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viernes, 31 de agosto de 2012

Nuestro talento artístico necesita de una industria


Jornada en Galicia, principalmente en Vigo (una ciudad industrial, cultural y social que me gusta mucho) y vuelta a Madrid.
El pasado miércoles tuve la suerte de asistir a varios Microteatros por dinero (el nombre no me parece muy acertado, porque lo Micro no suele gustar y en realidad por dinero, tampoco es). Se trata de representaciones teatrales de unos 12 minutos en una sala en la que caben (sentados y de pie) una docena de espectadores y que interpretan 2-3 actrices y actores. El precio por función, 4 euros.
Pues bien, a las 23,35 (con mis amigos el mago de la tecnología 3D Miki Perera, el extraordinario tenor Miguel Borrallo, la enorme estilista Eva del Ruste (100% actitud) y la gran fotógrafa Sara Zorraquino) fuimos a ver, en la llamada “Sesión Golfa”, la obra Arde Papi, escrita por Samuel del Moral e Inés París, dirigida por Inés París (sí, la directora de películas como A mi madre le gustan las mujeres, Semen. Una historia de amor y Miguel y William), interpretada por Cris Serrato y Óscar Villalobos. Sinopsis: Un hombre joven recibe la llamada de una teleoperadora. Lo que se inició como una conversación comercial de pronto se convierte en sexo “oral”. Una comedia entretenidísima con Cris Serrato y con Óscar estupendos.
A las 12 de la noche los mismo cinco vimos Cuelga tú, escrita por Santiago Pajares, dirigida por J. Enrique Sánchez e interpretada por Alicia Lobo y Xavier Olza. Un historia de una pareja que se dicen por teléfono cosas intrascendentes. Pero claro, alguien tiene que colgar primero. Muy divertida.
Y a las 12, 30 h, la tercera de las obras, Una comedia angenital, escrita y dirigida por Luis Sánchez-Polack, interpretada por Verónica Larios, Juan Gravina y Darío Frías. Sinopsis: Cansado de su condición asexual y servil, un querubín ha abierto las puertas del cielo. Dos ángeles custodios (chico y chica, porque ellos sí tienen sexo) deberán resolver la crisis para evitar la ira divina. También estupenda, muy graciosa y ocurrente.
Nos faltó por ver (la noche no daba para más) Toc Toc! de Iván Morales, dirigida por Borja Rodríguez con Fernando Ramallo y Menchu Alcalá.
Teatro por dinero está en Loreto y Chicote, 9, una calle peatonal cercana a la plaza de la Luna y a la Gran Vía.
El Talento artístico es una maravilla y la sensación de cercanía que da el teatro, inigualable. Sin embargo, me estuve preguntando por el “modelo de negocio” de todo ello. Actrices, actores, directoras y directores, guionistas… un montón de talento para que unos pocos, unos muy pocos, disfrutemos de tan sublime espectáculo (por 4 euros la función, más unos dos euros que costaba la cervecita; se ve que todo esto se hace “por amor al arte”).
El Talento artístico (el teatro, el cine, la cultura en la televisión) necesita de una industria. Necesita de un sistema socio-económico que equipare la oferta (una oferta sensacional, en la que “Spain is cool”, mola un montón) con la demanda (raquítica). Toda industria (del latín, del mismo nombre) se define como el proceso de convertir la materia prima (la suma de talentos artísticos) en productos terminados (la función, el espectáculo).
