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miércoles, 31 de octubre de 2012

Más impuestos, menos consumo, más exportaciones


Tres reuniones comerciales sumamente importantes, con directivos de sectores bien diversos, pero con un denominador común: la importancia estratégica del desarrollo individual y colectivo.
Un servidor recuerda de cuando estudió economía en los 80 aquello de la Curva de Laffer. Arthur Laffer (partidario de la “economía de la oferta”) explicó en su día que la relación entre tipos impositivos y recaudación fiscal sigue la forma de una U invertida: si los tipos son del 0%, la recaudación es 0; si es del 100%, también es 0 (nadie paga impuestos). A partir de un punto, “la disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta”. Es lo que se llama efecto Laffer, y en realidad no era nuevo (J. M. Keynes ya lo había proclamado).
En el número de este mes de Actualidad Económica, Miguel Ors Villarejo se pregunta ¿Por qué nos fríe a impuestos Montoro? Se refiere el periodista, claro está, a la subida del tipo máximo del IRPF al 52% (medalla de bronce en Europa, tras Suecia -56,6%- y Bélgica -53,7%-) y al “nuevo IVA”. Lorenzo Bernardo de Quirós comenta que “si subes el Impuesto de la Renta a unas familias que están hasta arriba de deudas y que tienen a varios miembros en el paro, el consumo se te cae, es de libro”. “Y si subes el Impuesto de Sociedades a unas empresas que cada vez venden menos y que no tienen acceso a la financiación, se te hunde la inversión. No hay ningún país que haya logrado reducir su déficit con un planteamiento semejante”. Y añade: “La experiencia de los últimos 30 años enseña que, en cuanto cargas la mano con los impuestos, la recesión se te agudiza”. LBQ explica que “la regla de oro es que el 70% de la consolidación recaiga en un disminución de los desembolsos del Estado”. En estos momentos, el 58% son recortes y el 42% mayores impuestos.
En el mismo artículo, José Luis Feito (CEOE) cita al economista de Harvard Alberto Alessina, que en un artículo de agosto de este año examina a 17 países de la OCDE entre 1980 y 2005: “Los planes basados en aumentos de impuestos inducen largas y profundas recesiones, mientras que los basados en aumentos de gastos se asocian con recesiones suaves y breves, en algún caso inexistentes”.
Y la desigualdad, como he comentado en este blog en diversas ocasiones. En 2005, el índice de Gini era del 31,8; en 2011, del 34. España es el país de mayor desigualdad social tras Letonia y Lituania. Muy lejos de Noruega (23), Eslovenia (23) y Suecia (24). La media europea, del 30. “La principal responsable de la desigualdad es la carrera entre la tecnología y la educación” (Lawrence Katz y Claudia Goldin, de Harvard). Es la dualidad entre talento (escaso, valioso) y simplemente trabajo. Miguel Ors concluye su espléndido artículo con el desafío de España a largo plazo: MEJORAR SU EDUCACIÓN.
“El gobierno debe pinchar de inmediato la burbuja del sector público, que pisotea la recuperación” (Juan Ramón Rallo). Evidentemente, la burbuja del sector público no se pincha deteriorando las condiciones laborales de los funcionarios (prefiero denominarlos “servidores públicos”), sino profesionalizando (que no politizando) el liderazgo de los mismos.
La subida del IVA en septiembre (llamada por algunos medios “el hachazo”) ha supuesto un crecimiento de los ingresos para el Estado de un 11,9% (casi 700 M €) y por tanto un descenso del déficit hasta el 4,39%. Pero el IPC ha subido al 3,5% (más desempleo, más inflación), por lo que de seguir así la actualización de las pensiones costaría unos 5.000 millones de euros.
Una caída del consumo del 12% (nada menos) en septiembre  y una fuga de capitales que bate un triste récord en los ocho primeros meses del año: 247.172.700.000  €. Catorce meses seguidos de salidas netas.

En el Talentismo, las cosas van de otra manera. En lugar de un “círculo vicioso” de menos empleo, menos consumo, menos inversión, menos recaudación, el “círculo virtuoso” de más (y mejor empleo), más consumo, más inversión, mayor recaudación…
¿Utópico? En absoluto. Porque hay ganadores y perdedores. El otro artículo que quiero destacar de este último número de Actualidad Económica es el de Marta García Aller: La salida de la crisis está ahí fuera. Se refiere Marta a las 25.000 empresas que se han lanzado al mercado exterior (un 27% más que en 2007). De casi 100.000 a 123.000 compañías. Las exportaciones alcanzaron los 214.500 M € en 2011. Por ello, y por el turismo, tuvo un saldo positivo en su balanza por cuenta corriente en julio. “Innovar es también mejorar la imagen de marca, motivar empleados e invertir en formación” (Federico Steinberg, UAM). Estoy plenamente de acuerdo.
Y queda mucho camino por delante. Para crear empleo (que necesita un crecimiento del PIB de al menos el 2%), las exportaciones deben crecer un 11% en términos reales. En España, las exportaciones son el 20% del PIB, muy lejos del 34% de la eurozona y el 43% de Alemania. 123.000 empresas exportadoras son el 4% de los tres millones de compañías en España. “El mayor reto es aumentar la competitividad. Si el índice de competitividad volviera a niveles precedentes a la incorporación a la zona euro, las exportaciones reales aumentarían entre el 8,4% y el 18,3% respecto a 2011” (departamento de Análisis Económico de La Caixa). ¿Y si recordamos que el 60% de la productividad depende de la Calidad Directiva y que en esta variable somos la nación 43ª del mundo?
Directivos y empresarios globales, directivos y empresarios competitivos, directivos y empresarios competentes. “Da igual el tamaño y no importa el sector. Lo mismo da que vendas trufas o que construyas rascacielos. La salida de la crisis está ahí fuera” (Marta García Aller).

Gracias, Marta y Miguel, por dos análisis tan profundos. Y mi gratitud a los responsables de las empresas que exportan. Les necesitamos, y mucho.