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sábado, 12 de mayo de 2012

Nos quedan dos recesiones


¡Qué bien lo he pasado en el Programa de Coaching en el Entorno Laboral de la Universitat de Barcelona! Un día magnífico tanto el de hoy como el de ayer; los alumnos, muy atentos (en las dos acepciones de la palabra) y la dinámica muy enriquecedora. Muchas gracias a Syra, Gemma, José María, César, Consuelo J., Consuelo F., Núria P., Salut, Francesc, Núria R., Óscar S., Esther, Elena S., Inma, Óscar B., Vicki, Jaime, Elena G., Alberto, María, Luis M. e Ivanna por vuestro enorme interés y vuestra exquisita disposición. Y sobre todo a la profesora Meritxell Obiols, artífice y coordinadora del programa.  Su libro Emoción y conflicto es de lectura obligada para todos aquellos a quienes nos interesa la inteligencia emocional.

AVE Barcelona-Madrid de las 3 de la tarde de este sábado.      Reconozco que, dentro de mi “vicio” de leer, y en especial de leer libros de dirección empresarial y liderazgo, he devorado casi todos los textos referidos a la crisis. Pensaba que ya no me podían sorprender en esto, y sin embargo esta semana he leído un par de libros que me lo han hecho y que me han gustado mucho.
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 y Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2004, ha publicado ¡Acabad ya con esta crisis! (End this Depression now). No es una recopilación de sus artículos, como cabría esperar (profesor en Princeton, escribe una columna en The New York Times desde 2000). Por el contrario, es una reflexión fresca y lúcida de lo que está pasando y de cómo salir de ésta. Se la dedica “a los que están en paro, que merecen algo mejor”. Sin duda.
Krugman lo deja muy claro: “Este libro intenta romper con el predominio de este saber convencional tan destructivo y defiende la necesidad de adoptar políticas expansivas y de creación de empleo”. Parte del 15 de marzo de 2009, cuando Ben Bernake (presidente de la Reserva Federal) habló en un programa de TV de “brotes verdes”, como el personaje del jardinero que interpretaba Peter Sellers en la película Bienvenido Mr. Chance.  “Por desgracia, no todo iba bien en el jardín y el crecimiento prometido no llegó nunca”. El desempleo genera vidas arruinadas: “Pierda un trabajo en esta economía y le resultará muy difícil encontrar otro; pase desempleado un tiempo largo y le considerarán una persona inempleable”. Para Krugman, la economía de EE UU, que crecía al 2’5% anual, ahora está un 7% por debajo de su potencial. No es un misterio: la inversión es baja porque las empresas no están vendiendo lo que deberían.
¿Y qué decir de Europa? La mayor parte de los países han creado una moneda común sin haber fomentado la unión política y social sin fomentar la cohesión política y social que una moneda común exige. Vaya error mayúsculo. ¿Entonces? “Disponemos tanto del saber como de los instrumentos precisos para poner fin a este sufrimiento. Solo que no lo estamos haciendo”. Un ejemplo de falta de Liderazgo.
Claridad de ideas y voluntad. “Todo es cuestión de la demanda”, explica Krugman. Economía de la depresión (un círculo vicioso), trampa de la liquidez. Y hasta que la “mano de obra” no tenga mayor flexibilidad y mayor capacitación (formación, desarrollo del talento) tenemos un serio problema.
La Economía del Espejo. No tendremos mayores ingresos hasta que nos gastemos más (“la paradoja del ahorro”). Eurodämmerung: el crepúsculo del euro. Krugman nos recuerda que la implantación de la moneda única supuso un alza de precios (el coste de la mano de obra subió un 35% en el sur de Europa y sólo un 9% en Alemania en la década siguiente) y así su industria –la nuestra- dejó de ser competitiva. Fastuoso. Y la burbuja estalló: los tipos de interés de la deuda española multiplican por 2’5 las alemanas, y las irlandesas han llegado a cuadriplicarlas. “El gran engaño europeo es la creencia de que la crisis se debe ante todo a la irresponsabilidad fiscal”. El problema esencial de Europa es que no es un conglomerado, sino una colección de países con sus presupuestos, sus mercados laborales pero sin sus monedas.
Y Krugman pone como ejemplo a España: “recibió flujos de dinero que alimentaron una enorme burbuja inmobiliaria y provocaron un enorme aumento de sueldos y precios en relación con las economías del centro de Europa”. Para reajustar precios y salarios, una posibilidad sería la inflación en las economías de los países centrales; pero Alemania siente pánico por la inflación (el recuerdo de la república de Weimar y el nazismo). Lo que le queda a España es la “devaluación interna”, a base de mucho desempleo y de bajar salarios con sueldos casi rígidos. Como “en España no hay moneda propia, para ajustar el nivel de costes, España y otros países tendrán que atravesar un largo periodo de tiempo con tasas de desempleo elevadísimas, lo suficientemente altas como para que vayan forzando una muy lenta reducción salarial”. Más claro, el agua.