A los economistas nos enseñan la ley de los mercados o “ley de Say” en honor al fisiócrata francés Jean-Baptiste Say: “Un producto terminado ofrece, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos por todo el monto de su valor. En efecto, cuando un productor termina un producto, su mayor deseo es venderlo, para que el valor de dicho producto no permanezca improductivo en sus manos. Pero no está menos apresurado por deshacerse del dinero que le provee su venta, para que el valor del dinero tampoco quede improductivo. Ahora bien, no podemos deshacernos del dinero más que motivados por el deseo de comprar un producto cualquiera. Vemos entonces que el simple hecho de la formación de un producto abre, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos” (1803). Es decir, que “toda oferta crea su propia demanda”. No es verdad, al menos en las circunstancias actuales.
Debemos crear una oferta, una buena oferta (me consta que la del Microteatro por dinero la es) y dedicar al menos el mismo esfuerzo a generar la demanda necesaria. Porque no ocurre como en la película Campo de sueños, interpretada por Kevin Costner. Si construyes el campo, no viene el público porque sí.
¿Cómo generar la demanda? Hay tres prerrequisitos: un buen producto o servicio, una mentalidad de marketing (es decir, reconocer y apreciar su importancia, actuar para que el producto o servicio se posicione en el mercado) y dinero o tiempo (en este caso, pueden ser sustitutivos, porque las personas que disponen de dinero no suelen contar con tiempo y viceversa) que hay que invertir para rentabilizar.
Supongamos que el presupuesto de marketing es “cero euros” (lo normal en el mundo artístico). Entonces, ¿qué podemos hacer? Acudo a mi admirado Javier Rovira, profesor de ESIC y uno de los más grandes en esto del marketing actual, que en su libro Consumering nos recomienda:
Estos serían los pasos para hacerlo:
Paso 1. Vete de compras. Deja la oficina, ponte un zapato cómodo y vete a visitar el mercado. Mira cómo tus consumidores o los de la competencia hacen las cosas. Y, mucho mejor, si puedes habla con ellos.
   Paso 2. Date un ‘buen baño’ en la realidad de tu negocio. Haz una profunda revisión de tu negocio. No desde el punto de vista crítico sino meramente informativo. No intentes cambiar nada, sólo ve el grado de coherencia que ha tenido tu marca/empresa en los últimos tiempos.
   Paso 3. Cómprate un lápiz nuevo... y dibuja. Cuando hayas terminado, sigue sin criticar, sencillamente dibuja un escenario de lo que quieres hacer con tu marca/empresa y compáralo con la situación actual.
   Paso 4. Tiza y pizarra. Reúne a tus directivos, vendedores, a los que tratan con los clientes y pídeles que te den ideas. Sigue sin criticar. Toma nota y compara con tus propuestas. Revalúa y decide que hacer. Téstalo con algunos consumidores.
   Paso 5. Conecta la megafonía. Cuando tengas tu plan, reúne a los tuyos y comunícales lo que se va a hacer. Pide un plan por cada departamento.
   Paso 6. Mide. Vuelve al mercado y ve la diferencia entre lo que hacían antes y hacen ahora los consumidores para poder corregir, si es necesario.
Paso 7. Ve al taller a los 10.000 km. Cuando empieces a mejorar en rentabilidad, ve a un especialista para que ajuste y mejore lo que has hecho.

