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miércoles, 3 de octubre de 2012

El Nuevo Gobierno del Mundo


¡Qué bien lo pasé ayer en Vitoria, aprendiendo en la jornada de Liderazgo Innovador con 27 directivos y después almorzando con Joxe Mari y Alfonso en Xixilu!
En el avión de vuelta estuve leyendo El Nuevo Gobierno del Mundo. Ideologías. Estructuras. Contrapoderes, de George Corm. Este historiador y economista libanés nacido en 1940, profesor de la universidad de Beirut, fue ministro de finanzas de su país (1998-2000) y se le considera uno de los mejores observadores de Oriente Medio. En una entrevista hace unos meses, dijo: “Ya no hay primavera árabe, sino un verano que será muy caliente”. Acertó de lleno.
En su nuevo libro, nos invita a pensar sobre la globalización de manera diferente: “Tras el fin de la era colonial, y sobre todo desde el desmoronamiento de la URSS, el neoliberalismo triunfante amplificó este movimiento de desestructuración desmantelando las protecciones que todavía regulaban más o menos los intercambios de bienes y de servicios, los movimientos de capitales y, en cierta medida, la de los hombres”. Desde los 80 (Reagan en EE UU, Thatcher en el Reino Unido), el neoliberalismo supuso “el abandono por parte del Estado de sus funciones de regulación y de control”.
Para George Corm, “los dogmas simplistas del neoliberalismo” se han impuesto como desviación del pensamiento liberal clásico (Smith, Ricardo, Hume, Locke, Montesquieu). Fueron sobre todo Hayek (1899-1992) y Milton Friedman (1912-2006) quienes dotaron de dogmatismo al pensamiento neoliberal. Y son apoyados día a día por el Wall Street Journal, el Financial Times, The Economist, Le Figaro, Le Monde y muchas otras revistas “que crean opinión”. El autor resume el pensamiento neoliberal en ocho axiomas fundamentales. Y son los poderosos gobernadores del banco central (Paul Volcker, de 1979 a 1987; Alan Greenspan, de 1987 a 2005; Ben Bernanke, desde entonces) los que lo han apoyado en su lucha contra la inflación.
Siempre según Corm, el neoliberalismo plantea falsos debates (la flexibilidad salarial, el “clima para hacer negocios”) y evita otros (el calentamiento climático, el hambre y la pobreza, premiar a los traders, el blanqueo de capitales y los paraísos fiscales).
Mi capítulo favorito del libro es el que se refiere a los precursores visionarios del altermundialismo que han quedado olvidados: Dennis Meadows, del MIT (Los límites del crecimiento); Iván Illich (1926-2002), fundador del CIDOC en Cuernavaca; Fredrich Schumacher (Lo pequeño es hermoso); Robert Heilbroner; el agrónomo francés René Dumont o el banquero también galo François Partant; el sociólogo francés Jean Baudrillard (El sistema de los objetos)… y por supuesto John Kenneth Galbraith (La sociedad de la opulencia).
Falta de ética, pérdida del sentido de Estado y del bien público. “Desde la década de 1980 y sobre todo en las de 1990 y 2000 es sorprendente la cantidad de países que han visto a millonarios elegidos jefes de Estado o de Gobierno por sufragio universal”: Berlusconi (Italia), Rafic Hariri (Líbano), Thaksin Shinawatra (Tailandia), Suharto (Indonesia), Gonzalo Sánchez de Losada (Bolivia), Menem (Argentina), Fujimori (Perú), Noboa (Ecuador), Monti (Paraguay), Piñera (Chile), Bush padre e hijo (EE UU).
Potencian el Neoliberalismo los premios Nobel de Economía (solo dos son originarios de países en desarrollo: Arthur Lewis y Amartya Sen), el Foro de Davos, los MBAs… El desmoronamiento del imperio soviético (con exmiembros de los servicios secretos reconvertidos en millonarios), los tigres asiáticos, la burocracia de los negocios (FMI, OCDE, etc), los “think tanks” (como Rand Corporation), los medios de comunicación internacionales, el G8 y el G20… todos colaboran en la mundialización neoliberal.
Corm se ocupa también de la “revolución lingüística” emprendida por la ideología neoliberal. Cambio de vocabulario, vacío retórico, modelo estadounidense. Son las razones de la fascinación.
Y como es optimista, el autor quiere ver “razones del cambio” en el Foro Social Mundial, ATTAC y otras organizaciones altermundialistas. Incluso “la olvidada pertinencia de la doctrina social de la Iglesia Católica”, así como los valores éticos en el pensamiento económico del Islam.
George Crom apuesta por un “debilitamiento sostenible del poder mundializado”, acompañado de la decadencia del poder de Estados Unidos y Europa: “Pasada la euforia causada por la elección de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos y las inmensas esperanzas que había suscitado en todas partes del mundo, la fragilidad de la situación política y económica estadounidense vuelve a aparecer a plena luz”.
El historiador libanes nos propone despertar las conciencias contra la corrupción y el despilfarro (que “corren parejos”).

Un libro muy interesante. Recomiendo su lectura.

El 8 de noviembre estará en librerías mi nuevo libro: Del Capitalismo al Talentismo. Hasta entonces, elecciones en Venezuela (próximo domingo), Congreso del Partido Comunista en China y presidenciales en Estados Unidos (el primer martes de noviembre). No me digas que no se está poniendo entretenido el “fin de ciclo” del capitalismo.

Mi agradecimiento a líderes como mi buen amigo Joxe Mari, que sigue alegre y combativo en su nueva etapa profesional como Director General de EGIBIDE (integración de Jesús Obrero y Diocesanas, 7.000 alumnos).