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miércoles, 27 de marzo de 2013

Cómo nos gusta la épica


Creo firmemente que, para entender nuestra cultura nacional, pocos documentos son tan valiosos como la película El alma de La Roja de Santiago Zannou. La historia de la selección española de fútbol y de sus “maldiciones” en cuartos (en realidad, vértigo, temor a ganar y a quedar por tanto entre los cuatro primeros; vértigo que “se quita” siendo realmente un equipo, como pasó en 2008, 2010 y 2012, lo que a convertido a La Roja en un “equipo de leyenda”). Sin embargo, no podemos evitar complicarnos la vida en lo fácil (empate en el Vicente Calderón contra Francia, empate en El Molinón contra Finlandia, ambos en las postrimerías del partido y contra todo pronóstico) y tener que apelar a la épica (el 12-1 contra Malta, o ganar en París a los anfitriones), que en realidad es lo que nos va. El 0-1 en París es engañoso; La Roja es superior en valor a Les bleus, Xavi Hernández y Andrés Iniesta no han jugado su mejor partido (y eso en nuestra selección se nota siempre), Jesús Navas es un fenómeno y Piqué, Busquets, Ramos, Monreal y Xabi Alonso han estado descomunales. En Francia, Benzema está negado al gol (12 partidos consecutivos sin marcar) y Ribéry y Varane, en sus ocasiones, no han tenido fortuna gracias a Valdés. Os agradecemos que nos sigáis haciendo felices.
He estado leyendo Qué le hace feliz a tu cerebro y por qué deberías hacer lo contrario es un libro del neurocientífico y pedagogo David DiSalvo. El libro es tan excepcional que merece una entrada enterita para él solo. Será mañana, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide.
Hablando de libros, me siento sanamente orgulloso de que en Del Capitalismo al Talentismo me refería, respecto al cambio de época, a Beppe Grillo (hoy árbitro de la política italiana) y a Chipre. Javier Solana, profe de ESADE y ex Mr. PESC, se refería ayer a este pequeño país mediterráneo en un artículo de opinión titulado Chipre tiene que cambiar de modelo: http://elpais.com/elpais/2013/03/25/opinion/1364244303_021709.html
Don Javier nos recordaba que en las elecciones presidenciales chipriotas del pasado febrero el tema principal no fue la reunificación, sino la economía. El ganador, Nikos Anastasiadis, empezó su presidencia hace solo tres semanas con un mandato netamente económico. Las condiciones de la troika son muy duras (Solana cree que para ellos “lo peor ha pasado ya”), pero cuenta con riqueza energética. “Chipre es el último ejemplo de la crisis económica que afecta a las naciones mediterráneas. Durante años, el país ha creado una inmensa burbuja bancaria, cuyo tamaño se estima que sea unas siete veces el tamaño anual de la economía chipriota. El sector bancario se alimentó con dinero extranjero atraído por un impuesto de sociedades muy bajo y altos rendimientos en los depósitos, que convertían a Chipre en un paraíso fiscal. Todo ello en el cómodo marco de seguridad jurídica de la zona euro.” Una bicoca. De Rusia proviene un tercio de los 68.000 M € en los bancos de Chipre. El país necesita ser “rescatado” (es gracioso, cuando no patético, el nuevo lenguaje financiero que utilizamos hoy en día) por 17.000 M €. Y ahora, la gran frase del artículo: “El país podía haberse convertido en lugar de lavado de dinero negro de corporaciones rusas”. Ah, ¿es que no ha ocurrido ya? Pero hay más: bajo su suelo hay un yacimiento de gas (descubierto por Noble, compañía de EE UU, en diciembre de 2011) valorado en 80.000 M €. La producción comenzará en 2018. “Para Europa, de enorme dependencia energética, significa una fuente de abastecimiento crucial”, escribe JS. En 2010, Chipre firmó un acuerdo con Israel.
Chipre es un tablero de ajedrez entre rusos, chinos e israelíes, y debería resolver el conflicto grecoturco (Grecia, la pobre Grecia, es el 2º país de la UE en gasto militar relativo). Solana concluye: “Anastasiadis lleva menos de un mes en el cargo y ya está en el centro de la tormenta económica perfecta. Más allá de la crisis, sin embargo, hay algo de luz en el horizonte. Esperemos que la pequeña isla y el resto de vecinos del Mediterráneo oriental sepan construir los puentes para alcanzarlo”. Ojalá. A los amigos de “la luz al final del túnel” y de los “brotes verdes” me gusta recordarles aquellas sabias palabras de Einstein: “Seguir haciendo lo mismo y esperar un resultado diferente es una especie de locura”.
Mi agradecimiento a quienes, más allá de la épica, se esfuerzan en cada partido y apuestan por su aprendizaje, por el desarrollo de su talento. De ell@s es el futuro en el Talentismo.