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domingo, 7 de abril de 2013

Juan Roig y Pablo Picasso: ¿Vidas paralelas?


Sábado primaveral ayer en Sevilla. Tras el taller de Dirección meritocrática de Recursos Humanos con los directivos de Supermercados MAS, cervecita al aire libre con música en vivo antes de coger el AVE de vuelta a Madrid. Muchas gracias a todos ellos, y atención al blog de cocina de Manolo, Cocineando: http://elmayetoderota.blogspot.com.es. No te lo pierdas.
He estado leyendo sucesivamente dos libros biográficos: Fama y soledad de Pablo Picasso de John Berger y Juan Roig. El emprendedor visionario de Manuel Mira Candel. El retrato de Picasso, por un premio Booker como John Berger, recibió críticas feroces cuando fue publicado en 1965 (lo actualizó en 1987 y esta edición de Alfaguara es de 2013).
Y como nada me parece casual, he pensado que tal vez Roig y Picasso sean vidas paralelas. ¿Cómo? ¿En qué se parecen el malagueño y el valenciano, el artista y el tendero, el comunista y el empresario, el omnipresente y el oculto? Vayamos por partes, en una docena de rasgos característicos.
- El “toque Midas”. Picasso fue el artista más rico y famoso de su tiempo. Roig es la tercera fortuna de nuestro país (6.000 M €, tras Amancio Ortega e Isak Andic) y está sacando partido de la crisis. A comienzos de los 50, las obras de Picasso alcanzaron un precio fabuloso: “fue la fama que tenía entre sus amigos y colegas la que atrajo primero hacia él la atención de los marchantes”. Los altos ejecutivos de Mercadona llevan en sus bolsillos un céntimo de euro, para recordarles cómo se miden los costes (ahorrando céntimos se crea riqueza).
- La actitud. Tanto Picasso como Roig (que es un misterio en sí mismo, como escribe Manuel Mira) son unos románticos, unos idealistas. Juan Roig habla del punto de vista desde el que hacemos las cosas y condiciona nuestro comportamiento. Por ejemplo, de los 7.000 bazares chinos que “hacen una cultura del esfuerzo que no hacemos nosotros”. “El espíritu creador es lo supremo”. Ambos son un ejemplo vivo de aprendizaje continuo y por eso su destino es el éxito.
- El prodigio. “Juan Gris era de la misma generación de Picasso y también español. Fue un gran artista y su contribución al cubismo ha sido tan importante como la de Picasso; pero no fue de ningún modo un prodigio”. Lo mismo ocurre con Día, Lidl o Supermercados MAS (que lo están haciendo muy bien en momentos muy difíciles) respecto a Mercadona. Pero Roig genera titulares. El poder del prodigio, de que la historia les trata bien, “porque la cuentan ellos”, como diría Winston Churchill. Mercadona es la 9ª empresa del mundo en Reputación Corporativa y Roig el tercer empresario español más influyente, tras Botín y Ortega.
- Anticipación. Ambos se anticipan a su tiempo. “La sociedad está cambiando o debe cambiarse”. En 1981, Juan Roig compra Mercadona a sus padres (la habían fundado cuatro años antes, tenía ocho pequeñas tiendas y estaba tambaleante) y tiene en mente “que el ama de casa no tenga que desplazarse para llenar su cesta de la compra”. Un año después implanta el código de barras. De los 90, el MCT (Modelo de Calidad Total, siguiendo el sistema Juran) + SPB (Siempre Precios Bajos, al estilo de Walmart) = FPM (Filosofía Propia de Mercadona). Hoy es la 1ª empresa en satisfacción del consumidor, según el índice STIGA. La brillantez les lleva a la grandeza.
- Genio y figura. “Bajo, moreno, recio, inquieto, desasosegado, de ojos oscuros, profundos, penetrantes, extraños, casi fijos” (Fernande Olivier, sobre Picasso, en 1904). Juan Roig es un “hombre de apariencia frágil, cuya figura da la impresión de haberse escapado de un cuadro de El Greco, discretamente vestido y de mirada tímida”, escribe su biógrafo. Admira a Howard Schultz (Starbucks), a Covey, Al Ries o Daniel Goleman. Pero es “simplemente, distinto”. Como todos los genios, ambos se sienten conducidos. “La pintura es algo más fuerte que yo. Me hace hacer lo que quiere” (Picasso). En ambos, un innegable espíritu de investigación (Roig es un voraz lector de libros de management) y una entrega innegable al presente, al momento.
