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martes, 13 de noviembre de 2012

Sé tan bueno que no te puedan ignorar


Ayer coincidí en la T4 con Alberto Contador, uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos. Fue un placer poderle dedicar mi último libro, Del Capitalismo al Talentismo. Se lo llevaba a Canarias, para leerlo en la concentración de los próximos días.
Disfruté mucho con el Cine Fórum APD en San Sebastián sobre la Gestión del Cambio, con una gran película como The Artist, y con las aportaciones Carlos Ruiz, director de la Obra Social de Kutxa (que ya tiene Del Capitalismo al Talentismo y es lector de la revista KONEKTO), José Luis Larrea, consejero de APD y presidente de Ibermática (que nos propuso pensar entre cambio sobrevenido y cambio provocado, que es la verdadera cultura de la innovación) y tras la película, con las reflexiones de Juan Mari Aduriz, DG de Consultores Sayma (y me consta que lector de este blog); Santiago Barba, DG de Ekopet, y Tomás Elorriaga, Director de Banpro. Tres estilos empresariales bien diferentes, tres profesionales con mucho talento, tres líderes decididos a impulsar empresas talentistas y a que sus organizaciones abandonen prácticas tardocapitalistas. Me gustó mucho, asimismo, la intervención de los asistentes sobre el liderazgo femenino de Pepy Miller, sobre la calidad directiva y la necesidad de autocrítica, sobre el hecho de que todos tengamos parte de los dos protagonistas (la resistencia al cambio y el entusiasmo por innovar), sobre el productor y el mayordomo, etc.
Esta mañana el vuelo de Bilbao a Valencia tenía que haber salido a las 8,45 h. Niebla en el aeropuerto de Loiu, cancelado el Iberia a Madrid, y el avioncito de Valencia ha salido… desde Santander. Desconcierto habitual en la aerolínea (y más ahora, que está en pie de guerra por el ERE y la voluntad de recortar el sueldo a los pilotos) y autobús del País Vasco a Cantabria. Me sigue sorprendiendo, en positivo, la amabilidad y tranquilidad de los pasajeros, y en negativo, la pésima, inexistente calidad de servicio de la línea aérea: ningún explicación, ninguna planificación, ningún respeto al cliente. Solo una señora llamada Malen, perteneciente a Iberia, ha cogido el toro por los cuernos para que montáramos en el autobús apropiado. Un oasis de talento (capacidad y compromiso) en un desierto de desidia.
He aprovechado para leer, en inglés, el libro So good they can’t ignore you. Why Skills trump Passion in the Quest for Work you love  (Tan bueno que no te puedan ignorar. Por qué las habilidades atrapan a la pasión en la búsqueda del trabajo que amas), de Cal Newport. Elogiado por Daniel Pink, Seth Godin y Kevin Kelly.
Newport considera que esto de “sigue tu pasión” (otros lo llamarían “el elemento”) es peligroso, potencialmente frustrante y falso. Sigue el consejo del cómico Steve Martin, que en una entrevista de 2007 recomendó que seamos tan buenos en lo nuestro que la gente no nos pueda ignorar. Es la llamada “mentalidad del artesano” (en realidad, la mentalidad del artista, que es mucho más) y no la “mentalidad de la pasión”. ¿Cuál es la diferencia? En la de la pasión, te planteas qué puede hacer el mundo por ti; en la del artesano, qué puedes hacer tú por el mundo (como en la famosa cita de Kennedy).
Cal Newport nos ofrece cuatro reglas:
1. No sigas tu pasión. “Sigue tu pasión es un consejo peligroso”. Sí, Steve Jobs lo dijo en su discurso de Stanford, pero no es lo que hizo para encontrar el éxito. La pasión es rara (no se encuentra fácilmente), lleva tiempo y suele ser el efecto lateral de la maestría (Cal nos recuerda el libro de Dan Pink, La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, y los tres motivadores internos: autonomía, maestría y propósito). La pasión es peligrosa (hay mucho desgraciado por ahí).
2. Sé tan buen@ que no te puedan ignorar. Es “la claridad del artesano”. La expuso Steve Martin en su biografía Born Standing Up (un juego de palabras entre Nacido de pie y el Stand up comedy, el club de la comedia) y en la entrevista en el show de Charlie Rose (2007). Él mismo innovó sobre el tipo de comedia que se hacía hasta entonces. Es poner el foco en hacerlo mejor que los demás (“algo que la audiencia huele”, dice Steve Martin). Tener mentalidad de artesano es el pilar para una carrera de éxito. Newport lo llama “el poder del Carreer Capital” (el Capital Carrera, en realidad el Talento). Un gran trabajo se define por ser especialmente creativo, de impacto y control (la libertad para marcar la pauta). ¿No son de nuevo el propósito, el dominio/maestría y la libertad/autonomía propuestos por Pink como “motores internos”, me atrevo a opinar. “Son rasgos que hacen un trabajo valioso”, escribe Cal. Pues eso, el talento. Cuidado con tener trabajos indistinguibles, de poco o nulo valor para el cliente y con gente que no te gusta nada. Los “carreer capitalists (capitalistas de sus carreras profesionales, esto es, talentistas) invierten al menos 10.000 horas de “práctica deliberada” (K. Anders Ericsson) o 10 años (Neil Charness, psicólogo de la Universidad del Estado de Florida, para los grandes maestros de ajedrez, en una investigación de 2005). Los cinco hábitos del artesano son: decide en qué mercado (de talento) te metes, identifica tu capital (tu propio talento inicial), define qué es ser bueno (la excelencia), ajusta y destruye (como nos ha enseñado Geoff Colvin, de la revista Fortune, “deliberado” muchas veces es lo opuesto a “entretenido”) y sé paciente (la diligencia es esencial).  
3. Tira la promoción. Es el elixir del “empleo soñado”. Cuando te lo trabajas mucho, tienes una especial sensación de libertad (de empleabilidad, diríamos otros). El llamado “control” es dar poder a las personas para que dirijan sus vidas; pero cuidado, si están poco preparadas y/o comprometidas, esa libertad/control/poder será un desastre. Tienes que tener suficiente “capital de carrera” (talento). Oa viabilidad financiera proviene de hacer algo por lo que la gente esté dispuesto a pagar. “El dinero es un indicador neutral del valor. Cuando te animas a ganar dinero es que te animas a ser valios@” (Derek Stevens, en una charla de TED de 2010 sobre creatividad y liderazgo). Si no tienes evidencias de que los clientes está dispuestos a pagar por lo que haces, muévete a otro sitio.
4. Piensa en pequeño y actúa en grande. Es el poder de una misión unificada. Las misiones (a lo que nos dedicamos) requieren de capital y de pequeñas apuestas, para llevar las ideas a la práctica. Y por supuesto necesitan marketing. Es la “ley de la notoriedad” (remarkability): “O eres notorio o eres invisible”, Seth, La vaca púrpura, 2002). Para que un proyecto basado en una misión tenga éxito, debe encontrar clientes que lo recomienden, y debe lanzarse desde plataformas que lo permitan.
Un libro muy interesante, que refuerza los conceptos principales del paso hacia el talentismo. Cal Newport empezó en otoño de 2010 a investigar qué diferenciaba a las personas que tenían éxito. Por supuesto, el éxito no es por casualidad.

