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domingo, 8 de enero de 2012

¿Ultradiscreción o ausencia de Liderazgo?

Esta mañana Zoe, con 11 añitos, quería ver La dama de hierro. Me parece muy positivo que mi hija se interese por esta figura pública y por su estilo de Liderazgo. Ver por segunda vez este biopic sobre Margaret Thatcher me permite redoblar mi admiración por la calidad interpretativa de Merryl Streep, por el guión de Abi Morgan y por los detalles de talento femenino en la dirección de Phillyda Lloyd.

En Expansión & Empleo, Tino Fernández se refiere a “La estrategia del CEO ultradiscreto”. Son los fundadores y ejecutivos que no conceden entrevistas y evitan apariciones públicas. Viviane Acosta cita el “liderazgo de nivel cinco” de Jim Collins, un liderazgo tranquilo, humilde. Santiago Álvarez de Mon habla de ejecutivos que prefieren que sus equipos salgan a la palestra y figuren. Ovidio Peñalver: “para cualquier compañía resulta muy conveniente ‘estar presente’. “La discreción debe ser practicada con moderación para que no sea secretismo”. “No se puede ser un ejecutivo sin asumir que se debe representar a la marca”. Un artículo muy completo; he echado a faltar una segunda parte en la que se hablara, largo y extenso, de la “Marca profesional”, un concepto esencial para estos tiempos. ¿Jefes mediáticos? Jack Welch, Steve Jobs, Richard Branson… En España necesitamos más. En el mismo suplemento, Arancha Bustillo habla de la productividad relacionada con el espacio de trabajo: “El espacio puede ser un catalizador o un obstáculo para lograr los retos marcados” (Alejandro Pociña, Steelcase).

José Antonio Marina escribía en El Mundo sobre “Innovación social”: “necesitamos ‘innovar’ en el mundo laboral. Confieso que cada vez que oigo ‘reformas estructurales’ me suena a vieja jaculatoria, a mantra mágico, o a tomadura de pelo. No necesitamos oír de nuevo conceptos agotados, sino una movilización creadora”. Estoy plenamente de acuerdo con el maestro Marina.

La movilización requiere de auténtico Liderazgo. En su editorial, Pedro J. Ramírez (que claramente apostó por el actual presidente del gobierno en las elecciones generales del 20-N) considera que “hay más preguntas que respuestas, Rajoy debe abandonar su absentismo laboral y dar la cara esta semana”. Miguel Ángel Belloso, director de Actualidad Económica, considera este inicio del gobierno “un mal comienzo”.

Siguiendo con El Mundo, dedica varias páginas (incluyendo la foto de portada) a La fuerza de Chacón. David Gistau la llama La Carmen de Mérimée y sentencia: “Recomiendo a Rubalcaba que se dé prisa por demostrar que su infancia no transcurrió en 1430 en Transilvania”). La candidata entra en la carrera como un vendaval.

En ABC Empresa, entrevista a Manuel Sánchez, Consejero Delegado de Abengoa (22.676 profesionales en 35 países, Ebitda de más de más de 1.000 M €) y de Enrique Álvarez, Director de Estrategia y Desarrollo Corporativo de Merck en España. Y un interesante artículo de Mario Weitz, consultor del Banco Mundial y profesor de ESIC: La casa se incendia, ¿qué hacer? Pues generar un mercado laboral flexible y exportar.

En este diario, La tercera del filósofo Eugenio Trías: “Pienso, luego existo”, que concluye: “Las grandes crisis son, también, motivo y ocasión para una transformación, una metanoia, un giro en la conducta y el destino. La filosofía se aviene bien a esos tiempos suspendidos que contagian lo espiritual”.

Y sobre todo, la entrevista a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid que ha cumplido esta semana 60 años. “Nadie es más previsible que yo a la hora de liberalizar”. 5 compromisos de la presidenta: apoyo al tejido comercial, apertura las 24 horas, libre elección de centro educativo, bilingüismo y grandes inversiones procedentes del extranjero. “Soy un desastre en las tareas de casa”.

En XL Semanal, La lección griega, de Antón Sagarra. “Si no puedo vivir con dignidad, tendré que emigrar” (politóloga y filóloga que trabaja de camarera), “Antes vivíamos muy bien. Teníamos sueños” (directiva en paro), “No estoy orgullosa de ser griega; aquí, todo se aprovechan de los demás” (psicóloga que estudia un máster), “No sabéis lo que os espera en España, ¡Estáis avisados!” (vendedor ambulante), “Los funcionarios saben que están desangrando al país” (empresario), “Debemos aprender a respetar las reglas, como hacen los alemanes” (propietario de un bar). Y en la misma revista, Punset se pregunta ¿Cómo debemos afrontar la actual crisis económica? No es una crisis planetaria; hay que desaprender “la mala educación”: “casi nada de lo que nos enseñaron sirve para algo”.