En definitiva, un plan de marketing de presupuesto cero para la cultura requiere de visitas (ver qué hay), revisión, visión (de lo que quieres), propuestas, evangelizadores (“la tribu”, como diría Seth Godin, dispuesta a luchar por ese producto o servicio), medición y mejora continua. ¡Eres grande, Javier Rovira!

Creo que le voy a dedicar cierto tiempo esta temporada a ayudar a generar una industria cultural a partir del enorme talento artístico que tenemos.
Mi agradecimiento a todas las personas involucradas en el Microteatro, al talento artístico en general y a los grandes del marketing como Javier Rovira, Seth Godin o Guy Kawasaki, que tan buenas ideas nos aportáis.
PD: Y mi enhorabuena a Mourinho por la Supercopa (el Código Mourinho se está cumpliendo) y a Unai Emery por meter al Spartak de Moscú en la fase de grupos de la Champions. Su equipo salió invicto del infierno del Fenerbahçe. Atención, porque el equipo de Unai puede ser una de las sorpresas de la temporada, merced a su Mentalidad Ganadora.   

jueves, 30 de agosto de 2012

¿Tienes talento como para trabajar en Google?


Después de tres días en Madrid (algo extraño, la verdad), viaje a Vigo para reuniones y proyectos en Galicia el jueves y el viernes.
Lo tenía pendiente y al fin “cayó”. Me refiero al libro ¿Es lo bastante inteligente como para trabajar en Google? Del periodista de Los Ángeles William Poundstone. En realidad, lo más acertado es el subtítulo, Preguntas, trucos y estrategias de selección de las empresas más exigentes del mundo. Dedicado al maestro Martin Gardner (1914-2010), el padre de los acertijos matemáticos, cuya influencia, como escribe el autor, “en el tema de este libro es considerable”.
Google es una empresa hiperselectiva: recibe anualmente un millón de solicitudes para trabajar, y contrata 1 de cada 130 (Harvard acepta a 1 de cada 14 solicitudes y en los alegres tiempos de Arthur Andersen –mediados de los 80, cuando la gestión del talento estuvo liderada por el gran Carlos López Combarros- el ratio de aceptación era algo más restrictivo que la prestigiosa universidad de EE UU). Pregunta-tipo que hacen en Google: “Imagine que le han reducido al tamaño de una moneda y lo han arrojado a una batidora. Su masa se ha reducido, pero su densidad es la misma. Las cuchillas empezarán a moverse en sesenta segundos. ¿Qué hace?”
Ah, ¿pero una empresa como Google, una de las mejores empresas para trabajar, no selecciona por competencias? Poundstone responde: “Por supuesto, hay muchos tipos de cuestiones que se han preguntado tradicionalmente en las entrevistas laborales. Entre ellas se incluyen cuestiones “conductuales” (el entrecomillado es del autor) que se han convertido en clichés, como por ejemplo: “Dígame una situación en la que no se llevó bien con un miembro del equipo.” (…) También se incluyen preguntas relacionadas con empresas (como ejemplos: “¿Qué desafíos afrontará Starbucks en los próximos diez años?” “¿Cómo monetarizaría Facebook?”. Luego hay un muestreo de trabajo. (…) Finalmente, hay unos desafíos mentales sin un desarrollo preestablecido, algo por lo que Google es especialmente conocido”.
Y a eso dedica básicamente el libro. En la primera parte, a presentar los desafíos mentales (a lo Martin Gardner) y en la segunda (págs. 165 a 288) a contestarlos. Brillante. Sólo por tratar de resolver los 54 acertijos y ver la solución en la segunda mitad, el libro ya merece la pena y mucho.

¿Qué busca Google? Al parecer, talento para la invención. Para dejar a sus profesionales ese 20% libre para que creen para la compañía. “Se sabe que la mitad de los ingresos obtenidos por Google proceden de ideas que empezaron como proyectos del 20 por ciento. Entre ellos cabe destacar Gmail, Google Maps, Google News, Google Sky y Google Voice.” (fuente: VP Marissa Mayer).
¿Cómo se mide? Poundstone cita Nicolai Gogol en su cuento El abrigo: es “el abismo existente entre los sastres que solo cosen telas y hacen apaños y aquellos que cosen nuevas prendas”. Sí, “la imaginación es más importante que el conocimiento” (Albert Einstein).
El autor insiste en que “la conducta predice la conducta” (un alegato más a favor de la gestión por competencias) y nos lleva a Ellis Paul Torrance (1951-2003), figura clave de la creatividad empresarial, que creía que la creatividad era algo distinto de la inteligencia. “La idea de Google surgió de un sueño. Larry Page se despertó una noche preguntándose: “¿Qué pasaría si pudiese descargar toda la red y quedarme sólo con los enlaces…? Cogí un lápiz y empecé a escribir”.
Torrance escribió en 1962 que “la creatividad es la producción de algo nuevo e inusual como resultado del proceso de: Percibir las dificultades, los problemas, las lagunas en el conocimiento, los elementos que faltan, los que no funcionan. Hacer suposiciones y formular hipótesis sobre esas deficiencias. Evaluar y comprobar esas suposiciones e hipótesis. Revisarlas y volverlas a comprobar. Finalmente, comunicar los resultados.” Y creó su Test de Pensamiento Creativo (pensamiento divergente, en la terminología de J. P. Guilford).
Entre desafío mental y desafío mental, Poundstone deja caer que “Robert Levering y Milton Moskowitz, los autores de las listas anuales de Fortune (las de mejores empresas para trabajar), han comentado ampliamente que el ingrediente principal de sus mejores empresas es la confianza”, que Apple busca profesionales muy identificados con la empresa, que Bank of América preguntaba “Si fuese un personaje de dibujos animados, ¿cuál le gustaría ser?” (al parecer, el Oso Yogui era una respuesta correcta), que Schlumberger busca ingenieros extrovertidos y Zappos, gente “medianamente rara”. En el caso de Google, en 2006 Tood Carlisle elaboró una encuesta para medir la afinidad cultural a la compañía (“googliness”): 300 preguntas. Su cultura es para ingenieros abiertos y colaborativos: personas inteligentes que son colaboradores naturales. Al parecer, no necesariamente contratan a los mejores expedientes, sino a los que son más generosos. Y lo hacen después de cuatro o cinco entrevistas. No saben si tienen muchos falsos negativos (personas que rechazan y podrían haber sido buenos), pero sí que tienen pocos falsos positivos (personas que aceptan y luego no son válidas): de ahí la redundancia obsesiva.
Google le pide a sus ingenieros, además de que sean creativos, que tengan un nivel de abstracción y sean más humanos de lo habitual.

