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sábado, 19 de enero de 2013

Identidad y Desigualdad


Esta mañana he estado en el stage anual de Axis Corporate, por tercer año consecutivo. Un placer y todo un honor. Hemos estado trabajando la Identidad Directiva y la Identidad Corporativa de Axis, un grupo empresarial español cuyo mercado es el mundo y que está logrando unos objetivos muy ambiciosos.
La Identidad (que no “ser idénticos”) es esencial en un equipo del éxito (Alfredo Di Stefano decía, como incluimos Unai Emery y un servidor en el libro Mentalidad Ganadora, que es el 70% del equipo), en una organización de cualquier tipo. Y debe trabajarse desde la Misión, la Visión y los Valores; desde un Perfil de Identidad Directiva basado en unas pocas competencias (entre 5 y 7) definidas para la empresa, con comportamientos observables.
Cuando una organización adquiere un determinado tamaño, o goza de una identidad bien definida o es especialmente vulnerable.
Identidad… y desigualdad. El último informe de Intermon Oxfam, titulado "El coste de la desigualdad: cómo la riqueza y los ingresos extremos nos dañan a todos", es desgraciadamente muy revelador. Las cien personas más ricas del planeta ingresaron durante 2012 unos 240.000 M $ (180.000 millones de euros), que equivale a cuatro veces la cantidad necesaria para poner fin a la pobreza en el planeta. ¿No es terrible esta situación?
Intermon Oxfam denuncia que el 1% de la población más rica del planeta ha incrementado sus ingresos en un 60% durante las últimas dos décadas; claro, la crisis "no ha hecho más que acelerar esta tendencia".
Esta ONG pone el dedo en la llaga a pocos días de la celebración del Foro Económico Mundial en Davos, para que los líderes mundiales se comprometan a reducir la desigualdad “al menos hasta los niveles existentes en 1990”, porque los ingresos "extremos" no son solo "no éticos" sino "económicamente ineficientes y políticamente corrosivos", además de "dividir a la sociedad".
El informe de Intermon Oxfan reconoce casos positivos como el de Brasil ("que ha crecido al tiempo que reducía la desigualdad"), y el "éxito histórico" del New Deal de Franklin Delano Roosevelt. El Director General de Intermon Oxfam, José María Vera, considera que "necesitamos un New Deal global" que implante un sistema que funcione "en el interés de toda la humana en lugar de hacerlo para una élite mundial".
Esta ONG propone acabar con los paraísos fiscales, que albergan cerca de 32 billones de dólares (24 billones de euros), la tercera parte de la riqueza global. Esta medida podría generar 189.000 M $ (142.000 millones de euros) adicionales en recaudación impositiva. según la organización.
Asimismo, propone revertir la tendencia hacia sistemas fiscales regresivos, aplicar un tipo mínimo global a las empresas o incrementar las inversiones en los servicios públicos, así como subir los salarios en relación con los rendimientos crecientes de capital. Vaya, justo lo contrario de lo que estamos llamando “austeridad”. En palabras de José María Vera, “no podemos seguir fingiendo que la generación de riqueza por unos pocos beneficiará al resto. No podemos permitirnos concentrar activos en las manos de unos pocos y dejar a la mayoría pelear por lo que queda".
En Del Capitalismo al Talentismo (y en este blog, en repetidas ocasiones) he tratado de apuntar el enorme riesgo que supone la desigualdad. Un fenómeno terriblemente creciente (en 1976, el 1% de los más ricos de EE UU tenía menos del 10% de la renta total; ahora, prácticamente el 25%). Estamos ante la globalización de la desigualdad (Zygmunt Bauman) y España es el país de la Unión Europea donde ésta más está creciendo.
Tanzania obtiene 2.200 millones de dólares anuales, que ha repartido entre sus 25 millones de habitantes. Goldman Sachs gana 2.600 millones de dólares, que reparte entre 161 accionistas. 88 dólares para el tanzano, 16 millones de dólares para el banquero” (Del Capitalismo al Talentismo). Este mundo debería cambiar, y muy rápido.

Mi agradecimiento a Casimiro Gracia y a todo su equipo de Axis Corporate, un ejemplo de empresa de crecimiento, bien gestionada y cuya mejor noticia es que aman, no lo que son, sino aquello en lo que se pueden llegar a convertir.