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viernes, 27 de julio de 2012

Gordon Ramsay y Leopoldo Flores


En estos tiempos tan convulsos, suelo repetir que hay ganadores y perdedores. Por ejemplo, esta mañana me ha llamado mi amigo José Miguel, propietario de varios de los locales más de moda de Madrid, que sigue lleno de ideas y “reinventándose”, como dice él, constantemente. Enhorabuena por ese espíritu alegre y combativo, que es la sal de la vida.
Hoy me apetece escribir sobre dos ganadores. En el mundo de los chefs, en el que la gastronomía española destaca, en el que la peruana se está imponiendo y en el que creo fervientemente que la venezolana es el futuro, el “number one” es Gordon Ramsey. Forbes acaba de declarar a este famoso cocinero escocés el mejor pagado, con unos ingresos de 31 millones de euros. Gordon Ramsey tiene 23 restaurantes en todo el mundo con 11 estrellas Michelin, decenas de libros y varios programas de televisión.
Me encanta el estilo de Ramsey (en España puede verse Pesadilla en la cocina –Hell’s kitchen-). Llega a un establecimiento que las está pasando moradas, prueba las especialidades del mismo (el producto es el producto), aligera la carta (que suele ser demasiado compleja), mejora el clima del equipo (en especial el tándem que deberían formar el cocinero y el jefe de sala) y los resultados llegan. Y lo hace asertivo y directo, llamando a las cosas por su nombre, como lo harían Risto Mejide o José Mourinho (House, el “brutalmente honesto”, es un personaje de ficción).
En realidad, Gordon Ramsey aplica (en sus restaurantes y en los que visita para la televisión), lo conozca o no, el Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard, creado por Norton y Kaplan). Una secuencia que funciona en un restaurante, en un taller, en una gran petrolera o en un equipo de fútbol.
- Perspectiva del Talento: Individual (capacidad, compromiso) y Colectivo (equipo). Ramsey cambia lo tangible (la decoración) para poder cambiar lo intangible (la Cultura corporativa, el Clima laboral, la Compensación y el grado de Cooperación de quienes trabajan en el restaurante).
- Perspectiva de Procesos: la calidad del producto, la carta, el ritmo entre comanda y entrega, el servicio.
- Perspectiva de Clientes: les pregunta inicialmente lo que les gusta y lo que no les gusta (el escucha con atención, tras formularles preguntas abiertas) y acaba superando sus expectativas, desde un posicionamiento claro del restaurante.
- Perspectiva de Negocios: la consecuencia final. No por casualidad, establecimientos que van fatal transforman su cuenta de resultados.
Me gusta el modelo de chef, como el Chef Ramsey, que marca la pauta, gana dinero y nutre su marca profesional.
En el campo de las artes, quiero destacar al gran Leopoldo Flores. Ayer, aquí en Toluca (a 2.630 m sobre el nivel del mar), estuve en el Cosmovitral, un antiguo mercado junto al Zócalo y la iglesia del Carmen. En un jardín botánico de 3.500 m2, con una estructura art noveau. Leopoldo Flores concibió el mayor vitral (vidriera) del mundo: 71 módulos que suman 3.200 metros cuadrados. Flores concibió la obra a lo largo de todo un año, y en los tres siguientes 60 artesanos ejecutaron la obra (1978-1980): medio millón de piezas de vidrio de 28 colores diferentes, en 30.000 secciones de emplomados; 45 toneladas de vidrio soplado, 25 toneladas de plomo y 75 toneladas de apoyos metálicos. Un vitral que representa “la relación del hombre con el universo”, en todas las paredes del museo botánico. El sol, en el lado este; el día, con tonos brillantes, en el sur; la noche, en azul brillante, en el norte. Es la lucha de la dualidad: la vida y la muerte, el bien y el mal, la creación y la destrucción, en un continuum cósmico.
Diez años más tarde, en 1990, se creó el Cosmoplafón, desde un extremo del edificio al otro. Al fondo, una mujer (maya) y un hombre (con una cara desfugurada, que simula un águila); se tocan manos y pies. A lo largo de todo el techo, las constelaciones y pájaros. En la entrada, el objetivo principal de la obra: un sol de fuego con un hombre que representa a la humanidad. Es el “Hombre-Sol” u “Hombre Dom”. Cada 21 de marzo (equinoccio de primavera) el sol se alinea con el Hombre Sol y a la caída de la tarde, durante unos 20 minutos, pareciera que el hombre está en llamas. Una orquesta de música clásica ameniza ese momento mágico.
Creo que el “Hombre de Vitrubio” de Leonardo da Vinci es al capitalismo lo que este “Hombre-Sol” de Leopoldo Flores es al talentismo, a la nueva era.
Ayer tuve la suerte de que Diego, el guía de Cosmovitral, me contara durante una hora los pormenores de esta obra tan fantástica. Podemos ver cómo la periodista Vanessa Claudio nos presenta el Cosmovitral en un vídeo: www.youtube.com/watch?feature=fvwp&v=R1mkrRX-3WI&NR=1
En el mismo Cosmovitral, pude comprar un gran libro, Monumentalidad y movimiento en el arte de Leopoldo Flores  (también en Youtube: “Leopoldo Flores, más allá del Cosmovitral”, www.youtube.com/watch?v=amJ1uN7Cs3U&feature=related

