesto que es la quinta parte).
2. Los intangibles del capitán. La polémica con Iker va más allá de la (meritoria) actuación de Diego López en la portería. Tener al primer capitán en la suplencia, seguro de que no volverá a jugar con ese entrenador, resta garra en el campo. Y se ha demostrado. Como comentábamos en la trilogía de “La Roja”; el triple Liderazgo (presidente, entrenador, capitán) es clave.
3. Talento-dependencia en el ataque. Un equipo debe ser un sistema vivo… en el que los goles no pueden depender de un único jugador, por bueno que sea. Si Benzema e Higuaín se han borrado del mapa, por algo será. Es labor del entrenador remediarlo, no culpabilizarles a ellos. O se les cambia (de mentalidad) o se les cambia.
4. Falta de compromiso. El compromiso es la energía (física, mental, emocional y de valores) que las personas le ponemos al proyecto. Es preocupante que en la final de Copa, el único realmente comprometido del Madrid fuera Luka Modric. Jugar al paso, atacar sin cabeza y sin orden son las claras consecuencias. Quedarse a las puertas (de la final de Champions o de ganar la Copa), ese lamentable “casi”, es el resultado final.
5. Una defensa de circunstancias. Con todos mis respetos hacia ellos, ¿un equipo que se ha gastado lo que se ha gastado en jugadores debe acabar con una defensa de circunstancias? Agotar al joven Varane, enfadarse con Pepe, no templar a Arbeloa (su auto-expulsión ante el Galatasaray en la vuelta determinó la semifinal), pelearse con Sergio Ramos… La pareja de centrales y los laterales que han de correr hacia el área contraria, hechos unos zorros.
6. Un centro del campo, previsible. Xabi Alonso ha hecho todo lo que ha podido y más, pero un solo jugador no es suficiente. La conexión entre la defensa y el ataque se ha vuelto demasiado previsible.
7. La soberbia como Cultura. Una Cultura es el modo habitual de hacer las cosas. Una Cultura humilde agradece, rinde, sonríe, se toma todo como una alegría y como un milagro (en cierto modo, como el Atleti de Simeone). Una cultura soberbia se cree el favorito, apela más al pasado (la décima) que al futuro, va de sobrada –en lo que hace, no tanto en lo que dice, que suele ser políticamente correcto). El/la líder favorece en sus conductas y en sus declaraciones una cultura u otra. No repartamos la piel antes de matar al oso.
8. Un Equipo es Cooperación. Si no hay Sinergias, no hay Equipo (hay un grupo humano cuya suma es menor que cada uno por separado). No hay Líder sin Equipo, ni Equipo sin Líder. Y para ello, la clave es la generosidad, la cualidad que hace equipo. Si, como líder, marcas la pauta pero no haces equipo, eres un capataz en lugar de un auténtico líder-coach. Y entonces tampoco motivas, no inspiras, no haces disfrutar. Esa imagen de jugadores merengues dando patadas, auto-expulsándose del partido es más que triste. 

9. Los currantes. A Mourinho le gustan especialmente (y se ve de forma muy clara en 3ª temporada) los jugadores “operarios”, que no dan problemas, que obedecen. Pero ésos no te resuelven los partidos. El Talento es otra cosa: contestón, pero con iniciativa; agotador para dirigir, pero que marca la diferencia (y cada vez más).
10. Aprovechar el Talento. Los buenos entrenadores no son los piden a las mejores estrellas del planeta y no logran que trabajen juntas; son los que tiran con lo pueden y logran grandes cosas (como Klopp, como Unai Emery, como Simeone, como tantos otros estupendos “coaches”). No hay mérito en contar con un gran presupuesto y no ganar ninguna competición en la temporada, por muy bien que lo expliques. Si no eres consciente de ello, estás “obligado” a repetir tus errores.
Gracias, Mourinho, por habernos enseñado tan valiosas lecciones. Que te vaya muy bien en Londres. Seguro que llegas a ser seleccionador luso, al final del camino. Y que tanta paz lleves como paz dejas.