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domingo, 8 de julio de 2012

La delicadeza y las Cajas de ahorros


Esta mañana he ido con mi amigo Miguel Ángel a ver La delicadeza  una película francesa dirigida por David y Stéphane Foenkinos, que se presenta como comedia romántica.
Es la historia de Nathalie (Audrey Tautou, 'Amelie'), una preciosa joven que lo tiene todo: un buen trabajo, está casada con el hombre del que está perdidamente enamorada y goza de una salud estupenda. Pero de repente un día todo esto cambia cuando su marido fallece en un grave accidente de coche. Tras el incidente, Nathalie se hunde perdiendo la ilusión y pasa varios años centrada exclusivamente en su trabajo dejando a un lado su vida sentimental. De pronto conoce a Markus, un sueco compañero de trabajo (François Damiens, 'Los seductores'), que cambiará la situación en la que se ve inmersa desde hace tiempo e iniciarán un romance lleno de sorpresas, contradicciones y novedades. Esta relación devolverá la felicidad, las ganas de disfrutar y el deseo a Nathalie, pero también despertará la curiosidad de los trabajadores de su empresa que no entenderán la relación y criticarán su idilio amoroso. Una historia sobre las vueltas que da la vida y lo impredecible que puede llegar a ser enamorarse”.
Basada en un best-seller del propio David Foenkinos, la cinta me ha dejado bastante frío. Audrey Tatou es una actriz que no me entusiasma demasiado y la historia queda en poco. No llego a lo que ha dicho Paula Arantzazu en la crítica de Sensacine (la delicadeza, en lugar de hacer honor a su título, se queda en una oda al cliché), pero casi.

Almuerzo en La mano de Pablo, un excelente restaurante uruguayo en Las Tablas. Empanadillas, provoleta, lomo alto.

Y por la tarde, lectura y escritura, preparando los temas de la semana entrante (el Foro Barcelona del martes, el centenario de la Escuela de Armería de Eibar el jueves, el programa de Coaching con la Cámara de Comercio en San Sebastián el viernes).

De la prensa de hoy, me quedo con El valor de La Roja, de Miguel Ángel Noceda, en El País: “El negocio del fútbol supone la decimoséptima economía mundial. En España, el éxito de la selección debiera ir acompañado del lanzamiento de la marca España por todo el planeta”. Ojalá. Y Síntoma Del Bosque, de Juan Cruz (“aprendamos de Del Bosque, ya que le nombramos tanto”). 
En la revista semanal del mismo periódico, Jenny Moix nos habla de Relativizar con Humor. “Si sabemos utilizarlas en situaciones difíciles o frente a uno mismo, la ironía y la risa son buenas herramientas para combatir el estrés y mejorar nuestro sistema inmunológico”. Nos recomienda las películas Intocable y El camino del guerrero, de Víctor Salva y los libros El valor terapéutico del humor de Ángel Rodríguez y El arte de la existencia, de Josep Muñoz.

Y sobre todo, el artículo de José Antonio Marina en El Mundo sobre las Cajas de ahorros. “La desaparición de las CC AA me parece una mala noticia”. A un servidor, que ha podido trabajar en los últimos 25 años con dos decenas de ellas, también. El maestro Marina las elogiaba hace una década en La creación económica, y el presidente de un gran banco le dijo que estaba equivocado, que su estructura las arruinaría. “No le creí y seguí defendiendo el modelo”, escribe JAM. “Me parecían una demostración práctica de que es posible un tipo distinto de economía”. Sí, la que podía competir en el sistema financiero destinando los beneficios a Obra Social. Marina concluye: “Pero se politizaron los consejos de administración y eso fue a las cajas lo que la mixomatosis al conejo. Vergonzoso”. Una demostración de que su misión era loable, pero las corrompió la política, una política rastrera y ventajista. Nada delicada.

Mi agradecimiento hoy a mi buen amigo Miguel Ángel, que está a la última y me ha recomendado una página web (www.theenergyproject.com) de Tony Schwartz, para medir nuestras cuatro energías (física, mental, emocional y espiritual), que llama “the energy audit”, así como el libro be Excellent in Everything, de Tony Schwatz, Jean Gomes y Catherine McCarthy, y el artículo Supercarga tu energía con los ritmos ultradianos del twittero finlandés Sami Paju. Me gustó lo que Tony Schwartz nos ofreció en su día sobre el compromiso y las cuatro energías (él lo llama “el atleta corporativo”) y tengo buenas sensaciones sobre este nuevo material.