El libro se titula ¿Es lo bastante inteligente como para trabajar en Google? y la entrada en este blog, ¿Tienes talento para trabajar en Google? (me perdonarás el tuteo). Según el Diccionario de la Real Academia, talento equivale a inteligencia. Sin embargo, como nos enseña el maestro Marina, hay inteligencias triunfantes (convertir conocimientos en comportamientos) e inteligencias fracasadas (las de los teóricos, las de los frikis).
Por otro lado, el talento es capacidad por compromiso en el contexto adecuado. La capacidad (aptitud y actitud) puede detectarse en las entrevistas; el compromiso es la energía que le pones al proyecto (imagino que en una empresa tan exigente como Google, los no comprometidos duran poco) y el contexto son las 4 C: la Cultura Corporativa, el Clima laboral, la Compensación y el grado de Cooperación que hacen que Google mantenga esa reputación de empresa preferida para trabajar.
Y finalmente, talento es “poner en valor lo que uno sabe, puede y quiere hacer”. Los jugadores de la Liga (especialmente los del Real Madrid y el FC Barcelona, y de ellos Messi y Cristiano Ronaldo) están puestos en valor. Los de La Roja están puestos en valor. Los de la NBA están puestos en valor. Los profesionales de McKinsey (como, en su día, los Arturitos) están puestos en valor. Y por supuesto los de Google están puestos en valor.

Se cuenta que al gran físico Richard Feynman, premio Nobel, le hicieron una pregunta para entrar en Microsoft: “¿por qué las tapaderas de las alcantarillas son redondas?”. El respondió que algunas son cuadradas, a lo que insistieron: “si nos ceñimos a las redondas, ¿por qué son redondas?” El Dr. Feynman respondió: “¿Qué por qué son redondas las tapas de alcantarilla redondas? ¡Pues bien, son redondas por definición! Es una tautología.
Google ha conseguido que tener talento y trabajar en esa empresa sean una tautología. “El término “reclutamiento” implica que la empresa sale y busca al personal, intentando convencerle para que trabaje con ellos. Google ha logrado invertir ese proceso. Las personas inteligentes son ahora las que hacen la peregrinación a Google, y Google pasa gran parte de su tiempo rechazando a personas de mucho talento” (Steve Yegge, gerente de contratación de Amazon).

Mi gratitud y homenaje a dos mujeres líderes ligadas a Google: mi buena amiga Isabel Aguilera (CEO de Google para España y Portugal desde marzo de 2006 al 15 de enero de 2008) y Olga  San Jacinto (Directora de la División de Google para España y Portugal, que lleva en la compañía 8 años y 6 meses), ¡Qué gran intervención la suya en el Congreso de AEDIPE Catalunya en Port Aventura en 2009; y también al gran periodista Jeff Jarvis, autor de Y Google cómo lo haría y al gran emprendedor Alejandro Suárez-Sánchez Ocaña, autor de Desnudando a Google (citando al gran Billy Wilder en la escena final de Con faldas y a lo loco: “Nadie es perfecto”. Ni siquiera Google).

