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martes, 23 de octubre de 2012

Talentismo, nuevo modelo económico chino y nostalgia del porvenir


Todavía resuenan los ecos de la presentación ayer de KONEKTO, la publicación de cabecera de la Clase Directiva. Mar Delgado, directora de la revista, agradeció al equipo, a los anunciantes, creadores de contenidos, etc. Su discurso fue muy emotivo. Enrique Ulloa, socio-director de IDEO, habló con gran brillantez de la importancia de formarnos y desarrollarnos (solo un 30% de las empresas disponen de un plan estratégico y de ellos solo la mitad se implantan). Un servidor habló de Konektando el Talentismo. Y Eduardo García Erquiaga, director de la Escuela de Negocios Novacaixagalicia, nos dejó aquella frase de George Pompidou: “Liderar es desteñir”. Y nos animó a “desteñirnos con los buenos”. Excelente exposición.
La Voz de Galicia recoge el acto de ayer con estas palabras: “Un gran número de empresarios y directivos de empresas se dieron cita ayer en el hotel Carrís de Marineda City con motivo de la presentación de la revista Konekto, una publicación “dirigida a los directivos para que conozcan las claves del éxito de empresas y emprendedores”, comentó Enrique Ulloa, que estuvo acompañado por Julio Rivero, Mar Delgado y Juan Carlos Cubeiro, que participan en este ambicioso proyecto. Este último, uno de los grandes especialistas en management, habló de las claves para triunfar en la nueva era, coincidiendo con la salida al mercado de su nuevo libro, Del Capitalismo al Talentismo. Estrategia, desarrollo directivo, marketing y comunicación, operaciones, finanzas y formación y aprendizaje son los principales contenidos de la publicación”. Pablo Portabales, en su programa de Radio Voz, también ha informado elogiosamente del acto de ayer.

Coincidiendo con el lanzamiento de Konekto, los asistentes recibieron sendos ejemplares de Del Capitalismo al Talentismo, que estará en librerías el próximo 8 de noviembre. El libro de una nueva era en la que el talento es más escaso –y valioso- que el capital.
China busca un nuevo modelo económico, informaba ayer José Reinoso desde Pekín. Ese próximo día 8 (dos días después de las elecciones presidenciales en EE UU) comenzará el Congreso del Partido Comunista Chino. “Las contradicciones económicas y sociales parecen estar acercándose a un límite” (Wu Jinglan, reconocido economista). “El modelo chino se basa en una fuerte intervención del gobierno para impulsar el desarrollo de la economía, pero ha llegado a un punto final y no se trata de si se enfrenta a una crisis potencial sino que se encuentra en una crisis profunda” (Hu Xingdou, profesor de Economía en el Instituto Tecnológico de Pekín). China puede ser un gigante con los pies de barro (su consumo per cápita es un 4% de la de EE UU y un 5’5% de la de Japón) si no potencia un desarrollo más equilibrado, con menos corrupción y desigualdades sociales, en el que el ciudadano (la persona) ocupe el lugar central. “Este es un periodo de transición muy importante en China”, ha escrito Hu Xingdou.
Se está poniendo muy animado este fin de ciclo. Y si no que se lo pregunten al gran escritor árabe Amin Maalouf, que ha estado en España presentando Los desorientados, su última novela. Me gustan mucho las obras de Maalouf (Las cruzadas vistas por los árabes, León el africano, Identidades asesinas). Los desorientados trata de Adam, que vuelve a su país tras 25 años en el extranjero. El protagonista se reencuentra con sus amigos de juventud y descubre “las cosas que se han perdido y las traiciones que se han cometido”. Su vida está “en suspensión, como su país, como este planeta, como todos nosotros”. ¿Es posible que tengamos que vivir años de locura y de violencia antes de llegar a la sabiduría?
Se da la paradoja de que en 2010 Amin Maalouf firmó a favor de que el premio Príncipe de Asturias se concediera a los moriscos expulsados en el XVI y XVII. No fructificó, pero él recibió el de las Letras.
“Vivir juntos es cada vez más difícil”, ha declarado Maalouf. “Pero no me rindo. Vivir juntos es algo muy complicado, que necesita ser gestionado con sutileza, lucidez y perseverancia. No es algo que se produzca espontáneamente, ni algo que quede solucionado de una vez por todas. Pero es indispensable para evitar esa pesadilla hacia la que nos dirigimos”. Este escritor libanés opina que sufrimos la ley de la jungla en las relaciones económicas y sociales, con retroceso de los valores de solidaridad y bien común.
“El país del que tengo nostalgia no es el pasado, es el porvenir”, escribe en Los desorientados. Nostalgia de todos los sueños no realizado, de ideales de solidaridad y equidad.
Ayer, Mar Delgado habló de Konekto como de un sueño hecho realidad. Te deseo que se cumplan el tuyo.

Y agradezco mucho a los idealistas prácticos, como Mar, Enrique, Julio, Eduardo, Bartolomé, Juan, Tomás, Daniel, José Manuel o Tino, su esfuerzo y compromiso; y a las consciencias críticas como la de Amin Maalouf que expongan sus inquietudes.