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domingo, 23 de septiembre de 2012

Si éste es el hombre más listo del mundo, que Dios nos ayude


La Ecuanimidad de Mourinho. En el libro Mourinho versus Guardiola, hablábamos de las diez cualidades del líder-coach y la décima y última (si bien no la menos importante) es la Ecuanimidad: tratamiento desigual de situaciones desiguales. En ese libro, comentábamos la Dra. Leonor Gallardo y un servidor el “riesgo de filias y fobias” de Pep Guardiola respecto a quienes procedieran o no de La Masía, y el de Jose Mourinho respecto a sus jugadores representados o no por Jorge Mendes.
Hoy en El País, Diego Torres titula su artículo El sacrificio de Sergio Ramos. Comenta que la temporada pasada en los entrenamientos, Mourinho alabó a Pepe, Di María y Coentrao y desprecia a los demás. Ramos le respondió en alto: “¿Qué pasa, que para hacer las cosas bien hace falta tener pasaporte portugués?”. “La sensación es cada vez más arraigada en la plantilla. Mourinho discrimina sin reparos entre los futbolistas que él fichó, sobre todo con la participación de su agente, Jorge Mendes, y los demás”. Ejemplos: las maniobras del manager para que a Carvalho, Pepe o Di María les subieran los salarios, el distinto trato a Carvalho y Kaká… “Al técnico, que cuando se sienta en el banquillo acostumbra a ser corrosivo, jamás se le ha escapado un comentario despectivo hacia sus protegidos”, recuerda el periodista. Y que el error defensivo en el gol del Sevilla la pasada jornada no fue de Sergio Ramos, que se fue con Negredo, sino de Ángel Di María, que debió marcar a Trochowski.
Ni quito ni pongo rey, pero si Mourinho prescinde (como hizo en Champions contra el Manchester City) de Ramos por Varane, el sevillano pedirá un aumento de sueldo (cobra unos 4 M€, cuando Thiago –Paris Saint Germa¡n- cobra 8, Ferdinand –Manchester United- 9 y Kompany –Manchester City- y Lahm –Bayern Munich- 10, y no son campeones del mundo y dos veces consecutivas campeones de Europa. O se irá, aunque sea el segundo capitán del equipo blanco. Concluye Diego Torres: “Afirma un célebre consejero de Florentino Pérez que Mourinho es el muro de contención que salvaguarda el presidente. También lo eran Valdano, su ex mano derecha, Zidane, su amigo, Kaká y Benzema, sus apuestas personales, y Ramos, su hombre de confianza en la plantilla. A todos ellos los ha perseguido el mánager”.
“La única preocupación del portugués es el renidmiento. Recuperar la mentalidad ganadora”, escribe Tomás Gómez-Martín en ABC.
Mourinho nunca ha terminado tercera temporada en ningún equipo, y ésta es la 3ª en el Real Madrid. Si es fiel a su Código, el “Código Mourinho”, debe reinventarse y mostrar más ecuanimidad. Si no, volará a la Premier (donde posiblemente volverá a encontrarse “versus” Guardiola, en el Manchester United).

