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miércoles, 16 de mayo de 2012

Quien tiene un buen líder, tiene un tesoro


Jornada en Barcelona, impartiendo en APD Zona Mediterránea un taller sobre Liderazgo innovador: clave de la eficiencia y la productividad.
         Ayer llegué al Hotel Granados 83, de la cadena Derby, un hotel de diseño que cuida todos los detalles y en el que uno se encuentra muy cómodo (en el ático hay una estupenda terraza para contemplar la ciudad condal, pero todavía no he tenido oportunidad de disfrutarla).
          Y hoy, de 9 a 17 horas, lo he pasado estupendamente compartiendo aprendizaje con 16 directivos y empresarios de organizaciones de los más variados sectores (calzados, farma, industria, distribución textil, seguros, call centers, etc) con lo que he tenido el honor y el placer de reflexionar sobre el Liderazgo Innovador. Un Liderazgo entendido como “talento para influir decisivamente en los demás”, como autoridad moral, como credibilidad y ejemplo. Un Liderazgo que es esencial en la nueva era, en el Talentismo. Un Liderazgo que se echa a faltar, que es escaso, y que es más impactante que nunca en el valor de las compañías, en su supervivencia y en sus cuentas de resultados.
Muchas gracias a Nacho, Eduardo, Rodrigo, Silvia, Pilar, Juan, Ferrán, Lina, Julio O., Sonia, Aurea, Ana, Aina, Mercè, Jeffrey  y Julio R., por su interés, su concentración y sus brillantes aportaciones a lo largo del día.
Dicen las investigaciones que somos el país 45º del mundo en calidad directiva (después de bajar diez posiciones entre octubre de 2010 y octubre de 2011) y que tan solo el 16% de los directivos son auténticos líderes, personas que marcan la pauta, que hacen equipo y que infunden energía. La probabilidad de tener a un “tóxico” como jefe respecto a la tener a un verdadero líder supera el 2 a 1. La probabilidad de tener un jefe mediocre (ni una cosa ni otra) respecto a un líder de verdad es de 3 a 1. Quien tiene un buen líder tiene un tesoro.
Esa es la mala noticia. La buena es que todo el mundo puede mostrar auténtico liderazgo… siempre que quiera (el liderazgo, como todo talento, se forja o se cultiva; la semilla es el querer, la voluntad sincera). Por tanto, el liderazgo se puede –y se debe-desarrollar. Requiere de escucha atenta, de saber mandar (dar instrucciones, con respeto y salvaguardando la dignidad ajena), de dar ejemplo, de orientar en pos de un objetivo (un proyecto ambicioso y realista, alcanzable y retador, en torno al que fluir elevando nuestras capacidades), de generar cohesión y participación, de capacitar a los colaboradores, de poner en valor nuestras mejores prácticas… No es difícil, pero tampoco es simple (es complejo, porque hemos de saber manejar distintas variables).
El Liderazgo es fascinante, más fascinante que nunca. Ese talento de influencia honesta, o más bien la falta de él, explica lo que nos está pasando en Europa, en Occidente; esta crisis que, como muy bien explica Eduard Punset, no es mundial sino local. Este cambio de era en el que el talento marca la diferencia. Bienvenidos aquellos que, como mis compañeros de viaje del día de hoy, no tienen respecto al talento una mentalidad fija sino una mentalidad de superación, una mentalidad ganadora, que entienden y viven la humildad como depreciar su talento sino como todo lo contrario, desde la voluntad de aprendizaje y de mejora continua.
¿Cuándo volverá España a niveles “de bienestar” como los de 2007? Tal vez en 2019, tal vez nunca. Ahora bien, como me gusta repetir (porque estoy convencido de ello), hay ganadores y perdedores. Empresas que apuestan por el liderazgo, que dedican esfuerzo, dedicación, energía a mejorar… y las más, que se lamentan de su mala suerte. Profesionales que crecen, que ponen en valor su marca, que se dotan paulatinamente de mayor empleabilidad. La felicidad se construye (Sonja Lyubomirsky). El éxito, el triunfo, también. Porque nunca es por casualidad.
Mi agradecimiento a Mercè Faixes, DG de APD Mediterránea, y a su equipazo (Aiste, todo dulzura; Ana, pura energía; Sonia, encantadora, que ha estado todo el día al pie del cañón; Lourdes, la atención a los detalles; Albert, el toque de humor en la ironía; Sergi, “la enciclopedia andante de APD”). Vosotros sí que sois un ejemplo de Liderazgo Innovador.