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viernes, 3 de agosto de 2012

Los diez mandamientos de Carlos Slim


Hoy hemos iniciado el séptimo Taller de Desarrollo de otros (el/la líder-coach) que abre el Programa de Formación de líderes de Pemex. Está recogida como una de las mejores prácticas en la Administración de México (empresas públicas y paraestatales) en el último libro de Amedirh (la Asociación mexicana de Directores de RR HH, la mejor asociación de este tipo de toda Iberoamérica). Ayer por la mañana tuve en la Ciudad de México dos reuniones (juntas, como se llaman aquí en México) muy interesantes: un desayuno de trabajo a alto nivel en Pemex para hablar de Liderazgo, Talento, Coaching, las similitudes con el mundo del deporte, etc (mi agradecimiento a José Luis, Mª Carmen, Arturo, Madsi, Pedro, etc) y un brainstorming en Amedirh que ha dado como consecuencia una mañana de trabajo y aprendizaje con los 15 DRH de las principales empresas del país, el próximo lunes 13 de agosto en la capital. Mi agradecimiento a D. Pedro Borda, DG de Amedirh; a Sonia, Alonso, Gloria, María y todo el equipo. Cuánto estoy aprendiendo de dos organizaciones tan admirables, que marcan la pauta en el mundo hispano.

Estos días he estado leyendo varias biografías empresariales. La más interesante, Los secretos del hombre más rico del mundo. Carlos Slim, del periodista y analista político José Martínez.   
Efectivamente, Carlos Slim Helú es, según la prestigiosa revista Forbes, la persona más rica del planeta. De origen libanés, su padre salió de Oriente Medio hacia México con menos de 15 años, huyendo del yugo del Imperio Otomano. Su apellido significa sano, íntegro, intachable. Creó el Grupo CARSO (CAR de Carlos Slim, SO de Soumaya Domit, su esposa) a partir de lo que le dejó su padre, Don Julián Slim Haddad: 100 M $ y muchas enseñanzas (para él, las razones del éxito comercial eran vocación, talento y trabajo). Estudió ingeniería en la Universidad autónoma de México, se graduó en 1963, se casó en 1966 e inició la gestación de su imperio con 400.000 dólares. 46 años después, es dueño de Telmex (la operadora de telecomunicaciones privatizada), América Móvil (celulares), Grupo Carso (Sears, Samborns), Grupo Financiero Inbursa e IDEAL (Impulsora de Desarrollo y Empleo de América Latina).
De todo el libro (que explica muy bien, en menos de 200 páginas, la historia del ingeniero Slim), me quedo con dos apartados principales.
El primero, una carta que dirigió a los estudiantes en un congreso al que no pudo asistir. Dice lo siguiente:
Queridos estudiantes:
Les escribo esta carta con el fin de transmitirles un poco de mi experiencia de vida, buscando que contribuya a su formación, su manera de pensar y de vivir, a su equilibrio emocional, a sus sentido de responsabilidad para con ustedes y para con los demás y, sobre todo, a su felicidad producto de un ser y un quehacer cotidiano.
Son ustedes privilegiados dentro de la sociedad por la razón más importante, su propio valor.
El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de los demás. No es una opinión exterior, es un estado interior. Es la armonía del alma y las emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad.
El ser tan destacado como ustedes significa un privilegio, pero entraña también muchos riesgos que afectan a valores muy superiores al “éxito” profesional, económico, social o político. La fortaleza y el equilibrio emocional están en la vida interior, y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma, la envidia, los celos, la soberbia, la lujuria, el egoísmo, la venganza, la avaricia, la pereza y que son venenos que se ingieren poco a poco.
Cuando den, no esperen recibir, “queda aroma en la mano que da rosas”, no permitan que sentimientos y opiniones negativas dominen su ánimo. El daño emocional no viene de terceros, se fragua y se desarrolla dentro de nosotros.
No confundan los valores, ni menosprecien sus principios. El camino de la vida es muy largo, pero se transita muy rápido. Vivan el presente intensa y plenamente, que el pasado no sea un lastre y el futuro sea un estímulo. Cada quien forja su destino y puede influir sobre su realidad, pero no la ignoren.
Lo que más vale en la vida no cuesta y cuesta mucho: el amor, la amistad, la naturaleza y lo que sobre ella ha logrado el hombre de formas, colores, sonidos, olores, que percibimos con los sentidos, pero sólo si los tenemos despiertos.
Vivan sin miedos y sin culpas; los miedos son los peores sentimientos del hombre, lo debilitan, inhiben su acción y lo deprimen, y las culpas son un lastre enorme en nuestro pensar, al actuar y en la vida. Hacen difícil el presente y obstruyen el futuro. Para combatirlos seamos sensatos, aceptémonos como somos, nuestras realidades, nuestros gozos y nuestras penas.
La ocupación desplaza a la preocupación y los problemas al enfrentarlos desaparecen, así los problemas deben hacernos más fuertes; de los fracasos hay que aprender y hacer de los éxitos estímulos callados. Actúen siempre como les dicte su conciencia pues a ésta nunca se la engaña, así los miedos y las culpas serán mínimas.
No se encierren, no arruinen su vida, vívanla con inteligencia, el alma y los sentidos despiertos y alerta; debemos conocer sus manifestaciones y educarnos para apreciarlas y disfrutarlas.
El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilida con la sociedad, es también una necesidad emocional.
Al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos, y quizá la influencia, por las ideas que hayamos dejado.
Con mis mejores deseos
Carlos Slim Helú
  
