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domingo, 5 de agosto de 2012

La vida en cómic


Primer domingo de agosto. Me han recogido en Cuernavaca a las 8,30 h de la mañana para llevarme al aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de México (gracias, Jesús, por el transporte) y de ahí a Cancún, para pasar unos días de descanso en la Riviera Maya, en el Occidental Grand Xcaret.
Me está interesando mucho el fenómeno del cómic, y no tanto el del cómic llevado al cine (Batman, Spiderman, los Vengadores, etc) sino cómo contar biografías o ensayos desde las historias gráficas, tan propias de la Era Conceptual (recordemos que Daniel H. Pink, “padre” del término, publicó Las aventuras de Johnny Bunko; el tráiler puede verse en YouTube: www.youtube.com/watch?v=WtRNiMZsTro).
Para leer estos días me he traído Steve Jobs. El hombre que cambió el mundo, de CW Cook, con dibujos de J. Chrisptopher Schidt. Un cómic de 40 páginas (nada que ver con la voluminosísima biografía de Walter Isaakson) que nos narra su vida y nos enseña que inventó 230 patentes, que poseía una fortuna de 5.100 millones de dólares (puesto 43 en la lista de los más ricos de EE UU), que fue “un visionario, un trabajador incansable y un pensador dedicado (nada que ver con esos panegíricos sobre su estilo de liderazgo) y que cuando conoció a Steve Wozniak (el cocreador de Apple) en Atari y esa compañía les pagaba 100 $ por cada chip retirado del circuito integrado, le dijo a su socio que les habían pagado 700 dólares (a repartir) en lugar de la cantidad real de 5.000 dólares. Sin comentarios.
También he leído (lo compré aquí en México aunque se ha publicado en Barcelona) un cómic de metafísica, El Universo es un sueño. La revelación de lo secretos de la existencia, de Alexander Marchand. Una brillantísima versión en historia gráfica de Un curso de milagros. Dice de él la editorial, Un grano de mostaza:
 “¿Has considerado alguna vez la causa del universo, Si es así, en el curso de esa consideración, ¿has especulado alguna vez con la posibilidad de que el universo no sea más que un sueño? Es decir: ¿has considerado de verdad que el origen del universo es que tú lo soñaste? A primera vista, esta idea parece inverosímil. Sin embargo, si te la tomas en serio y la sigues hasta su conclusión lógica, ¿qué descubrirás? Pues bien, este libro responde a esta pregunta. Utilizando la forma de una novela gráfica, el artista y escritor Alexander Marchand, te lleva de paseo de una manera creativa, divertida, irreverente y muy informativa por la metafísica avanzada y no dualista del documento espiritual contemporáneo conocido como Un curso de milagros. Al final de este cómic no sólo tendrás una imagen coherente de la verdadera naturaleza del universo y la existencia, sino que también alcanzarás un conocimiento práctico de lo que tienes que hacer para despertar.
Es un libro de 194 páginas escrito en forma de comic, donde el autor presenta los principios de Un Curso de Milagros valiéndose de imágenes. Es un libro ingenioso, fácil de leer y ameno, con diversas referencias a personajes históricos, en el que el autor ha logrado con mucho talento plasmar de manera sencilla y clara las ideas del curso. Podría parecer más superficial por tener forma de comic pero sorprende la profundidad de sus enseñanzas.”  
  El Universo es un sueño es ágil y profundo, divertido y provocador… Una excelente introducción para quienes deseen adentrarse en las nociones de la metafísica no dualista. Atención a la página web de Alexander, el autor, (www.alexandermarchand.com), que es muy interesante.
Y anoche estuve viendo el DVD de Arrugas, basado en el cómic de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008). Narra la historia de amistad de Emilio (que ha sido durante más de dos décadas director de oficina de una caja de ahorros) y Miguel (nacido en Ribadeo, pero con un marcado acento argentino, fruto de su infancia y juventud en aquellas tierras). Emilio llega a la residencia con un incipiente Alzheimer. Con la ayuda de sus compañeros, trata de evitar que éste avance, para no ser llevado a la planta de los “asistidos” (los desahuciados, dice la sinapsis de la película). Estrenada el 27 de enero de este año, ha recibido numerosos premios (entre ellos dos Goyas, a la mejor película de animación y al mejor guión adaptado)  y ha sido presentada en dos docenas de festivales internacionales. El tráiler de la cinta puede ver en la página web: www.arrugaslapelicula.com/es/).     
Arrugas es una mirada fresca y tragicómica a un grupo de personas generalmente olvidados y a quienes les debemos mucho. Una tragicomedia muy innovadora, una película muy lograda.
Jordi Revert, en La butaca.net, escribía sobre la película:
“En el cómic “Arrugas”, de Paco Roca, es la dedicatoria final —«a los ancianos de hoy, a los ancianos del mañana»— la que quizá mejor sintetiza el sentido de la obra, una inspirada inversión de aquella que regalara Antoine de Saint-Exupéry a Léon Werth en “El principito”, y que apunta en la obra del valenciano la vocación de cuento que captura la esencia de una edad de la vida. En la vejez, parece decir Roca, volvemos a la infancia antes de despedirla, como última resistencia antes de formar parte del pasado y, a menudo, del olvido.
Arrugas, adaptación cinematográfica a cargo de Ignacio Ferreras, traslada a la pantalla el espíritu de unas viñetas cuya natural virtud está en su capacidad para retratar, sin dramatismo ni estridencias, la desaparición de toda huella en el tiempo, la erosión de la memoria que alcanzaba su más eficaz ilustración en un rostro de rasgos emborronados por la enfermedad de Alzheimer. La película prescinde de tan devastadora metáfora, pero recicla su significado en unas nubes que se disipan con los recuerdos de la misma infancia que las vio llegar —el estupendo pasaje de los niños y el campanario— y que ahora restituyen aquellos recuerdos con el apagón de la memoria, también de la identidad. La esencia de la obra de Roca, los pilares de aquella conmovedora fábula de residencia geriátrica están ahí, con el respeto por el trazo, pero sin la contundencia gráfica del original. En el cómic, el deliberado estatismo predominante ayudaba a asentar una historia sobre el paso del tiempo, pero aquí esa cadencia, quizá demasiado atrevida para un largometraje de animación, queda saboteada por escenas en las que la acción es acompañada por una cámara nerviosa, poco coherente en la filmación del movimiento y prescindible.”

Mi agradecimiento y admiración a quienes desde el cómic nos presentan ideas poderosas e inspiradoras.