“Valencia centra el debate sobre el futuro de la economía española”, podía leerse en la prensa de hoy. Se hacía eco del II Congreso Nacional de Directivos, al que asistimos 1.500 ejecutivos. Intervenciones de los primeros espadas de Iberdrola, Calvo, Vossloh, Google, Bankia, Vodafone, Freixenet o Vueling. Lo ha inaugurado Mariano Rajoy.
La periodista Arantza Furundarena ha entrevistado a su colega Richard Stovin-Bradford, columnista del Financial Times. Para él España es “un país en plena recesión cuyo gobierno está intentando reducir costes, pero que no ha hecho aún el máximo posible”. “Por un lado está Luis de Guindos, que transmite un mensaje, y por otro, Montoro. Parece que hay doble velocidad. La comunicación ha sido un poco ‘amateur’. Sí, creo que lo peor está por llegar. Tal vez sea demasiado eso de ‘ajo y agua’. Pero me temo que en España ante la crisis, a jorobarse y a aguantarse. No queda otra”. “Aún pueden rectificar el rumbo, pero queda poco tiempo. Lo peor es que antes de la crisis la situación de la deuda pública en España no era tan mala. Lo que ha sido nefasto ha sido la gestión de los presupuestos. El iceberg está delante, pero es como si el capitán estuviera ciego, atontado o le importara un pepino”. Lamento comunicarle, Mr. Stovin-Bradford, que está completamente equivocado. Está hablando de una gran nación que conectó a Europa con América, que protagonizó una transición democrática ejemplar, que se incorporó de pleno derecho a la Comunidad Europea… Una nación que en cuanto aprenda a diferenciar a los talentistas (en lo público y en lo privado, en las pymes y en las grandes organizaciones, en lo económico, lo político y lo social), a salir fortalecida en esta nueva época que se inicia.
Mi agradecimiento a quienes ya están por la labor, como la buena gente de la APD y la mayoría de los participantes en su II Congreso Nacional de Directivos.