Carlos Slim suele decir: “La riqueza es como un huerto. Tienes que compartir el fruto, no los árboles”. Apasionado del cine, sus películas favoritas son El Cid y Tiempos modernos. Su decálogo, retomado de las enseñanzas de su padre, es el siguiente:
1. Estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos, desarrollo humano y formación interna. Flexibilidad y rapidez en las decisiones. Operar con las ventajas de la empresa pequeña, que son las que hacen grandes a las grandes empresas.
2. Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa, asimismo evita los amargos ajustes drásticos en las épocas de crisis.
3. Siempre activos en la modernización, crecimiento, capacitación, calidad, simplificación y mejor incansable de los procesos productivos. Incrementar la productividad, competitividad, reducir gastos y costos, guiados siempre por las más latas referencias mundiales.
4. La empresa nunca debe limitarse a la medida del propietario o administrador. No sentirnos grandes en nuestros pequeños corralitos. Mínima inversión en activos no productivos.
5. No hay reto que no podamos alcanzar trabajando unidos, con claridad de los objetivos y conociendo los instrumentos.
6. El dinero que sale de la empresa se evapora. Por eso reinvertimos las utilidades (los beneficios).
7. La creatividad empresarial no es sólo aplicable a los negocios, sino también a la solución de muchos de los problemas de nuestros países. Lo hacemos a través de las Fundaciones del Grupo.
8. El optimismo firme y paciente siempre rinde frutos.
9. Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.
10. Nuestra premisa es y siempre ha sido tener muy presente que nos vamos sin nada; que sólo podemos hacer las cosas en la vida y que el empresario es un creador de riqueza que la administra temporalmente.
   
 Para el ingeniero Slim el éxito “no es solo triunfar en los negocios”, sino que implica valores y principios. Es un creador de riqueza (obtiene ganancias diarias de 30 millones de dólares), un filántropo, que desea un México y una Iberoamérica prósperos. Y practica aquel dicho de Benjamín Franklin: “Sólo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti. No desperdicies nada”. La filosofía de los grandes emprendedores, de los grandes empresarios.         

1 comentario:

Pablo Alejandro Macías Torres dijo...

Una aportación muy interesante, hay que saber aprender de los que ya se encuentran en la cima. También hay que recordar que los valores y el éxito no están peleados y se necesita de los primeros para llegar al segundo.