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viernes, 10 de febrero de 2012

Cuando la Gloria se hizo piedra

Vuelo a Santiago de Compostela a las 7 de la mañana. De nuevo, una jornada en mi querida Galicia.

Sesión de coaching estratégico durante unas cuatro horas con el Consejero Delegado de una de las principales empresas de la Comunidad Autónoma. Es toda una paradoja que el coaching, por aquello de la crisis (en realidad, por nuestra baja calidad directiva, que no acaba de diferenciar un gasto de una de las inversiones más rentables) no sólo no ha aumentado sino que ha disminuido en nuestro país en términos de demanda en el último año (del 28% al 23% en las empresas ganadoras, en las preferidas para trabajar) y sin embargo los que lo practican cada vez le dedican más tiempo y esfuerzo. Una cuarta sesión que debería durar 90 minutos se multiplica por más del doble, casi el triple, por el interés del pupilo. En los últimos meses, este directivo ha mejorado considerablemente como líder empresarial, ha constituido un equipo directivo mucho más potente que el que tenía, ha impulsado su serenidad y optimismo, comunica mucho mejor y se relaciona mucho más profesionalmente con el Presidente y el resto del Consejo, además de practicar como líder-coach, desarrollando a los suyos y mejorando en su equilibrio de vida personal y profesional. Es mucho mejor y mucho más feliz, en definitiva.

Como hemos terminado a eso de las 13.30 h, y tenía el embarque para Madrid a las 17.15 h, aprovechado para visitar con tranquilidad algunos rincones del casco histórico de Santiago, una de las ciudades con más energía del mundo. “Cando la Gloria se fixo pedra” (Cuando la Gloria se hizo piedra), reza uno de los lemas de esta ciudad tan espiritual. He estado un buen rato en la Catedral (junto al pórtico de la Gloria, que sigue en obras; frente a la imagen de Santiago en el altar), en la plaza del Obradoiro, paseando por la rúa do Villar… Un sol radiante, el cielo despejado y la ciudad más tranquila de lo habitual. Una delicia saborear la belleza de uno de los rincones más sugestivos del planeta.

He estado leyendo El nuevo manifiesto capitalista, de Umair Haque, con prólogo de Gary Hamel. Un texto muy interesante sobre lo que está pasando, sobre esta nueva era.

El autor reconoce que ésta es la peor década después de la Gran Depresión. Miles de millones de dólares de activos financieros destruidos, el producto interior bruto estancado, puestos de trabajo cada vez más escasos… No se trata simplemente de una recesión severa, sino que hay muchas evidencias de que nuestras instituciones económicas están obsoletas porque se sustentan en unas ideas de la era industrial que ya no funcionan.


En El nuevo manifiesto capitalista, el estratega económico Umair Haque nos presenta una nueva visión para renovar la economía. Lo llama «capitalismo constructivo»; Haque sostiene que las empresas ya no pueden funcionar de acuerdo con el arcaico paradigma del crecimiento a corto plazo, la competencia a toda costa y los modelos de negocio heredados de generaciones anteriores. Existe una alternativa. Para las empresas que busquen valor a largo plazo y contribuyan al bienestar de la sociedad en su conjunto, el autor define cinco principios clave:




∙ De cadenas a ciclos de valor.


∙ De propuestas a conversaciones de valor.


∙ De estrategia a filosofía.


∙ De proteger a completar un mercado.


∙ De buenos a mejores.



La de este manifiesto es una aportación muy valiosa. Particularmente, un servidor cree que no es “capitalismo constructivo” sino una nueva era, en la que el talento sustituye al capital como el activo más escaso y valioso. En cualquier caso, el texto de Haque me ha aportado muchas ideas inspiradoras.

Ya en Madrid, me he ido con Zoe a ver Star Wars. Episodio uno. La amenaza fantasma, en 3D. Mi hija no la había visto en cine y por ello la ha elegido. La verdad es que sigue siendo espectacular, con mucho mensaje, pero no está hecha para el 3D y se nota. Lo hemos pasado bien.

Mi agradecimiento a los ejecutivos que se desarrollan a través del coaching estratégico (ellos son los ganadores de este cambio de época) y a los que nos inspiran intelectualmente en esta transición.