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miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Despegue en 2013?


Ver amanecer en la plaza del Castillo de Pamplona a eso de las 6 de la mañana, esperando a que el taxi te recoja para ir al aeropuerto, es un excelente augurio de un gran día. Una jornada que ha comenzado con un desayuno de trabajo con la Dirección de Recursos Humanos de una gran empresa europea de distribución, ha continuado en la Ciudad Financiera de Boadilla para presentar una propuesta de coaching en una de las empresas más avanzadas del Grupo Santander y ha culminado con mi participación en el Aula de Emprendedores de PricewaterhouseCoopers y ESIC.
         El espacio de Pwc en una de las cuatro emblemáticas torres de la Castellana (las plantas 34 a 50 del rascacielos que ocupa el Hotel Eurostars) es uno de los mejores de Madrid, demostración tangible de la voluntad de PricewaterhouseCoopers de ser y seguir siendo una de las mejores firmas para trabajar. Tras una entrevista para Expansión, hemos comenzado a las cinco de la tarde la conferencia en el Aula de Emprendedores sobre El Camino a la Mentalidad Ganadora (estaba previsto que la hiciéramos Unai Emery y un servidor, pero el todavía entrenador del Valencia CF está de gira con el equipo por Estados Unidos). Me ha presentado Carlos Mas, presidente de PwC, cuyo prólogo al libro Mentalidad Ganadora me parece verdaderamente excepcional. Carlos Mas es uno de nuestros mejores líderes empresariales, y su labor en los últimos cinco años como primer ejecutivo de la mayor firma de servicios profesionales así lo atestigua.
         Durante un par de horas he estado conectando el éxito del deporte español (La Roja, el Barça de los Mosqueteros de Guardiola, Pep y Mourinho como líderes-coaches, la Mentalidad Ganadora de Unai Emery) con la necesidad de emprender. Entiendo esto de emprender (emprendizaje, emprenduría, emprendimiento… empresa, en definitiva) como un nuevo modelo de relación entre la persona y la organización. El capitalismo (como antes el feudalismo) se ha definido por una relación paternalista de “empleo asegurado” a cambio de obediencia. En esta nueva era, la del talentismo, la relación ha de ser de adulto a adulto, una relación “de pareja” (como diría el primer ejecutivo de Airbus): un contrato de empleabilidad mediante el cual la empresa te hace más valioso en el mercado laboral (un profesional debe valer más laboralmente cuando se vaya que cuando entró, porque el talento se aprecia o se deprecia, pero no queda invariado) y a cambio debe aportar servicio al cliente, innovación, trabajo en equipo… Desde el valor del capital humano, los profesionales deben hacer crecer (crear valor) los otros tres grandes intangibles del valor de una empresa: la fidelización de los clientes (nuestros mejores comerciales, cuando superamos sus expectativas), la marca (que es una referencia, una promesa de valor) y las expectativas de futuro (construidas sobre un relato ilusionante).
         Por ello, uno puede emprender por cuenta propia o ajena, en una gran empresa o en una pyme, como agente libre (defiendo este término frente al de “autónomo”) o como intraemprendedor. Emprender es “estar prendido”, preso, de un proyecto de futuro, que nunca debe ser en solitario. Por ello las competencias de una persona emprendedores son muy similiares, sino idénticas, a las de la Clase Creativa que preconiza el gran Richard Florida: autoconfianza (seguridad en uno mismo), serenidad (autocontrol, resiliencia), iniciativa, automotivación (espíritu de motivación, orientación a resultados), orientación a los demás (empatía, escucha, orientación al cliente, generosidad) e influencia desde la credibilidad (liderazgo, cooperación). Emprender es una actitud y no depende de tener una idea genial, sino de sentirse (pensarse, hacerse) protagonista y no víctima del propio destino. El deporte español así lo practica.
         Esta semana el Consejo de Competitividad, donde están integradas varias de las mejores empresas españolas, ha comentado que en verano de 2013 es muy posible el despegue de la economía española. Al día siguiente, la OCDE ha vaticinado que la recesión seguirá el año que viene. ¿Un jarro de agua fría a nuestras ilusiones? En realidad, ambas noticias no son incompatibles. En este cambio de modelo hay ganadores y perdedores: las empresas conscientes de que la competitividad tiene que ver con el talento (cómo lo atraemos, fidelizamos, desarrollamos y logramos que el talento colectivo genere sinergias) saldrán adelante. Las que siguen jugando al taylorismo (al paternalismo, a la desconfianza, al exceso de control, a los “recursos humanos” como coste), si no se transforman, están heridas de muerte. España como país debería dejar de lamentarse, de hablar de “la crisis como oportunidad” y pasar a la acción (deseo que el Consejo de Competitividad sea una de las vías para ello; me consta que la publicación virtual Energía Creadora que ha presentado esta mañana el maestro José Antonio Marina va en ese camino).
         Mi agradecimiento hoy muy especialmente a la buena gente de PricewaterhouseCoopers. A su presidente, Carlos Mas. A Alfonso López-Tello (fue Alfonso quien me entregó el Premio AECA al mejor artículo de gestión del año, en 1995, cuando todavía estaba en Expansión), a Asun Velasco y a todo el equipo de comunicación. A mi buen amigo Alan da Silva (uno de los directivos que mejor enfoca la vida, desde una sonrisa franca y cariñosa) y a su excelente equipo (hoy ha estado en el Aula de Emprendedores Kenneth, el hijo de Alan). A ESIC, en la persona de Raquel y su equipo, y a todos los participantes en el Aula. Iniciativas como ésta merecen muchísimo la pena.
         Para despegar, poner el foco en nuestros sueños, tomar carrerilla y pasar a la acción. Banda sonora: “Castillos en el aire” del gran Alberto Cortez (puede verse en Youtube). Feliz despegue.