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miércoles, 7 de marzo de 2012

Cebarse con la zona media

Hoy en FUNDESEM (Alicante) hemos iniciado el 2º ciclo del Programa Superior de Coaching Estratégico en su 2ª edición. En el primer ciclo, de 40 horas, los alumnos conocen los fundamentos del coaching: proceso, PNL, inteligencia emocional, etc. En el segundo, de unas 120 horas, reciben coaching, practican coaching y conocen especialidades del coahing: coaching de equipo, comercial, emprendedor, el líder como coach, coaching de carrera profesional… Hoy hemos trabajado “el rol del coach” de la reflexión al descubrimiento (el papel de la mayéutica), del descubrimiento a la acción (la concreción del pensamiento a la auténtica valentía) y de la acción al hábito (la labor de la conciencia/consciencia, hasta convertirlo en una segunda naturaleza).

Ayer, mientras algunos celebrábamos las mejores prácticas de gestión del talento en nuestro país en la Torre de Cristal (piso 50) con motivo del III HR Excellence organizado por Top Employers, otros –mucho más importantes, sin duda- se citaban en el Encuentro Financiero Internacional Bankia/El País. El Presidente de este diario, Juan Luis Cebrián, afirmó que “la austeridad sin estímulo está destruyendo a las clases medias sobre las que se ha fundamentado la civilización europea de los dos últimos siglos”. Cierto. La “clase media” es un invento de la sociedad de consumo. A partir de la 2ª década del siglo XXI, o tienes talento (porque estás preparado y comprometido para algo, porque pones en valor lo que sabes, quieres y puedes hacer) o no tendrás ni oficio ni beneficio. Del rombo al reloj de arena. La diferencia salarial entre personas talentosas y las que aportan poco o nulo valor es ya en la Unión Europea del 300%... y subiendo. El desempleo del 25% en nuestro país es, entre las personas preparadas, menor del 5%. El talentismo empieza a ser una realidad.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, afirmó que “el crecimiento y el empleo dependen del acceso a la financiación”. Así era en el capitalismo: el capital, más escaso –y por tanto, valioso- que el talento. No en el talentismo, la Era en la que el talento es el capital que marca la diferencia. Pero claro, “es imprescindible que las entidades financieras saneen sus balances para facilitar crédito. Y queremos que contribuyan a la creación de empleo”. Muy curioso: los gobiernos europeos siguen dando –a fondo perdido- a las entidades, éstas no cambian su modelo de gestión (la mayoría, de hecho, ha reforzado su taylorismo) y, como decía Einstein, “si haces lo mismo, no puedes esperar que ocurra algo diferente” (de hecho, es una locura sólo pensarlo).
Rodrigo Rato, el presidente de Bankia, fue muy explícito al respecto. Tras comentar que ninguna entidad da crédito, añadió: “Unas porque no pueden y otras porque no quieren, el resultado es el mantenimiento sin cambio del statu quo”. El objetivo es “evitar que la sequía de los canales de financiación termine dañando irremediablemente al tejido productivo”.
¿Quién saldrá triunfante en el esta nueva era? China, sin duda. Cebrián opuso al letargo europeo la enorme paciencia china: “Tan grande como su visión del tiempo. Trabajan con la vista puesta en 2040. No tienen prisa pero tampoco conceden ninguna pausa”. Y concluyó: “ahora lo más importante no es ser el más grande sino el más rápido”. En China los padres no quieren dejarles un piso a sus hijos, sino una buena eduación.

También habló en ese Encuentro Carina Szpilka, la DG de ING Direct, sobre la tecnología (con Enrique Dans, Carlos Barrabés, Miguel Jiménez y Sebastián Muriel). Y dijo: “El cambio más importante de internet es que da poder al consumidor. Nos piden más cercanía, más transparencia, no se fían tanto de la publicidad y quieren conocer las experiencias de otros”. En un mundo con verdadero poder del consumidor, la banca tal como la hemos conocido es una reliquia del pasado, porque aporta muy poco valor.
El director de RR HH del banco que dirige Carina Szpilka nos puso ayer un vídeo corporativo que se llama: “Trabajo en un ‘banco’ (así, con comillas)”. Una visión irónica y divertida sobre el entorno de trabajo, el equilibrio de vida, el compañerismo… ING Direct, Banesto o Bankinter (por citar a las entidades presentes en el HR Excellence), son excepciones a una realidad bancaria obsoleta.
Por cierto, en el mencionado evento de gestión del talento, mi querido José María Gasalla, con su sarcástica sabiduría, bromeó sobre el coaching: “seguro que debajo de la mesa tenéis dos o tres coaches…”. Se habló de prácticas de diversidad (generacional, como el “reverse mentoring”; de género, de capacidades diferentes, de procedencias), de “sales coaching”, de encuestas de clima para la medición del compromiso… Y poco o nada de coaching de alta dirección. Una lástima.
Contrasta esta tibieza de muchas direcciones de RR HH con el valor que le conceden los Directores Generales, los Consejeros Delegados, la Alta Dirección en general –los profesionales, se entiende- al desarrollo de su Liderazgo. Desde la reflexión (hoy escribe el maestro Santiago Álvarez de Mon en Expansión: “La crisis es una excusa perfecta para privilegiar cantidad de horas de trabajo sobre calidad. (…) Si al directivo se le paga por hacer lo que ha pensado, choca el poco tiempo que dedica a esta actividad”). Claro, es que cuando estás solo, la rutina te lleva. Lo humanista, lo útil, es el diálogo profundo y honesto, y por ello el coaching estratégico.

Sigamos haciendo Encuentros (sobre talento, sobre banca), que son un alto en el camino, complaciéndonos de las cosas tan chulas en las empresas, lamentándonos de que no ha financiación o no podemos conceder créditos, y que los ganadores (personas, organizaciones) sigan desarrollando su talento y su liderazgo, marcando la pauta, haciendo equipo, infundiendo energía positiva. Es un honor seguir colaborando con ellos.

1 comentario:

Fernando Rubio Pérez dijo...

¡Fantástico! Felicidades por el artículo. El problema es que, por alguna razón -que es evidente pero no quiero alargar el comentario-, a los que manejan los hilos les interesa que la gente siga viendo porquería en la televisión, no interesa gente formada y con criterio. Un abrazo.