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sábado, 4 de agosto de 2012

México: mañana o pasado


Sábado de cierre del séptimo Taller de Desarrollo de otros dentro del Programa de Formación de Líderes de PEMEX. ¡Qué profundamente  agradecido le estoy a las buenas gentes de Petróleos Mexicanos y de Amedirh por tanto aprendizaje!
Estoy tratando de leer mucho sobre este gran país. Uno de los libros que más me ha interesado es Mañana o pasado. El misterio de los mexicanos, de Jorge Castañeda.
Jorge G. Castañeda (Ciudad de México, 1953) fue Secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de la República, ha sido profesor de la UNAM durante un cuarto de siglo y en la actualidad es catedrático en la NYU y articulista para los diarios Reforma y El País. Ha escrito más de 15 libros.
En éste analiza la “idiosincrasia mexicana” desde varios puntos de vista muy notables.
1. Por qué los mexicanos rechazan los rascacielos y son malos para el fútbol. En los Juegos Olímpicos de 2008, México obtuvo solo 2 medallas en Taekwondo y una en clavados (saltos). Poco, para un país de 112 millones de habitantes. En fútbol, nunca ha llegado más allá de cuartos de un Mundial a pesar de haber organizado dos. De las 55 medallas obtenidas en los Juegos hasta Pekín, 47 han sido en deportes individuales. El autor habla del carácter individualista, con pocos ejercicios colectivos en la historia. En EE UU hay dos millones de organizaciones civiles (una por cada 150 habitantes) y en México, 8.500 (una por cada 13.000 habitantes). Parte de la cultura hispánica: “El español tiene que ser rebelde a todo encadenamiento por parte de la vida colectiva y es, en consecuencia, un individualista” (Salvador de Madariaga). Hay un rechazo feroz a la vivienda comunitaria.
2. Por fin: una clase media mexicana. Entre 1992 y 2008, la pobreza extrema (nutricional, porque no llega para comer) ha descendido del 21’4% al 18’2%. Hoy México es una sociedad de clase media, con poco más de la mitad de los hogares. En 2030 será el 92%. Hay que recordar que Mñexico tiene la recaudación fiscal más baja de la OCDE.
3. Víctimas y enemigos del conflicto y la competencia. “Nos gusta vernos como víctimas y también amamos a las víctimas”, escribe Jorge Castañeda. Es la inclinación al sufrimiento, al mártir. Su identidad es una mezcla cultural impuesta (por Cortés y sus seguidores). Fruto de un dominio autoritario, elitista y proestadounidense son los 35 años de Porfiriato y las siete décadas del PRI. “A los mexicanos les gusta envolver hasta sus actos más insignificantes en un halo de misterio” (Alexander von Humboldt). Y evitan los conflictos a toda costa, por temor a la violencia (desde la “Conqiusta” y su leyenda negra) y por no querer competir (en las encuestas de valores, el 84% prefiere cooperar y solo el 16% competir). “El mexicano se siente, por dentro, frágil” (Emilio Uranga). Por eso hay una expresión nacional: “se fue como las chachas”.
4. Por fin, una democracia mexicana. Hoy México es una democracia verdadera, representativa, a pesar de sus defectos: sistema de justicia, narco, tripartidismo, amiguismo a gran escala… “México y los mexicanos han hecho de esquivar la contradicción, la confrontación y el conflicto, a una escala personal, política e incluso internacional, una forma de vida que permitió, en su momento la supervivencia de su pueblo y su emergencia como nación. Hoy este modo de vida obstruye el paso a la modernidad de ese mismo pueblo y esa misma nación”.
5. El poder del pasado y el miedo a lo extranjero. “México voltea hacia atrás y se deprime; Estados Unidos mira hacia delante y olvida” (Octavio Paz). ¿Hernán Cortés conquistó el Imperio azteca con 400 hombres y 12 caballos? En realidad, no. Fue la epidemia de viruela procedente de Cuba en 1520 y el descontento masivo de otros pueblos indígenas, que el extremeño supo canalizar muy bien. México es un país de rituales como pocos (el rito es “un sustituto para esquivar situaciones incómodas”). De una hospitalidad legendaria, con cierta desconfianza a lo extranjero, especialmente de EE UU, con quien guarda una relación ambivalente (más de un millón de mexicanos en el “vecino del norte”).
6. Por fin: ¿una sociedad abierta, una economía abierta, una mente abierta? Desde 1895, EE UU ha sido el socio comercial más importantes de México, con más del 80% de las exportaciones (China, el 7’5% y la Unión Europea el 8%). “México se halla todavía muy distante de la consolidación de su máximo potencial como destino turístico de clase mundial. Podríamos recibir más de 50 millones de visitantes cada año” (los que recibe España; hasta ahora México recibe 22 millones). El porcentaje de inversión extranjera sobre el PIB fue del 2’5% en 2005 y del 1’8% en 2008. El reto es crecer, sin duda.
7. Leyes ilusorias y cinismo sin ley. De la herencia colonial, la corrupción y la ilegalidad. Patrimonialismo (intrusión de la vida privada en la esfera pública), ignorar la ley… “El que no transa no avanza” o “no roba, pero se le pega el dinero”. Es el “legalismo mágico mexicano” (Jaime Sánchez Susarrey). El 75% de los mexicanos opina que en términos generales las leyes no son justas. El libro cuenta la historia de Elba Esther Gordillo, la maestra, que domina el sindicato de profesores desde hace dos décadas. “Los mexicanos apoyan la guerra del gobierno contra el narco, pero dudan que pueda ser ganada”.
8. ¿El imperio de la ley, o la ley del rey? Los cuatro retos son la “marca” de crimen organizado, tráfico de drogas y lucha contra el narco; la economía informal, que es una plaga; el desprecio por la ley y la tolerancia por la corrupción y el desaprovechamiento de la diversidad. Sobre la droga, más del 3% de la población es adicta en EE UU (en México, el 0’4%). El narcotráfico es producto tanto de la demanda como de la oferta. En 2009, el porcentaje de violencia nacional fue de 18 homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes (El Salvador, 49; Venezuela, 48; Guatemala, 43; Colombia, 34; Brasil, 26).
9. El futuro en tiempo real. El autor mantiene la esperanza en los 6 millones de migrantes mexicanos en EE UU (un tercio, con doble nacionalidad) y los otros 6’5 M de no autorizados, que son el 4’2% de la población estadounidense. Cumplen las leyes, su criminalidad es mínima y son un ejemplo positivo para los demás. Su ahorro y respeto por la ley son encomiables. “Los mexicanos en Estados Unidos se organizan y se asocian casi tanto como lo hacen los estadounidenses, y mucho más que los mexicanos en México”. Además, es el momento de las mujeres: en lugar del “cantinfleo” (oratoria sin fin), ellas van al grano.
Jorge Castañeda concluye: “Un México mejor es aquel que deja sus demonios y terrores en el pasado y se concentra en sus pasiones y su personalidad ese México está ya en el horizonte, pero el último jalón siempre es el más duro”.
Un gran momento para vivirlo, no cabe duda.

Mi agradecimiento a los pensadores que, como Jorge Castañeda, nos invitan a la reflexión sobre el carácter nacional de este gran país. Y a las instituciones que, como Pemex o Amedirh, están a la vanguardia de este México mejor.