Páginas vistas en total

viernes, 16 de diciembre de 2011

Protocolo Fantasma

Todo el día en la Escuela de Negocios del CEU en Madrid, con 29 profesionales de Holcim aprendiendo juntos Liderazgo. Si ayer fue la asertividad, la orientación al cliente, la comunicación para superar sus expectativas, hoy hemos tenido una fabulosa sesión de trabajo en equipo con la cantante y compositora brasileña Vanessa Borahian y hemos trabajado la importancia y la versatilidad del liderazgo. Mañana sábado, de 9 a 2, la Diversidad (a través del Diversigrama), la Confianza, el Optimismo… Un programa muy completo para el talento de una gran compañía europea.

Me habría encantado haber ido a la Cena de Navidad hoy fuera de Madrid a la que estaba invitado, pero no ha sido posible. En cierto modo, desde la distancia, he estado allí. El afecto es la más poderosa de las energías.

Me he ido con mi hija Zoe a ver la nueva de Tom Cruise, “Misión Imposible: Protocolo Fantasma”. Un espectáculo sensacional, ideal para las fechas navideñas. Pura aventura, acción a tope… Me ha encantado este nuevo episodio de la serie.

Jordi Batlle ha hecho la siguiente crítica de la peli:

“Antes de hablar de la cuarta, conviene recordar que Tom Cruise, el jefe de todo esto, que diría Lars von Trier, ha cuidado al milímetro la confección de la franquicia, contratando al director más adecuado para cada siempre cambiante nueva entrega. Así, la todavía no superada Misión: Imposible de Brian De Palma podía ser leída como el elegíaco canto de cisne de los viejos espías. La segunda, de John Woo, hiperbolizó la acción y le puso al epónimo héroe Ethan Hunt una capa de pintura caricaturesca. Yen la tercera, Cruise se agenció a J. J. Abrams para, de hecho, masculinizar a la Sydney Bristow de Alias y situar al personaje en la misma (e innegociable) encrucijada entre deber profesional y paz hogareña. 

La primera y muy grata sorpresa de Misión: Imposible. Protocolo Fantasma fue saber que, esta vez, la dirección recaería en un maestro mayúsculo de la animación, el autor de El gigante de hierro,Los increíbles y Ratatouille.

¿Un disparate? En absoluto, pues en esos títulos señeros ya se detectaba en Brad Bird un cineasta apasionado con conocimiento profundo de las leyes del género (ciencia-ficción con tropezones de paranoia macartista, action movie,comedia) y un innegable sentido de la narración cinematográfica que no es exclusiva de la animación. Y aquí tenemos al pájaro volando tan alto o más que Woo y Abrams. Protocolo Fantasma es fiel a las líneas maestras de la serie (ahí está Cruise descorchando los clásicos créditos al grito de enciende la mecha),pero es la más gozosamente bondiana de todas, está facturada con una claridad expositiva y belleza de imagen sobresalientes y aúna admirablemente (la portentosa escena del Kremlin, la vertiginosa del hotel de Dubái, la del doble intercambio de diamantes y código secreto) suspense de alta graduación y humor paródico con la muy agradecida presencia del hoy venerado Simon Pegg. Una grandísima fiesta para los amantes de Hunt y sus explosivas tribulaciones”.

Y la crítica que podía leerse hoy en 20 Minutos era ésta: “Si terceras películas, dicen, nuca fueron buenas, qué deberíamos decir de las cuartas. Pues no,Brad Birdnos contradice con muy buenos argumentos y demuestra que no hay tópico bueno.Misión Imposible: Protocolo Fantasmano solo es una excelente película de acción, es además el mejor episodio de la saga, el más dinámico, el más deslumbrante e incendiario.Brad Bird, para el que, certificamos, hay vida más allá de los ordenadores de Pixar, exprime a Tom Cruise Al límite de las posibilidades de su cuerpo con un tour de force de una extraordinaria exigencia.

El protagonista deEl último samuráiescapa de una prisión rusa de máxima seguridad, salva el pellejo a una apocalíptica explosión en el Kremlin y trepa el muro de cristal de la torre Burj Khalifa de Dubai, entre otras hazañas. Es verdad que no le da tiempo ni de peinarse o comerse un sandwich, tal es la velocidad punta del invento. Y es precisamente el gran problema del cuarto "Misión: Imposible", que una vez la mecha se enciende se suceden las explosiones, brillantes todas, moviéndose imparables hacia un clímax tan espectacular como mandan los cánones. Pero la cinta se mira en apnea, sin respiro; eso es bueno y malo al mismo tiempo.

Bueno porque da fe de la agilidad rítmica del producto, de que Brad Bird, afortunadamente, no es Michael Bay y de que, por una vez, la acumulación frenética de set-pieces de acción conforma un todo coherente. El problema es que el relato no se detiene a coger aire ni medio minuto y eso acaba provocando una cierta sensación de sobrecarga pirotécnica. También es verdad que la reiteración es la norma, que la tercera secuela vuelve a tocar palos y coartadas que ya explotaron abundantemente las tres primeras entregas, pero se perdona todo por la dimensión del espectáculo, por la suficiencia de la sencilla pero potente premisa argumental y por la excelente química que emerge del encuentro de los cuatro actores protagonistas.

Simon Pegg matiza la destrucción masiva con discretas y efectivas píldoras humorísticas, aliviando la abrumadora sucesión de movimiento. Gracias a él la película descansa. Pero descansa poco porque Brad Bird tiene kilos de dinamita entre manos y apenas tiene tiempo para hacerla volar. El resultado, admitámoslo, es eléctrico. Misión Imposible: Protocolo Fantasma no da respiro ni tregua, te engancha desde el primer plano y no te suela hasta que el héroe se desliza para desparecer entre la niebla.

Ojo a la memorable secuencia-escalada en la infinita torre Burj Khaifa, adrenalina en bruto y de la buena, en la que Cruise, de paso, da un recital de habilidades acrobáticas (el doble se usó lo estrictamente necesario) o a la descacharrante infiltración en el Kremlin a costa de una pantalla blanca que da mucho juego.

Tal es la solvencia del megaespectáculo que, honestamente, nos vamos con ganas de más. La prueba de que Bird ha pegado en el clavo es que no nos importa nada que Ethan Hunt vuelva al redil en la previsible quinta entrega. Si la cuarta es notablemente mejor que la segunda y la tercera ¿por qué la quinta no puede ser mejor que la cuarta?”

Estoy plenamente de acuerdo. Una excelente película de acción.

Mi agradecimiento a los anfitriones de la cena navideña de hoy. Una pena, repito, no haber estado allí.