En El País Negocios, Jeffrey D. Sachs (profesor de la Universidad de Columbia) recuerda el Liderazgo de Vaclav Havel: los líderes morales actuales deben construir sobre sus cimientos.

“Hay que hacer el bien, el mal ya está hecho” (Álvaro Pombo, ganador del Premio Nadal 2012). Y la semana que viene, en ABC (y supongo que en otros diarios de Vocento), El discurso del Rey por un euro. Para no perdérselo.

3 comentarios:

Juan Antonio Canales dijo...

Buenas noches Juan Carlos, ya que has empezado hablando de Meryl Streep, me gustaría conocer la opinión que te merece su personaje en "El diablo viste de Prada", desde el punto de vista del liderazgo y el coaching. Estoy contigo que esta actriz es un todo terreno admirable.

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Interesante, Juan Antonio.
Es muy curioso, porque la autora de la novela pretendía ejemplificar una "jefa tóxica" (una malvada directora de revista de modas, egoísta y despreciable) y Merryl Streep le da un toque personal que está muy por encima de la protagonista juvenil.
Me parece que, una vez más, la Streep interpreta un gran papel. Como modelo de "liderazgo", la jefa de esa película ni es generosa, ni hace equipo, ni ilusiona a sus colaboradores. Es una tirana pagada de sí misma, aunque se vista de seda...

Gracias. Un abrazo

Unknown dijo...

DE LOS ERES Y LA NUEVA LEGISLACIÓN LABORAL: LA PARADÓJICA SITUACIÓN DE MERCK ESPAÑA
Merck es el laboratorio farmacéutico más antiguo del mundo, creado en Alemania en 1668. Actualmente, y debido a la convulsa situación a nivel mundial y a una inadecuada gestión, nos encontramos inmersos en un proceso de reestructuración a nivel mundial que nos afectará, de alguna manera, a los 30.000 empleados de la compañía. En España somos cerca de 900 personas las que, durante años, luchamos en nuestro día a día por sacar nuestro trabajo adelante de la mejor manera posible. Contamos con una serie de valores que rigen nuestro trabajo, y que la cúpula de dirección propugna a bombo y platillo: Valentía, Responsabilidad, Respeto, Integridad y Transparencia, y todos y cada uno de nosotros los aplicamos diariamente intentando optimizar la totalidad de nuestras acciones en aras del beneficio general. La propia Merck, en su manual de acogida a nuevos empleados, escribe: “En Merck estamos convencidos de que nuestro éxito empresarial es el resultado del compromiso y el trabajo de todos los profesionales que formamos la compañía. Por eso, en Merck, apostamos por las personas”. En el año 2011, el grupo Merck ingresó la friolera de 10.726 millones de euros, con un resultado operativo en la división farmacéutica de 304 millones de euros, lo que les llevó a repartir un dividendo con los accionistas un 20% superior al anterior. En el caso de Merck España, en el mismo período 2011 presentó 30 millones de euros de beneficio de explotación. Sin embargo, al amparo de la nueva legislación laboral, el pasado 25 de abril se abrió un ERE que afectará a 230 personas en España. Constituida la mesa de negociación, la actitud de la empresa está siendo cualquier cosa excepto valiente, responsable, respetuosa, íntegra o transparente. Qué decir de su compromiso con las personas… Los representantes de los trabajadores están intentando llegar a una solución lo menos dolorosa posible para aquéllos que se queden sin empleo, buscando en primer lugar prejubilaciones, bajas incentivadas, e incluso proponiendo ideas novedosas para evitar que el impacto del expediente sea tan grande. Pero la empresa no atiende a ninguna sugerencia y demuestra que esos valores que tanto predica los aplicamos unos más que los otros. Es, cuando menos, moralmente cuestionable esta actitud en una empresa que hace gala de la importancia de los trabajadores y que además tiene un firme compromiso con la responsabilidad social corporativa, que se muestra, por ejemplo, en la inversión anual que hacen en la Fundación Salud 2000, que asciende 1,5 millones de euros. El problema surge cuando la legislación actual marca un mes como plazo máximo para la negociación, y transcurrido dicho plazo sin llegar a un acuerdo, el ERE se ejecuta igualmente, corriendo a cargo de la parte social su impugnación en vía judicial. ¿¿Para qué molestarse en negociar, entonces?? ¿¿Es ética esta actitud viendo las cuentas de Merck y su denostado compromiso con la sociedad y sus trabajadores??Creemos que no, pero la única manera que tenemos de denunciarlo es apelar a la opinión pública.