- Torería y valor. “En Málaga, su ciudad natal, encontré la explicación de lo que Picasso es, y comprendí en qué grado es un torero –los gitanos son los mejores toreros- y cómo, cuanto hace, en realidad, es toreo” (Ramón Gómez de la Serna, 1932). Control absoluto sobre su obra. Roig habla del “jefe” (el cliente), del prescriptor, de la co-innovación, de las “amigas de los jefes”, de un sistema con cinco niveles: propietario de procesos, catedrático, ejecutor, coordinador y coordinador asistente. Formación, igualdad, estabilidad y los mejor pagados del sector en sus 74.000 profesionales.
- La magia. La leyenda de Picasso como mago surge de su destreza, su facilidad y su soltura. La magia es una ilusión. “Los hombres confunden el orden de sus ideas con el orden de su naturaleza, y de aquí imaginan que el control que tienen sobre sus pensamientos les permite ejercer otro control correspondiente sobre las cosas” (Frazer, La rama dorada). “La magia puede ser una ilusión; pero en el fondo, lo es menos que el utilitarismo”, escribe John Berger. ¿O no es magia determinar qué comen y compran 12’5 millones de españoles a diario? ¿O lograr un absentismo laboral del 0’7% frente a la media del 6%?
- Destructores. “Un cuadro en suma es una destrucción” (Picasso). Picasso crea un arte (el cubismo) que define un nuevo siglo; Roig, un modelo de negocio que define la nueva distribución (en 2008 suprimió un millar de productos del lineal). Simplificación total: ambos se ven como cowboys a caballo. Cada destrucción tiene una finalidad creativa específica.
- Vitalidad. El disfrute de hacer lo que te gusta hacer. “El modo asombroso de mantenerse joven” de Picasso (que transformó el mundo del arte) y de Roig (que lucha por ser un “totaler”: “suministrador e los productos necesarios para que el cliente de Mercadona pueda fabricarse su compra total”).  Certeros, seguros en sus valores del esfuerzo inteligente basado en el disfrute (Picasso “se hizo francés”; Mercadona es “la mentalidad alemana” de la distribución española).
- Invasores verticales. Me gusta el concepto: Picasso, según Berger, surgió de España en la escena de Europa. Al principio fue rechazado, estableció una cabeza de puente y finalmente se convirtió en vencedor. Roig creó la figura del interproveedor (105, en total) y la estrategia de los girasoles (para agricultores y ganaderos)  con pactos de por vida. Ambos astutos, marrulleros, cambiando las reglas del juego, fijando los nuevos estándares. Personas independientes, capaces de cooperar… en su propio beneficio.
- Manejar el miedo, que es la emoción predominante. Guernica, 1937. La población de Urdaibai destruida por los bombarderos nazis.  Una metáfora picassiana, de un profundo subjetivismo. “La guerra es una abuela asustada, perdida en medio de una casa en llamas”. La lámpara que sostiene el ángel del valor. “El año 2010 será incluso peor que 2009, y los dos siguientes dependerán de la actitud que tengamos”, dijo Roig ante mil empresarios de la alimentación. “La realidad es más astuta que todas las teorías” (Lenin).   
- El temperamento. ¿Qué decir del temperamento de Pablo Picasso? ¿Y del de Juan Roig, al que no le gusta figurar, pero sí (y mucho) mandar, hasta el punto de que su Comité de Dirección es el ejecutor de sus decisiones? “El temperamento es el resultado del condicionamiento social”. La dictadura del pintor, la dictadura del distribuidor. Son personajes “de complejidad enrevesada”, según sus biógrafos. Magnéticos, fuertes para atraerse fidelidades. “Selváticos, iconoclastas, extremos, insaciables, libres”. Son como el Minotauro (en el fondo, un rey de su propio reino).

Mi gratitud y mi admiración a estos españoles universales de quienes podemos aprender mucho. Son la excepción a esta cultura nuestra tan feudal, tan envidiosa y en la que predomina el espíritu anarquista. Y por ello debemos poner el foco en su forma de hacer, porque el éxito, como me gusta repetir, nunca es casualidad.