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lunes, 25 de junio de 2012

El Optimismo y el Compromiso de Caspe


      Da gusto encarar este lunes, en la última semana de junio, con un nuevo proceso de coaching estratégico: el del Consejero Delegado de una de las empresas más interesantes e innovadoras de nuestro país, que se plantea muy seriamente ser empresa-modelo. Tren Madrid-Alicante de las 9,30 h (prefiero tres horas así que una en avión, que muy probablemente será impuntual), almuerzo en la capital alicantina (de resacón, tras las hogueras) y coaching esta tarde.
         Una gratísima noticia: la lectura de Una mente feliz, de la psicóloga irlandesa Elaine Fox, directora del departamento de psicología y del centro de investigación del cerebro de la Universidad de Essex. Si uno fuera un espejo (metáfora del coach) y Martin Seligman, el padre de la psicología positiva, me preguntara cuál es el libro más importante sobre el Optimismo, le respondería: “Hasta hoy, Aprenda Optimismo, el que escribiste tú, Martin; a partir de hoy, Una mente feliz, de la Dra. Fox”.
Es un libro magnífico sobre el cerebro optimista (sunny brain) y el cerebro pesimista (rainy brain). “Las raíces de nuestro cerebro optimista están profundamente arraigadas en el placer” y las del cerebro pesimista, en el miedo. La buena noticia es que ambos circuitos cerebrales están entre los elementos más plásticos del cerebro humano. La mente afectiva determina nuestros comportamientos y nuestro rendimiento. El pesimismo y el optimismo son rasgos, son estados. La sensación de que uno puede superar lo que le venga (como el actor Michael J. Fox) o no. Optimismo es un término acuñado por Leibniz (1646-1716) y proviene de Optimus, el mejor de los mundos posibles (este mundo es el mejor de los posibles). Pessimus, el peor de los mundo posibles.
Estos estilos emocionales son nuestra forma de desenvolvernos por el mundo y por tanto van a marcar nuestro rumbo. El libro presenta varios tests (como el LOT-R, la Escala de Búsqueda de Sensaciones, la Escala de Neurosis de Essex) para el autodiagnóstico, nos habla del “cerebro del miedo” (amígdala; por ejemplo, las mujeres que creen que son más propensas a padecer una enfermedad cardíaca tienen cuatro veces más probabilidades de sufrirla), del cerebro hedonista (el núcleo accumbens, nAcc), la proporción de 3 a 1 en las emociones positivas-negativas (Barbara Fredrickson), la genética del optimismo (no existe un gen para el optimismo o pesimismo; los genes por sí mismos no afectan en los rasgos de personalidad; la heredabilidad es del 40%), la plasticidad del cerebro (he aprendido que uno de los grandes es Álvaro Pascual-Leone, neurólogo de la Universidad de Harvard, nacido en Valencia, que estudió en Alemania y se especializó en neurología en Minnesota), incluyendo la creación de nuevas células cerebrales, el efecto placebo y el nocebo, las nuevas técnicas para rediseñar el cerebro (“podemos aprender a regular nuestras emociones simplemente reevaluando nuestra manera de interpretar las cosas”, para lo que el coaching es potentísimo). “El secreto del éxito está en poder jugar como si no tuviera importancia, cuando en realidad lo significa todo” (Steve Davies, campeón de snooker). Lo que hace La Roja.
Un libro SENSACIONAL. Muy pero que muy recomendable. Escrito por una gran experta que lo cuenta de forma extraordinariamente amena.


Se cumplen 600 años del Compromiso de Caspe, un importante momento de nuestra historia, en general bastante desconocido. Los reinos de Aragón, Valencia y Cataluña acordaron, tras el fallecimiento del rey Martín I de Aragón sin descendencia, elegir a un nuevo monarca. Y lo hicieron en función del mérito, con un perfil de competencias del talento. Un éxito. La corona recayó en Fernando de Trastámara, el de Antequera, entre seis candidatos. Un ejemplo de hacer las cosas bien. Quiero profundizar en el tema, porque me interesa mucho la historia.

Mi agradecimiento hoy a la Dra. Elaine Fox, a Julio, a Paco y a Leonor.