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lunes, 30 de enero de 2012

Hoover, Bajo amenaza

Ayer domingo, al llegar de Sevilla, me fui a ver con mi amigo Miguel Ángel la última película de Clint Eastwood, protagonizada por Leonardo di Caprio, sobre la vida de John Edgar Hoover. No es que me interesara demasiado la figura del director del FBI; sí me gusta, y mucho, el cine de Eastwood y considero a Di Caprio un gran actor.
Sinopsis: “A lo largo de su vida, J.Edgar Hoover llegó a ser el hombre más poderoso de Estados Unidos. Durante sus casi 50 años como director del FBI (Oficina Federal de Investigación), no hubo nada que le impidiera proteger a su país. Hoover sobrevivió a ocho presidentes y a tres guerras, luchando contra amenazas reales e inminentes y saltándose las reglas a menudo con el fin de mantener a salvo a sus compatriotas. Sus métodos eran tan despiadados como heroicos, siendo la admiración del mundo su premio más codiciado y a la vez el más difícil de alcanzar. Hoover era un hombre que daba mucha importancia a los secretos, especialmente a los de los demás, y que no temía usar esa información para ejercer autoridad sobre las figuras líderes de la nación. Comprendiendo que el conocimiento es poder y que el miedo representa oportunidad, utilizó ambos elementos para ganar una influencia sin precedentes y construirse una reputación que era tan formidable como intocable. Preservaba su vida privada igual que la pública, permitiendo solo a unos cuantos formar parte de su pequeño y custodiado círculo de confianza. Su compañero más cercano, Clyde Tolson, también era su amigo más fiel. Su secretaria, Helen Gandy, quizá la persona que mejor conocía sus planes, fue leal hasta el final y más allá. Únicamente le abandonó su madre, quien fue su inspiración y su conciencia, y cuya muerte destrozó a un hijo que siempre buscó su amor y su aprobación. A través de los ojos del propio Hoover, “J. Edgar” explora la vida y las relaciones públicas y privadas de un hombre que podía distorsionar la verdad con la misma facilidad con la que la defendió durante una vida dedicada a su propia idea de la justicia, a menudo dominada por el lado más oscuro del poder.”

Francamente, la peli me ha parecido lenta, un tanto artificial y a medio camino entre un documental histórico y una historia de amor entre Hoover y su ayudante. Sin embargo, me quedo con dos frases memorables de la cinta (creo que son más de Clint Eastwood que de Hoover, francamente): “En ese instante supe que te necesitaba y que no había necesitado a nadie en mi vida”, le dice el protagonista a la persona de la que está enamorado. Y “El amor es la fuerza más poderosa de la tierra, mucho más perdurable que el odio”, poderosa reflexión de un director cuya filmografía (en westerns como Sin perdón, romances como Los puentes de Madison, dramas como Gran Torino, historias como Invictus o Más allá de la vida) está centrada en el tema de la venganza.
Hay que ver mucho cine para disfrutar más de lo bueno. En concreto, para febrero espero ver la española Katmandú, de Iciar Bollaín; Moneyball, con Brad Pitt (6 candidaturas a los Óscar); Young adult, dirigida por Jason Reitman (Up in the air); La invención de Hugo, de Martin Scorsese (11 candidaturas a los Óscar) y quién sabe si, por deseo de Zoe, Los Muppets y War Horse (la película de Spielberg es candidata a seis estatuillas).

Hoy, clase de Habilidades Directivas (Liderazgo y Dinamización de Equipos) en la Universidad Comercial de Deusto. 42 alumnos que han estado aprendiendo la conexión entre el Talento individual y colectivo y los Resultados de Negocio, así como las claves para formar un auténtico Equipo, desde las 9 de la mañana hasta las 18.30 h de la tarde. En el café de las 11 he podido estar un rato con mi buen amigo Joxe María Ulazia, todo alegría y energía como siempre, y hemos almorzado Almudena, María, Nora, Diego y un servidor, que lo hemos pasado de maravilla. Es un privilegio impartir clases en la Comercial, hoy como desde hace 15 años.

Por la tarde, hemos ido al cine en los Cinesa Zubiarte, al otro lado del puente. Dado que Los descendientes nos la habían desaconsejado, hemos optado por ir a ver Bajo amenaza, con el tirón del director Joel Schumacher y los intérpretes Nicholas Cage y Nicole Kidman. “El feliz matrimonio formado por Sarah (Nicole Kidman) y Kyle Miller (Nicolas Cage) parece tenerlo todo: un elegante y apartado hogar con todas las comodidades imaginables y una adorable aunque rebelde hija adolescente, Avery. Kyle es un tratante de diamantes de gran éxito y Sarah es arquitecta. Ella misma ha diseñado su extenso y moderno hogar de cristal, piedra y acero, rodeado de densa vegetación. Pero sus tranquilas vidas se verán amenazadas cuando una banda de delincuentes irrumpe violentamente en la casa. A partir de ese momento, Kyle se verá obligado a hacer uso de toda su pericia en un intento por salvar las vidas y los sueños de su familia”.
Es un auténtico petardo. El guión (de Karl Gajdusek, que había escrito cuatro capítulos de una desconocida serie, “Tan muertos como yo”) es infumable, la pareja de estrellas nada pueden hacer para levantarlo y el ritmo es horroroso. Schumacher, a sus 72 años, habrá hecho el film de encargo. Cage lleva 11 películas en los últimos 3 años, superproducciones de baratillo. “La pesadilla en esta fallida, absurda y vulgar nadería revestida de thriller estriba en su obsesiva pretensión. Más que dar gato por liebre 'Bajo amenaza' es una constante exageración, una máscara de historia amanerada, que se retuerce en su propia simpleza.” “Más cercano al telefilme, sin convencer ni seducir, 'Bajo amenaza' convierte los temores en inexpresivas caricaturas, las sombras de lo violento en irrisorios errores o trucos nada certeros. El giro supuestamente inesperado, tan previsible como forzado, alimenta una insípida y torpe manera de entender el miedo. Ni siquiera se atisba un mínimo de incorrección o una insinuación de que la normalidad es muchas veces lo más inquietante.” (Guillermo Balbona, El Diario Montañés).

En cualquier caso, ha sido un día muy completo. Estar en Deusto es estar en casa y da gusto que los alumnos, antes de acabar su carrera de Empresariales, sepan las bases de la creatividad, la negociación y el liderazgo/trabajo en equipo. Necesitamos que las nuevas generaciones de directivos sí sean competentes y consigan que sus colaboradores den lo mejor de sí mismos, para que nuestras organizaciones sean productivas y competitivas y el país salga adelante.

Mi agradecimiento a quienes crearon el programa de habilidades directivas en su día (Susana y su equipo) y quienes lo han mantenido hasta hoy (sobre todo Almudena y su gente). Una iniciativa muy valiosa, sin duda.