La pregunta no es si tienes talento para trabajar en Google. Si trabajas en una compañía (por pequeña que sea) con la reputación de Google, es que tienes talento.    

miércoles, 29 de agosto de 2012

Me gustan otro Gordillo y otro Mario


La sociedad española se está radicalizando. Por una parte, es un fenómeno que está ocurriendo en toda Europa y que apreciaremos en la Convención republicana de Tampa de esta semana, con el Tea Party y el candidato a VP Ryan. Por otro, los dos partidos predominantes no nos ofrecen demasiadas cosas nuevas. Debieron transitar hacia el talento femenino, pero no el de Soraya Sáenz de Santamaría y Elena Valenciano, sino hacia el de líderes como Esperanza Aguirre y Carme Chacón. En fin, a diferencia de Francia, a España no se le da demasiado bien elegir a sus dirigentes para cada momento histórico.
Por la izquierda está destacando Juan Manuel Sánchez Gordillo (1952), político, sindicalista y profesor de historia. Desde 1979 es el alcalde de Marinaleda (Sevilla) y diputado autonómico de Izquierda Unida desde 2008 (cabeza de lista por la provincia de Sevilla de ese partido en 2012). Su programa en Marinaleda es autoconstrucción (para evitar la especulación urbanística), acceso a la vivienda desde 15 euros al mes, cooperativas, sueldo de 1.200 euros/mes para todos, ocupación de fincas de terratenientes e inexistencia de policía. Tras las elecciones autonómicas de 2012, Gordillo se opuso a un gobierno de coalición con el PSOE, amenazando con la escisión. Este verano, el 7 de agosto, junto a unos 400 militantes del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) y tras avisar a los medios de comunicación, sustrajo productos de Mercadona y Carrefour de sus establecimientos de Arcos de la Frontera y Écija (el acto lo llamó “expropiación forzosa”) y los entregó a los sin techo de una barriada de Sevilla. El 16 de agosto, el SAT convocó una “marcha obrera” desde Jódar (Jaén) a la capital jienense, con una sentada frente a El Corte Inglés. El 21 de agosto, con un centenar de jornaleros, ocupó el Palacio de Moratalla (Córdoba) y se bañó en la piscina del palacio, reconvertido a hotel.
Para hacerle la “campaña de marketing” a Gordillo, el ministro del interior le ha pedido personalmente al dueño de la finca que denuncie al SAT por la ocupación (la respuesta del sindicalista ha sido: “yo no sé si el ministro estaba borracho o es así de tonto”) y Esteban González Pons, dirigente del PP, ha declarado públicamente que si Gordillo fuera presidente del gobierno se exiliaría del país. El 28 de agosto, tras la tercera etapa de la marcha obrera ‘Andalucía en pie’, en Cádiz, Gordillo ha llamado a “la rebeldía ante el secuestro que sufre la democracia” y ha recomendado al ministerio del Interior que “busque a los ladrones en los bancos”.
Telecinco sentó a Gordillo en “El gran debate” el pasado sábado y lo presentó como “un Robin Hood del siglo XXI”.
Por la derecha, Mario Conde (1948). Ex presidente de Banesto en 1987 a los 39 años, el banco fue intervenido el 28 de diciembre de 1993 con un agujero patrimonial de 450.000 M pts (2.700 M €). En 2000 inició una aventura política como candidato del CDS (si hubiera sido diputado, habría conseguido el estatus de aforado; obtuvo algo más de 23.000 votos, claramente insuficientes para su pretensiones). En marzo de 2001, la Audiencia Nacional le condenó a 20 años de prisión por los delitos de estafa y apropiación indebida (más otros 10 por el caso “Argentia Trust”) y le obligó a devolver 7.200 millones de las antiguas pesetas. Como escritor, ha publicado El sistema. Mis experiencias con el poder (1994), Memorias de un preso (2009), Memorias de un preso (2010) y De aquí se sale (2011). Desde septiembre de 2009, participa en la tertulia política de un programa de Intereconomía TV y se ha apuntado al partido político Sociedad Civil y Democracia. Vive en Chaguazoso, Galicia, y está sopesando presentarse a candidato a las elecciones de la Xunta de Galicia del próximo 21 de octubre.
No me gustan los monopolios de la verdad, la gente mesiánica que cree que nunca se equivoca, que no pide perdón jamás y que justifica en los demás (en las injusticias, en el sistema) un comportamiento nada humilde. Tal vez estos dos “líderes” estén más cerca entre ellos de lo que parece a simple vista. Los extremos se tocan.

