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jueves, 8 de noviembre de 2012

La simbología del Liderazgo


Jornada en un Madrid muy lluvioso. Proyecto de comunicación muy innovador y vanguardista. Reunión con Enrique Sánchez de León, DG de APD, y Loreto Sanmartín, Directora de APD Centro, con vistas al 2º Encuentro Nacional de Directivos (http://congreso.apd.es/) y los próximos Cine Fórum Empresariales. Y almuerzo en Singular Food, el establecimiento de Íñigo Lavado en Alcobendas (el anterior de este gran cocinero es el de Irún). Se define como “Alta cocina para todos los bolsillos”. “Platos naturales, económicos, que se piden en la barra y te los llevamos a tu mesa, con la calidad y las materias primas de un cocinero de prestigio como es Iñigo Lavado. También te los preparamos para llevar a tu casa.” La relación calidad/precio es IMPRESIONANTE. www.inigolavado.com/singular/carta_esp.php
Y reunión de coaching estratégico con uno de mis directores generales favoritos. Un ejecutivo que apuesta de verdad por el talento, líder de un equipo que crea puestos de trabajo, que vende excelentes productos, que está realmente innovando. Un gran ejemplo de talentismo, de hacer las cosas bien.

He estado leyendo Carlos V, a caballo, en Mühlberg de Fernando Checa Cremades (1952), catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, director del Museo del Prado desde 1996 a 2001 y Premio Nacional de Historia. El libro (que valía más de 50 euros y ahora puede adquirirse en el VIPS a poco más de 8 euros), publicado en 2001 (coincidiendo con el quinto centenario del nacimiento del Emperador Carlos), es una maravilla. Parte del año 1548 (en primavera de ese año fue encargado el cuadro por María de Hungría (1505-1548), hermana de Carlos V. Explica la creación de un artista cortesano: Tiziano, “architetto della sua fortuna”. Las fuentes ideológicas del cuadro (me ha interesado especialmente la conexión con la Educación del príncipe cristiano de Erasmo de Rotterdam, dedicada a Carlos V en 1515; comenté este libro en El triunfo del humanismo, y lo considero mucho más interesante que El Príncipe de Maquiavelo). “El resultado final de la pintura de Tiziano nos lleva a deducir que lo que se le encargó al artista no era la realización de un cuadro de historia, lo que hubiera implicado unas mínimas exigencias narrativas, sino el retrato conmemorativo de un acontecimiento.” Nobleza, gravedad, grandeza y majestad que hoy en día llamamos “carisma” (el carisma no es innato, por supuesto, sino aprendido; el carácter, y su imagen visible, se forjan).
Te animo a que te detengas a admirar Carlos V, a caballo, en Mühlberg (si puedes, en el Museo del Prado). Tómate tiempo.
Este retrato es uno de mis cuadros de Liderazgo favoritos (y el emperador, uno de los mejores reyes de todos los tiempos). El Emperador lleva, al parecer, la “Lanza de Longinos”, lanza sagrada o lanza del destino. El primer documento que habla de esta lanza es  la Biblia, en el Evangelio de Juan (19:33-34). Los soldados romanos pretendían romper las piernas de Jesús para acelerar su muerte (el llamado crurifragium), pero como lo encontraron ya fallecido decidieron asegurarse y atravesaron su costado con una lanza; de la herida de Cristo manó agua y sangre de la herida. El nombre del soldado que tenía la lanza y atraviesa a Jesús es Gaius Cassius Longinus. San Longinos es un mártir de la Iglesia católica y ortodoxa (festividad del 15 de marzo). Durante más de 500 años, la lanza estaba desaparecida hasta que San Antonio de Piacenza, describiendo los lugares santos de Jerusalén, la menciona. En el año 615, las reliquias fueron capturadas por el rey persa y depositadas en Santa Sofía de Estambul.
La lanza de Viena o lanza Hofburg está atestiguada desde los tiempos de Otón I, en el siglo X. En 1424, el emperador Segismundo del Sacro Imperio Romano Germánico la poseía, y decretó que quedara en Núremberg para siempre (es razonable que el emperador Carlos V la tuviera). En 1796, ante el asedio de los revolucionarios franceses, se trasladó a Viena. Diez años después, el barón Von Hügel se la vendió a los Habsburgo. En su ópera Parsifal, Richard Wagner la menciona. Al parecer, al anexionar Hitler la nación austriaca se quedó con la lanza, y el General Patton, al terminar la II Guerra Mundial, la devolvió a Viena: primero al Museo Kunsthistorisches y posteriormente devuelta al Schatzkammer (Tesoro Imperial), que es una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg.
“Para bien o para mal, quien posea la lanza de Longinos dominará el mundo”. Hay un documental sobre Hitler y la lanza en cuatro partes, que puede resultarte de interés: www.youtube.com/watch?v=g_GByTxBg8Y

Mi agradecimiento a Íñigo, Andrés (excelente guía del Museo del Prado), Fernando, José María, Loreto y Enrique.