Este artista mexiquense (mexicano es lo relativo a toda la república, y mexiquense lo propio del Estado de México, cuya capital es Toluca) interactúa con el arte. En el Museo de Arte Moderno del Instituto Mexiquense de Cultura, pude admirar también ayer su gran mural Periplo plástico (2005). Un periplo es un viaje alrededor del mundo (como el de los grandes navegantes, sean Magallanes o mi querido José Luis Ugarte), y es plástico porque inicialmente iba a mostrar la historia de la pintura y acaba mostrando la historia de México y de la humanidad, en un gran cilindro que parte de una gran explosión de luz, las pinturas rupestres (Altamira, Lascaux, Malinalco), Mesopotamia y Creta (los toros bravos), Babilonia, el descendimiento de Cristo, la guerra de la Independencia. Una obra de 200 metros cuadrados, que el maestro Flores tardó tres años en pintar.
¡Qué enorme descubrimiento para un servidor la obra de Leopoldo Flores, el gran continuador del muralismo mexicano! Hoy he tratado de visitar su museo, sito en la Universidad Autónoma del Estado de México, que le nombró Doctor Honoris Causa en julio de 2008. Pero estaba cerrado (una lástima). Espero volver a Toluca y no solo disfrutar de ese Museo, sino de varias de las obras de Leopoldo Flores: El hombre contemporáneo (1971), que está en el Hotel Plaza Morelos; la Aratmósfera (1974), en el cerro de Coatepec; El hombre contemplando al hombre (1972-1983), en el Palacio del Poder Legislativo; El hombre universal (1989), en la UAEM; En búsqueda de la justicia (1991-1992), en la Procuraduría General de Justicia; Tocando el sol (1995), en el Rectorado de la UAEM; De qué color es el principio (2001-2002), en el Colegio Mexiquense; o Cátedra de la Justicia (2004), en la Escuela Judicial del Estado de México.
“Más que por ser el inventor reconocido de nuevas formas de expresión plástica (el mural-pancarta, el arte ecológico o las acciones de arte abierto), Leopoldo Flores tendría que ser estudiado como renovador del viejo concepto de muralismo porque, en un mundo asfixiado por muros, salvó la respiración del arte para devolverla a los perdidos horizontes de la naturaleza no roturada y al todavía diario milagro de la luz solar.” (Alfonso Sánchez Arteche).
A sus 76 años, y a pesar de su Parkinson, el maestro Leopoldo Flores sigue trabajando. Duerme poco, reflexiona mucho, y sigue aportando su talento a la humanidad.

Mi agradecimiento a D. Leopoldo, a Gordon Ramsey y a los grandes artistas, a quienes nos emocionan con sus creaciones. Sin ellos, el mundo no sería lo hermoso que es.