Y además, “España se enfrenta a un riesgo del que Gran Bretaña está libre: la congelación de la liquidez”. Esto quiere decir que si no refinancian la deuda, hay riesgo de impago.
Desde principios de 2011, los países del euro afrontan costes de préstamo más elevados que otros países (UK, Suecia, Dinamrca).
Para el Premio Nobel, muchos dirigentes europeos “helenizaron” el cuento (la irresponsabilidad fiscal), cuando eso no ocurrió más que en Grecia. Y “en 2010, buena parte de la élite que determina las políticas a ambos lados del Atlántico se enamoró perdidamente de una serie de falacias sobre la deuda, la inflación y el crecimiento”. Se volvieron “austeríacos” (histéricos de la austeridad), por miedo. Cayeron en “el hada de la confianza” (pensar que reducir el gasto público incrementaría la demanda).
¿Qué haría falta? Como “las deficiencias principales de la sociedad económica son su incapacidad para proporcionar pleno empleo y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos” (así lo decía Keynes en 1936 y así lo cree Krugman en 2012), lo que se debería hacer es “gastar ahora y pagar más adelante”. El autor propone dar un giro radical a las políticas de intervención: en lugar de recortar gastos, crear empleo.
Estoy de acuerdo; el asunto es que en esta nueva era el empleo no debería subvencionarse (ni en las organizaciones públicas ni en las privadas), sino “ganarse”: empleabilidad. España, toda Europa, Occidente en suma debería apostar por la educación, por el desarrollo del talento, como base de la innovación, la productividad y la competitividad. En el tiempo en el que nuestros conciudadanos se dedican a lamentarse y no a aprender, nos vamos quedando más atrás.
Juan Ignacio Crespo, estadístico, periodista, profesor universitario, ex directivo de Telefónica, Caja Duero y Thomson Reuters, ex consejero de Caja Madrid y e Banco Hipotecario, ha escrito Las dos próximas recesiones. Antes de 2020, primero inflación (2013-2014) y después deflación (2016-2017). Prolongan el texto el ministro Luis de Guindos y el periodista Iñaki Gabilondo, y Crespo nos lleva por esta “Terra Incognita”: una crisis que se prolongará de diez a doce años. Depresión en la construcción, en la banca y, sí, en las nuevas tecnologías (en los tres casos, se van a mover a un 35% por debajo del nivel de 2007). El tren de la prosperidad arrancará de nuevo dentro de seis años.
Juan Ignacio Crespo considera que la fase aguda de la crisis en los países emergentes está por llegar: Brasil es una burbuja a punto de estallar (es “un accidente a punto de producirse”; el real se ha apreciado fuertemente frente al dólar), la economía mundial no cabe en el balance del Banco central chino (China ha acumulado un tercio de las reservas mundiales de oro y divisas; “el día del juicio se acerca poco a poco para China”), habrá conflictos regionales (China e India, por ejemplo)… Y lo de las Cajas: “para cuando termine el proceso (60.000 millones de euros de pérdidas), se habrá malogrado el 50% del patrimonio neto que tenían las Cajas cuando comenzó la crisis”. El 6% del PIB español , el 3’5% de la riqueza de las familias. Impresionante.
Pero nada, pelillos a la mar. “Cualquier solución para crear empleo masivo pasa por generar puestos de trabajo de baja cualificación. La cualificación elevada, los incrementos de productividad y los trabajos con futuro pasan por industrias y servicios que no crean mucha cualificación”. A partir de 2019, los bancos habrán recompuesto los balances, habrá una oleada de consumo desde China que estimulará la demanda y habrá una agencia que emitirá deuda en la eurozona.
A Juan Ignacio Crespo le gustaría que nuestro modelo fuera el de la apuesta por el talento, como el de Israel. Es poco probable, pero sería hermoso. Aunque parezca lo contrario, Juan Ignacio es optimista, porque afronta la realidad y propone cómo aprovechar las oportunidades.
Entretanto, la inflación en Alemania en abril de 2012 registra un interanual del 2’1% (la energía subió un 5’8%) y en España de dos décimas en el mes, del 1’4% desde marzo (la electricidad ha subido el 9’4%) y, tras seis meses de descensos, se sitúa en una posición alcista (tasa interanual del 2’1%). Es el alza mensual más elevada de los últimos cinco años, desde abril de 2007.  La primera recesión, la de la inflación, comienza a estar servida.