Páginas vistas en total

martes, 16 de octubre de 2012

Amigo, Gerente y Líder


Me gusta hablar de las buenas prácticas, de los ejemplos de éxito, del humanismo con casos concretos por los que podemos sentirnos bien.
Uno de ellos es el de Arnold Encomendero Dávalos (www.arnoldencomendero.com), CEO de Coopetroperú (Cooperativa de Ahorro y Crédito de Petroperú), Doctor en Economía, Máster en administración y en finanzas, en desarrollo y en economía social, dos décadas como Gerente General (DG) en empresas de economía social, premio Big Business Latin America Businessmen 2012. Tuve la fortuna y el honor de que Arnold asistiera a la Jornada de Liderazgo que impartí en Lima, Perú, el pasado 9 de septiembre, y me regaló su libro Amigo, Gerente y Líder, con una dedicatoria sumamente cariñosa: “Para mi dilecto maestro, por un Liderazgo compartido, inteligente y ganador”. Muchas gracias, Arnold, porque ese Liderazgo tú lo personificas en Coopetroperú con enorme éxito.
El autor dedica Amigo, Gerente y Líder a los jóvenes de espíritu, a los hombres de empresa y a los líderes políticos, sociales y de negocios. En el prólogo, Robert Marcuse (banquero, escritor y viajero empedernido) nos anticipa que el libro contiene 150 pensamientos empresariales, 11 lecciones de CEOs internacionales, 2 Códigos éticos, 32 versos de cuatro de nuestros principales poetas, cinco poesías tecno-gerenciales y un relato homenaje a Luis Banchero Rossi, “el Albatros de Oro”. Un texto para generar más y mejores emprendedores.
Arnold distingue al líder (guía, ejemplo) del caudillo, que se sirve de los otros, es cerrado y caprichoso. El líder debe ser gerente y debe ser amigo (“el último extremo de la perfección, en las relaciones que ligan a los humanos”, Montaigne). “Un Gerente debe ser Amigo, porque inspira confianza en sus dirigidos, que quieren formarse como líderes”.
“Para ser AMIGO, GERENTE y LÍDER, se necesita:
Aprender a serlo. Ser mejor siéndolo.
Enseñar lo aprendido y bien hecho, magistralmente.
Luego, triangular humanamente el ser, el tener y el compartir”, nos enseña Arnold Encomendero. Ideas maestras para el éxito gerencial: Pensamiento crítico, I+D, Estrategia, Visión de futuro, Previsión y cautela, Espíritu audaz y emprendedor, Control interno y externo.
Para el autor, la Inteligencia emocional da vigor al cuerpo; la Inteligencia espiritual da vigor al alma y la Inteligencia económica da futuro a la vida. Lo humano se reduce con Miseria, Soledad y Violencia; le dan vida a la razón de vivir el Amor, la Solidaridad y la Paz.
No faltan las alusiones a su amada región geográfica: “América Latina es una región donde los dilemas de desarrollo crecen en progresión geométrica, mientras que las acciones de desarrollo lo hacen en forma aritmética. En conclusión, América Latina es un fortín de dilemas aún no resueltos”.
“Los sentidos que más pierde un gerente son el sentido de urgencia, el sentido de pertenencia y el sentido de las proporciones y probabilidades”, nos enseña Arnold. Y cita, entre otras, la famosa frase de Peter Drucker: “Solo hay un auténtico Líder: aquel que tiene seguidores”. O la de Eric Kuhn, CEO del Grupo Varsity: “No subestime la importancia de disfrutar del trabajo y de proporcionar a los empleados la oportunidad de comprometerse con sus metas a largo plazo”.
Dos códigos éticos nos ofrece el libro. Éste es del ejecutivo:
1. Ser consciente que la calidad humana es base para la calidad empresarial.
2. Ser tolerante, amable y convincente con el cliente para tenerlo satisfecho, por siempre.
3. Perfeccionar nuestra visión personal de empresa y hacerla congruente con nuestra misión.
4. Hacer de nuestro trabajo una expresión real de calidad, con mínimos costos y cero defectos.
5. Darle a nuestra tarea un valor superior con idea propia o de otro que lo hizo mejor.
6. Aprender con humildad pero con interés, pues la educación es la más óptima inversión.
7. Ser honrado en el diario quehacer, prudente en la crítica y justo en el elogio.
8. Valorar el trabajo propio como el ajeno; ambos son útiles para la mejora empresarial.
9. Saber racionalizar el tiempo para que sobre, y así, rendir más para el éxito propio y el de nuestra empresa.
10. Integrar nuestro aporte al esfuerzo solidario para lograr un todo superior, de por vida.
Para Arnold, un líder gerencial necesita de la solidaridad humana de César Vallejo (“Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse”), del amor tierno y eterno de Pablo Neruda (“Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan”), de la palabra esencial de Paulo Coelho (“Los hombres que se creen sabios son indecisos a la hora de mandar y rebeldes a la hora de servir”) y de los acordes cotidianos del amor y la justicia de Mario Benedetti (“Cada acto de amor es un ciclo de vida en sí mismo… Un puño de vida”).

Muchas gracias, Dr. Encomendero, querido Arnold, por un libro tan sincero, tan importante, tan completo. Tu labor en Coopetroperú es impresionante. Eres un líder humanista, un gerente eficaz y por supuesto un amigo.