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viernes, 17 de febrero de 2012

¿Eres como Amundsen o como Scott?

Vuelo anoche, a las 22 h., hacia Bilbao. De allí, coche a San Sebastián. He llegado al hotel Astoria 7 a eso de las 12 de la noche. Y me han dado la habitación 909, dedicada a Jeff Bridges (Tucker, El gran Lebowski, Los fabulosos Baker boys, Tron, El amor tiene dos caras, The door on the floor, Corazón salvaje), un actor que me cae especialmente bien y que ha sabido ponerse en valor: un Óscar, un Globo de Oro, un Premio del Sindicato de Actores.

Hoy he impartido en la Deusto Business School el primer módulo del PEDF (Programa Ejecutivo de Dirección Financiera), dedicado a la ética y al talento. Me gusta que este Programa para Directores Financieros comience con la importancia de la ética y la necesidad de definir e impulsar el Talento, porque no puede haber “atajos” y vivimos un cambio de era, del Capitalismo al Talentismo. Mi agradecimiento a Esteban y Juanjo, que por cuarto año consecutivo me han permitido iniciar este Programa, y a los alumnos de este año (que han hecho una inversión de lo más rentable en su propio desarrollo): Álex, Álvaro, Amaia, Amaya, Ana, Cristina, Dolores, Felipe, José Antonio, Mª Isabel, Nikola, Noelia, Pablo y Xabier. Ha sido un placer aprender juntos durante el día de hoy.

He estado leyendo “Great by Choice” (Sobresaliente por Elección), el último libro de Jim Collins. Este ex profesor de Stanford que ahora dirige un laboratorio de management en Boulder, Colorado ha publicado seis libros (Empresas que perduran, Empresas que sobresalen, Empresas que caen) basados en investigaciones sobre las empresas que destacan (por su longevidad, su crecimiento, su reinvención) de los que ha vendido más de 10 millones de ejemplares. Me considero un fan de Jim Collins y me parece fascinante lo que nos ofrece.

En este caso, analiza con su equipo qué tienen en común las empresas que mejor lo hacen en condiciones adversas. Y pone como ejemplo a dos famosos exploradores de la Antártida, el noruego Roald Amundsen (1878-1928) y el británico Robert Falcon Scott (1868-1912). El primero alcanzó el polo sur; el segundo, murió allí sin conquistarlo. Amundsen se había preparado en técnicas de supervivencia; Scott, no.

La nueva investigación de Jim Collins demuestra que las empresas ganadoras que triunfan en tiempos difíciles (10Xers, les llaman, porque superan en más de diez veces a sus rivales en el mercado) comparten una serie de conductas nucleares: disciplina fanática, creatividad empírica y paranoia productiva. Lo que anima estos tres comportamientos es la “ambición de nivel 5” (como el “liderazgo de nivel 5”). Cinco mitos: que los líderes de éxito sean visionarios y que asuman más riesgos, que sus empresas son más innovadoras, más veloces, de más cambio interno radical y tiene más suerte. No es cierto.

La “disciplina fanática” es la extrema consistencia en la acción. Consistencia con los valores, los objetivos, los métodos, la gestión del desempeño… Las empresas ganadoras son monomaniacas en su búsqueda y en su foco.

La “creatividad empírica” consiste en no mirar a otros, a los argumentos de autoridad ni la sabiduría convencional, sino a los datos, pura y simplemente. Observación, experimentación y evidencias tangibles.

La “paranoia productiva” es la hipervigilancia cuando las cosas van bien, para que luego no vayan tan mal.

Las empresas ganadoras son serenas y robustas (hacen maratones, no sprints), disparan primero balas y luego bolas de cañón (experimentación a pequeña escala, y luego de gran calado) y cuentan con reservas (de los buenos tiempos) para proceder luego cuando vienen mal dadas. Son SMaC (Específicas, Metódicas y Consistentes). Aunque no tienen más fortuna que las demás, sí cuentan con mejor “retorno de la suerte” (aprovechan más y mejor las oportunidades que se les presentan). La “suerte de quién” (Who Luck): la suerte de encontrar al mentor, soci@, colega, líder, amig@ apropiad@s es uno de los principales tipos de suerte.

¿Cuáles son esas empresas ganadoras? De 20.400 compañías a partir de 1971, el equipo de investigación ha hecho siete cortes (eliminando las posteriores a 1995, las que han desparecido después de 2002, las de bajo rendimiento, las pequeñas, las inconsistentes, las de sectores estables, las anticuadas y las que no baten a su sector): han quedado siete empresas. Son Amgen, Biomet, Intel, Microsoft, Progressive, Southwest Airlines y Stryker.

“Incluso en un mundo incierto y caótico, la grandeza es cuestión de elección, no de azar”. Pues eso: el éxito no es por casualidad.

Del trabajo de Jim Collins se desprende que para ser una empresa ganadora en tiempos turbulentos, hace falta Consistencia y Acción (acción, acción, acción), Observación y Creatividad, Prudencia (no caer en la euforia) y Serenidad (ni caer en el desánimo), Ambición humilde y generosa. Tal vez sea sentido común (refrendado por una rigurosa investigación), pero no práctica común, desgraciadamente.

El nuevo libro de Jim Collins, con Morten T. Hansen, me ha recordado aquella canción de Mecano, “Héroes de la Antártida”. www.youtube.com/watch?v=niPd_SEiFRA

“No hubo lápida / si hubo plática / que Dios salve a la reina / gloria eterna a los héroes de la Antártida.”