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domingo, 13 de enero de 2013

Apreciar y depreciar Talento: entornos talentípetos y talentífugos



Ayer nos juntamos cinco personas para ver el Osasuna-Real Madrid en una cafetería/restaurante cerca de casa. Uno de los peores encuentros del equipo blanco que recuerdo. El Osasuna es colista y le cuesta un mundo materializar en gol sus jugadas de ataque (Medilíbar, que es un buen entrenador, hace lo que puede); me recordó lo difícil que es “monetizar” las iniciativas en las redes sociales (es decir, que te paguen por ello). El Real Madrid, uno de los favoritos de la Liga, con un arsenal de Talento, fue un conjunto (nunca fue un equipo, porque no genera sinergias entre sus jugadores) disperso, deslavazado, triste, sin ambición.
Si solo nos fijáramos en las ausencias (Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Pepe) haríamos un pobre diagnóstico de la situación. Cuanto más trato de entender el Talento, más importancia creo que hay que concederle a los contextos, al entorno. Hay entornos que atraen, fidelizan y desarrollo el talento individual y colectivo (podríamos llamarlos “entornos talentípetos”, por las fuerzas centrípetas; siguiendo las leyes de Newton, como sabes la fuerza centrípeta es la que se dirige hacia el centro de la curvatura, en este caso hacia el Talento) y entornos que deprecian el talento individual y colectivo (“entornos centrífugos”, que “huyen del centro”, en este caso del Talento).
José Mourinho ha sido galardonado esta semana, por cuarto año, el mejor entrenador de clubes del mundo por la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol). Sus logros están ahí, y los ha conseguido en cuatro países europeos diferentes. Sin embargo, ayer estaba escondido, en la sombra, y los cambios que propuso (Kaká, Benzema, Ózil) no surtieron efecto alguno. ¿Cómo ha transformado, involuntariamente, su entorno de talentípeto a talentífugo?
El entorno es cuestión de 4 C: Cultura, Clima, Compensación y Cooperación.
La Cultura Corporativa es el modo de hacer las cosas. El presidente del Real Madrid, ha “apoderado” a su entrenador para que sea la imagen del club, por encima de sus jugadores. El señorío, algo que tenía a gala el equipo merengue, ha desaparecido. El Real Madrid es ahora un club bronco, polémico, que disgusta a las aficiones rivales y, por qué no decirlo, también a los árbitros.
El Clima laboral es el ambiente en el que los profesionales (en este caso, los jugadores) trabajan. Como comentamos la Dra. Leonor Gallardo y un servidor en el libro Código Mourinho, el entrenador portugués es un maestro en “cortinas de humo”, en distraer la atención. Pero ha cometido un error: generar distracciones sobre el seno del equipo, como la titularidad de Casillas (durante los últimos cinco años, el mejor portero del mundo). En el once de gala del Balón de Oro, el pasado lunes en Zúrich, cinco futbolistas del Madrid: tres españoles (Casillas, Ramos, Xabi Alonso), dos portugueses (CR7, Pepe). Mourinho ha deteriorado el clima generando un “cisma ibérico”: por un lado, los internacionales de La Roja y sus amigos; por otro, los lusos y los suyos. Imperdonable.
Compensación: a jugadores del nivel de los del Real Madrid, más allá de los salarios multimillonarios, lo que les compensa es ganar. Ganar los partidos, para ganar la Champions, la Liga, la Copa del Rey… Pero el fútbol es “fútbol asociación”, y la ansiedad deriva en individualismo, no en juego de conjunto. Poner o no las energías (espiritual, emocional y mental) al servicio de lo que quieres deriva en la energía física. Los datos de ayer son concluyentes: no hubo ni ambición ni intensidad. El Osasuna tuvo más posesión de balón, más remates a puerta (13-9), más entre los tres palos (3-2), más balones recuperados (71-69) y menos balones perdidos (96-101). El Real Madrid se “contagió” de Kaká (la impotencia de dos tarjetas amarillas en 18 minutos), conectó poco y mal.
Cooperación. El fútbol tiene estas cosas: empatan a cero dos onces, todo un Real Madrid con un presupuesto de más de 500 millones (y con varios de los mejores jugadores del mundo en su posición) y un conjunto como el navarro, que en toda la primera vuelta ha obtenido 15 puntos. El conjunto blanco, en sus tres primeros partidos de 2013, se ha mostrado dependiente de CR7 (cinco goles en los dos primeros, ayer ausente por acumulación de tarjetas). Sin Cristiano no hay Paraíso.
En la rueda de prensa tras el partido, Mourinho el mago dijo: “No me escucháis nunca hablar de lesionados como disculpa y ahora tampoco con los sancionados”. Ya sabes: no pienses en un elefante.
 Es responsabilidad de los líderes (en un club, el presidente, el director deportivo, el entrenador) generar entornos talentípedos y no talentífugos. Y por tanto atender a las 4 C.
He estado leyendo Marketing y fútbol. El mercado de las pasiones, de los profesores Jaime Rivera y Víctor Molero. Un texto de 500 páginas con una visión conceptual importante y una enorme variedad de casos. El marketing de un sector económico de primer orden (265 millones de personas juegan al fútbol de forma reglada).
Mi agradecimiento a Jaime Rivera y Víctor Molero, y por supuesto a José Mourinho que, incluso cuando entrena con menos eficacia, nos hace reflexionar sobre la importancia de los entornos para el talento.