Algunos, cuando pensamos en Gordillo, no lo hacemos en este mesiánico alcalde de Marinaleda a la izquierda de IU, sino en el gran pintor abstracto Luis Gordillo (Sevilla, 1934), una de las grandes figuras del arte contemporáneo. Es Premio Nacional de Artes Plásticas (1981), Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (2004), Premio Velázquez de Artes Plásticas (2007) e Hijo Predilecto de Andalucía (2012). En su página oficial, www.luisgordillo.es, podemos repasar toda su obra.
Y algunos, cuando pensamos en Don Mario no lo hacemos en Mario Antonio Conde Conde, el abogado del estado y ex banquero, sino en Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, el grandísimo poeta y escritor uruguayo de la generación del 45. Autor de unos 80 libros, en 1985 Serrat grabó el disco El sur también existe, con su colaboración personal.
Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante y por la de Valladolid, en 2005 obtuvo el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo y la Medalla de Oro de la UIMP.
De Don Mario, tres poemas.  No te rindas:
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Te quiero
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

La gente que me gusta
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Mientras Gordillo sea el gran pintor Luis Gordillo, y Don Mario sea Mario Benedetti, esta sociedad no corre peligro. Como optemos por políticos, disfrazados de sociedad civil o de jornaleros, a la izquierda de la izquierda o a la derecha de la derecha, las amenazas a nuestra democracia serán muy serias.

Mi gratitud a los artistas que como Luis Gordillo o como Mario Benedetti iluminan nuestro alma. Y a la gente moderada, humilde, tranquila, serena y humanista de verdad.     

martes, 28 de agosto de 2012

Coelho nos enseñó "El secreto de la felicidad"


En su estupendo blog, el consultor José Ignacio Perier me recordó la historia que más me gusta de El Alquimista de Paulo Coelho: El secreto de la felicidad.
“Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.
Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El Sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que le atendiera.
El Sabio escucho atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo para explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.
Pero quiero pedirte un favor – añadió el Sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite -. Mientras camines lleva esta cucharita y cuida de que el aceite no se derrame.
El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del Sabio.
¿Qué tal? – preguntó el Sabio -. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?
El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.
Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo – dijo el Sabio -. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.
Ya más tranquilo, el joven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regres a la presencia del Sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.
¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? – preguntó el Sabio.
El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.
Pues este es el único consejo que puedo darte – le dijo el más Sabio de los Sabios -. El Secreto de la Felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.”
Las lecciones que nos transmite Paulo Coelho son muy profundas: mirar todas las maravillas del mundo (los estadounidenses, tan prácticos ellos, lo llaman savouring), pero sin olvidarse de las dos gotas de aceite en la cuchara. Hemisferio izquierdo + hemisferio derecho, concentración + placer, disfrute y resultados. Tenemos dos ojos, dos oídos, dos brazos, dos piernas, dos orificios nasales… ¿por qué no hacer ambas cosas a la vez?
Respuesta, porque presumimos de ser muy “pies a tierra” o muy soñadores. No tenemos que elegir, sino combinar ambos mundos.
Mientras escribo estas líneas, llevo una camiseta de Kukulkán, la serpiente alada. Repta, pero se eleva. Conoce el terreno, pero vuela. De eso se trata.
Por lo demás, no me cansaré de repetir que las investigaciones científicas sobre la felicidad, con Sonja Lyubomirsky a la cabeza, nos enseñan que la felicidad no se busca ni se encuentra sino que se construye. Somos l@s artífices de nuestra propia felicidad, que depende de doce actividades deliberadas:
1.    Expresar gratitud
2.    Cultivar el optimismo
3.    Evitar pensar demasiado y la comparación social
4.    Practicar la amabilidad
5.    Cuidar las relaciones sociales
6.    Desarrollar estrategias de resiliencia y serenidad
7.    Aprender a perdonar
8.    “Fluir” más
9.    Saborear las alegrías de la vida
10.Comprometerte con tus objetivos
11.Practicar la religión y la espiritualidad
12.Ocuparte de tu cuerpo y de tu alma


Mi reconocimiento y mi agradecimiento a las personas que sois deliberadamente felices y hacéis felices a los demás, combinando el saboreo (vivir el presente) con la perspectiva (lo mejor está por llegar).


“Cuando somos felices, somos poderosos de voluntad” (Arancha Merino).