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martes, 4 de septiembre de 2012

De asalariado a profesional libre


Tras la jornada de trabajo de Medellín ayer, vuelo a las 8 pm hacia Bogotá, donde he estado trabajando hoy sobre Desarrollo del Liderazgo a partir de las lecciones del deporte.

Entre las lecturas de estos días que me han hecho reflexionar, el número de septiembre de la revista Emprendedores. Alejandro Vesga y su equipo han conseguido que esta publicación tenga una identidad propia clara y nítida, y que aquellos que amamos emprender (desde nuestra propia empresa o trabajando para otros) la consideremos una lectura imprescindible cada mes.
En su editorial, Alejandro Vesga habla de las siete medidas que servirían para dinamizar la actividad de los trabajadores por cuenta propia. Y de ellas, la principal es “bajar las cotizaciones a la seguridad social a 50 euros al mes”. Ahora se cotiza como mínimo 254’21 euros al mes, una presión fiscal francamente alta. “No se sostiene que para darte de alta pagues 3.000 euros al año, factures mucho o absolutamente nada”, opina Alejandro. Y yo creo que tiene toda la razón. Ahora, en el mes en el que se ha iniciado el mayor aumento de presión fiscal de la democracia, no imagino al gobierno tomando esta medida tan necesaria. Aquí las cotizaciones sociales son el 29’80% (con el mínimo ya mencionado), en tanto que en Alemania o Japón no hay, en Canadá es el 9’90% de las ganancias anuales, en Francia y EE UU el 12-13% o en Holanda 50 euros al año más 100 euros al mes.
La portada de Emprendedores de septiembre se titula Activa tu Plan B. Cómo incrementar tus opciones si decides emprender. El dossier elaborado por Javier Escudero habla de intraemprender (“Tan acertado como emprender es saber cuándo parar si ves que no es viable”), de la agilidad (Gestiona tareas y pon fecha, gestiona tu yo interior: “Pregúntate qué es lo quieres y cómo lo vas a hacer”), de tu producto mínimo viable (con los “mapas de empatía” o cómo ponerte en la piel de tus clientes), de hacer pasar a tus clientes “por el embudo” (Adquisición – Activación – Retención – Monetización – Referencia: que tus usuarios se conviertan en clientes que paguen), poner “más que barreras de entrada, de salida” (Para evitar que te copien, prevé cómo evolucionará tu modelo) y contar con un equipo de socios equilibrado que dé valor al proyecto (“Entre los socios se deben fijar las competencias y el liderazgo”).
El dossier dedica la última página a “El dinero no es una excusa”, con una gran cantidad de páginas web de ‘crowdsourcing’, ‘crowdfounding’, inversores e incubadoras.

Excelente informe. Lo que está cambiando en el paso del capitalismo al talentismo es la relación entre la persona (trabajador, profesional) y la organización. Como explicaron detenidamente economistas clásicos como David Ricardo y Karl Marx, en una era en la que el capital es lo más escaso, se contrataba trabajadores, se les hacía trabajar y el capitalista se quedaba con su plusvalía. Ahora estamos en un momento de transformación, y vemos que los asalariados están muy nerviosos por lo general (especialmente aquellos que trabajan en sectores que antes se consideraban “de empleo para toda la vida”, como las cajas de ahorros o el funcionariado), en tanto que los/las profesionales liberales están mucho más seren@s y tranquil@s.
Ese “plan B” debe estar en la mente de todos nosotros, y debe activarse en el comienzo de la temporada (septiembre es un mes ideal). Además de todas las ideas que nos aporte este espléndido dossier de Emprendedores, quisiera compartir contigo algunos apuntes adicionales:
1. No olvidemos, siguiendo a Daniel Pink, que la motivación que funciona no es la extrínseca (el palo y la zanahoria), sino la interna: el propósito (qué quieres hacer con tu vida), la libertad y el dominio (el aprendizaje, las 10.000 horas de “práctica deliberada” para dominar lo que te gusta). En el talentismo habrá un@s poc@s motivad@s y muchos desmotivad@s.
2. La felicidad. Sonja Lyubomirsky insiste, y yo con ella, en que hemos de construir nuestra felicidad desde la gratitud, el optimismo responsable, las relaciones sociales, la amabilidad, la fluidez, el perdón… Debe estar en el plan y en la acción. Es nuestra responsabilidad ser felices y hacer felices a los demás.
3. A sensu contrario, debemos huir de la gente tóxica, y si abunda en tu entorno laboral actual, cambia de contexto.
4. En la misma línea, el talento (personal) que no se aprecia, se deprecia. En el plan, incorpora qué vas a hacer para seguir creciendo, para seguir desarrollando tu talento.
5. Equipo, equipo, equipo. Necesitas un tándem que merezca la pena (una persona que tenga tus mismos valores y que te complemente en sus cualidades) y formar un quinteto ganador.
6. La eficiencia está en el orgullo de pertenencia. Si n te sientes orgullos@ de formar parte de la organización en la que estás, vuela.
7. El reto es inspirador y dinámico. Donde no hay proyecto (estimulante), solo hay miserias.
8. Equilibra tu vida. Planifica tiempo para ti, para tu familia, para tus amistades, para tus aficiones. Solo una persona completa es un profesional completo.
9. El dinero es la excusa para no cambiar de aires y no ser más feliz. Piensa realmente cuánto necesitas, y si no te has metido (como todos) en una espiral en la que gastamos compulsivamente para “satisfacer” nuestras ansiedades.
10. ¿Quién es tu coach, para ayudar a desarrollarte a la velocidad que exige la vida actual?

En conclusión, el “ser contratad@” se ha acabado. Demuestra que generas valor, y queda con una parte de la plusvalía, no como antes. El paternalismo es ineficiente y, además de adicción (por ambas partes) genera desgracias.

Si trabajas para otros, considérate despedid@ y reinvéntate desde el nuevo paradigma. Si otr@s trabajan contigo, enséñales que la relación debe ser de adulto a adulto, no de “como me has contratado, págame; y si esto no da, es tu problema”. El talentismo exige, a diferencia del capitalismo, solidaridad, justicia (equidad: tratamiento desigual de las situaciones deisguales) y por supuesto libertad por ambos lados de la ecuación. Es lo plenamente humano, y la vida es muy corta.  Las jaulas, aunque sean doradas, no son buenos lugares para vivir.

Mi agradecimiento a Alejandro Vesga y su equipo, y especialmente en este caso a Javier Escudero y a la buena cantidad de expertos que han colaborado con él en el mencionado dossier de Emprendedores.