Páginas vistas en total

sábado, 11 de febrero de 2012

Abracadabra

Este sábado por la mañana, Zoe y un servidor hemos ido con mi amigo Miguel Ángel al CosmoCaixa de Alcobendas, a la exposición Abracadabra. Ilusión y ciencia, que se presenta así: “Nuestro cerebro percibe la realidad a través de todos los sentidos al mismo tiempo; ante un plato de comida, vemos, olemos, saboreamos y tocamos el alimento. Es nuestro cerebro quien compone y organiza estos estímulos y nos informa de las sensaciones que recibimos. Durante siglos los magos han demostrado tener una sabiduría extraordinaria sobre cómo nuestro cerebro puede convertir en una ilusión lo que percibe a través de los sentidos. Esta habilidad nos permite explorar cómo los magos consiguen que sus juegos parezcan una conspiración contra las leyes de la física y la lógica. 
Una ilusión es crear una realidad de baja probabilidad, la ciencia y la tecnología se pueden poner al servicio de una fábrica de ilusiones, y aquí intervienen todas las disciplinas científicas: la psicología, la química, la física, las matemáticas, etc. 
Por primera vez, el visitante de CosmoCaixa podrá comprobar cómo su cerebro inventa la realidad, podrá experimentar con las ilusiones que crean los sentidos y podrá hacer juegos de magia dirigidos por el mismo Juan Tamariz”. El vídeo de la exposición, con las declaraciones del gran Jorge Wagensberg, puede verse en www.youtube.com/watch?v=NGkdtagDXJg.

En el blog “Nada de magia” se recogen los principales puntos de la exposición, que estará en Alcobendas hasta abril.

El cerebro es una fábrica de ilusiones

Los sentidos aportan una información parcial de la realidad. Pero la percepción global se fabrica en el cerebro, donde se combina e integra toda esta información y donde se matiza con nuestras experiencias vividas y con nuestras expectativas futuras.

La interpretación de la realidad se ha esculpido a través del tiempo para sobrevivir. Sin embargo está lejos de ser perfecta. Tal es el resquicio aprovechado por los magos desde hace siglos para crear ilusiones de una realidad falsa, una experiencia que nos deja perplejos y, con frecuencia, también con la boca abierta.

Esta exposición muestra la base científica del ilusionismo, es decir, de cómo crear la sensación de que lo imposible se hace altamente probable ante nuestros ojos.

De una señal interior a una emoción interior

Experimentos reales y objetos originales se combinan con metáforas y contradicciones museográficas para mostrar cómo funciona (y por lo tanto cómo podemos engañar) a nuestro cerebro.

El cerebro es así

Todo lo que percibimos, pensamos y experimentamos se fabrica en nuestro cerebro. Somos lo que nuestro cerebro nos dice que somos y lo que nuestro cerebro nos permite ser. Y tal afirmación vale para nuestra percepción de la realidad, pero también para distorsionarla y para crear ilusiones.

En este ámbito mostraremos algunas ilusiones importantes, como la ilusión de perspectiva, de profundidad, de movimiento e ilusiones auditivas. Así conseguimos percibir cómo una persona cambia de tamaño en tiempo real o cómo las gotas de agua caen hacia arriba.

El cine: la más grande de las ilusiones

La ilusión de crear imagen en movimiento ha sido tan intensa y es tan antigua como el ansia de volar. El cine, como es fácil de comprender, empezó siendo cosa de ilusionistas. Aquí se muestra su evolución hasta el éxito final del gran Méliès y del gran Chomón.

Entre otras ilusiones famosas, aquí podemos descubrir cómo se genera el color blanco con la rueda de Newton, cómo jugar con sombras o cómo usar una cámara oscura...

Cómplices o inocentes

En un espectáculo de ilusionismo el espectador es cómplice del mago y acude al espectáculo para disfrutar del arte y la ciencia que tiene el mago para crear efectos de realidades improbables. Pero desde la Antigüedad algunas personas han usado técnicas de ilusionismo con finalidades deshonestas como el fraude, el timo y el engaño. Los trileros aún engañan a la gente en la calle: esto será imposible después de visitar esta exposición.

Se abre el telón

El ilusionismo es crear sucesos altamente improbables que nos llenan de perplejidad y admiración. Aquí se puede ver un gran engranaje que levita en el aire, ponerse en la piel del protagonista de la película

La mosca, practicar la teletransportación y, como sobremesa, participar en juegos de cartomagia dirigidos por un gran creador y sabio en la materia, el gran Tamariz.

Me quedo con una frase del cineasta Fernando Trueba: “La vida es una película mal montada”. A veces, bien montada.

Con Miguel Ángel hemos estado hablando de Inspiración. Ha citado a Dov Seidman en su último libro, How: la inspiración es el recurso de las energías renovables. Muy curioso, porque si tenemos en cuenta las cuatro energías de nuestro compromiso, la física sería como las energías fósiles (carbón, petróleo, gas), porque puede producir agotamiento. La emocional, como la del hidrógeno, potente pero peligrosa (si no sabemos controlar las emociones negativas). La mental, como la nuclear. Y la espiritual, de valores, como las renovables. De una parte, inspiración (convertir energía potencial en energía cinética); de otra, resiliencia (saber canalizar la energía, para que no se desborde).

También he estado leyendo el último libro del periodista Jeff Jarvis, Partes públicas. Por qué compartir en la era digital mejora nuestra manera de trabajar y de vivir. Si en el libro anterior nos hablaba de Google como el referente de modelo organizativo de esta nueva era (la gratuidad, y la rentabilidad por la puerta lateral), en este se centra en el modelo de Facebook y otras redes sociales como paradigma. La obra tiene tanta miga que merece una entrada en este blog, tal vez mañana.

Mi agradecimiento a Miguel Ángel, a Juan Tamariz (he aprendido hoy mucho de sus mecanismos de inspiración, interacción y participación) y el resto de asesores de la exposición Abracadabra. Y mi admiración a Mendilíbar (“la clave está en que, siendo mejores, pudimos hacer gol”, ha declarado en rueda de prensa), que hoy ha demostrado que al Barça de Guardiola se le puede ganar, con fe, con intensidad (dos goles en los primeros 30 minutos) y con persistencia, luchando hasta el final. Presupuesto del Osasuna esta temporada: 28.830.000 euros. Presupuesto del FC Barcelona: 461.100.000 euros. Esa es la grandeza del fútbol.