El otro gran tema de la prensa de este domingo es Esperanza Aguirre, después de su dimisión. En El Mundo, la Carta del director de Pedro J. Ramírez trata un paralelismo entre Joaquín Garrigues y la ya ex presidenta. “La mala relación que Aguirre ha tenido con Rajoy no es sino una reproducción de la que Garrigues tenía con Adolfo Suárez”. “Menos Estado, menos burocracia, menos intervencionismo, menos normas menos impuestos. Más apoyo a los emprendedores, más calidad de la enseñanza, más transparencia, más privatizaciones, más libertad. Todo lo que no esté prohibido debe estar permitido. Esto es lo que preconizaba Garrigues; así es como ha actuado Aguirre. Ejerciendo una democracia sin complejos”. Pedro J. nos anuncia: “el trombo de esa angustia (la leucemia a Joaquín Garrigues le llevó a la tumba) se disolvió en seguida. Bastó una llamada a la persona que mejor podía saberlo: las resonancias, perfectas; el TAC, perfecto; los marcadores tumorales, perfectos: la última revisión, de sobresaliente. No, si la “lideresa” tiraba la toalla, no era por motivos de salud. O, mejor dicho, la enferma no era ella sino la democracia espaola a la que desde un gobierno del PP se está tratando con la medicina equivocada. La impotencia y el hartazgo ante esa perseverancia en el error han sido los detonantes esenciales de su decisión”. Es más, “las subidas de impuestos de Rajoy la obligaban a dar un giro copernicano que no quería dar”. Pedro J. concluye su editorial: “Nadie es imprescindible, pero es cierto que en la España actual se nota demasiado la “ausencia de los mejores” (…) Desvanecidos ya todos los fantasmas sobre su salud, creo que Esperanza volverá a estar pronto en situación de disponible”.
En el mismo diario, Graciano Palomo cuenta Las últimas 24 horas de la “presidenta”: XXXII campeonato de golf senior en Zaragoza (168 golpes, 2º puesto), cena en El Churrasco (“donde es constantemente jaleada por la concurrencia aragonesa para que apriete el acelerador y no pare hasta el palacio de La Moncloa. ¡Gracias, muchas gracias amigos!”). Reunión el domingo con Ignacio González, Regino García-Badell e Isabel Gallego. El lunes, visita a las 11 a un centro de acogimiento de niños acompañado por el consejero de asuntos sociales, Salvador Vitoria. En Moncloa con Rajoy (45 minutos de conversación), llamada y SMS a SM El Rey, helado en Freddo (Bailén, 53) y rueda de prensa a las 14 h en la Real Casa de Correos. Recibió 1.500 mensajes en esos momentos.
Virginia Drake, autora de La presidenta, nos cuenta qué ha hecho Esperanza Aguirre desde las 4 pm que salió de la sede de la Comunidad de Madrid: “Nunca he tenido tiempo para cuidarme y lo voy a hacer ahora”.  Con sus amigas del colegio se sigue reuniendo cada dos meses, y se ha tomado unos días de vacaciones en Cala Jondal (Ibiza). Su nuevo destino es al frente de Turespaña.
En El País, Mario Vargas Llosa habla de “Esa Juana de Arco liberal”: “Con ella al frente del gobierno jamás se hubiera hundido España en la crisis que hoy padece”. En el  mismo periódico, el sondeo de Demoscopia: el 85% de los votantes del PP la apoyan; en su capacidad de liderazgo, el 52% de los españoles la sitúan entre el 6 y el 10, el 61% piensa que se ha retirado por razones políticas.
Esta mañana he ido a ver la película francesa El nombre (Le prénom) por aquello de que ha sido “nº 1 en Francia” (como Intocable, pensó erróneamente un servidor). Pretenciosa, pomposa, aburrida… Una historia con cinco personajes (un matrimonio formado por un profesor universitario de lengua y su esposa, maestra de instituto, que invita a cenar buffet marroquí al hermano de ella –el mejor amigo de él- y su mujer, embarazada, así como al íntimo de la anfitriona) alrededor de una mesa de comedor. Tediosa hasta decir basta.
Y he estado leyendo Feynman, un cómic con guión de Jim Ottaviani y dibujos de Leland Myrick y color de Hilary Sycamore, con una estupenda introducción de Jorge Wagensberg. Richard P. Feynman (1918-1988), premio Nobel, es el mejor profesor de física de todos los tiempos (aventurero, músico, narrador, abridor de cajas fuertes), el padre de la electrodinámica y la segunda personalidad más influyente de la ciencia en el siglo XX tras Albert Einstein (con quien coincidió en 1940). El libro es una maravilla. En la portada, la frase: “Si éste es el hombre más listo del mundo, que Dios nos ayude”. Feynman, la quinta esencia del maestro, era tan genial como excéntrico. Después de la concesión del Nobel, mucha gente fue a visitarle y llevarle licor. Con su tío pequeño bebió de más y al llegar al baño para llenar la bañera, se resbaló y se partió seis costillas: “Fue un poco de buena suerte en medio de un infeliz accidente”.  Sus últimas palabras antes de morir fueron: “No soportaría tener que morir dos veces. Es muy aburrido”.

Mi agradecimiento a los buenos escritores, como Ottaviani; a los buenos dibujantes, como Myrick y Sycamore; a los buenos científicos, como Wagensberg y por supuesto Feynman. A l@s buen@s polític@s, a los buenos líderes-coaches y a los buenos directivos como Luis Álvarez Satorre, nombrado CEO de BT Global Services. Enhorabuena, Luis. Esta es su presentación en el Foro Económico de Davos 2012:

Sí, “Talent is global”. Bienvenidos al Talentismo.