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domingo, 13 de noviembre de 2011

Shakespeare como proyecto educativo

Sigo con la garganta tocada desde antes del viaje a México, hace diez días. He pasado de Strepsils a Angileptol e Ibuprofeno. Veremos cómo va la cosa.

Esta mañana he ido a ver, en versión original subtitulada, Anonymous, de Roland Emmerich. El director de Independence Day nos ofrece una película estupenda sobre la verdadera autoría de las obras de William Shakespeare. Es evidente que un actor iletrado no podía haber hecho estas 37 maravillas. Debía haber sido un noble, de amplia cultura y filosofía humanista. Él se inclina por Edward de Vere, Earl of Oxford. Derek Jacobi y Vanessa Redgreave, grandes actores shakespearianos, están soberbios, y la presentación del Londres de principios del XVII es impecable. Una cinta maravillosa.

En mi libro “William Shakespeare y el Desarrollo del Liderazgo” (una investigación de la que me siento especialmente orgulloso, aunque no fuera el éxito de ventas de “La sensación de fluidez”, “Liderazgo Guardiola”, “Mourinho versus Guardiola” o ahora “Los Mosqueteros de Guardiola”), apostaba por Shakespeare como proyecto educativo, liderado por Sir Francis Bacon, hijo ilegítimo de la reina Isabel I. ¿Por qué Bacon, y no Oxford –como proclama la película- ni Marlowe? Por pertenecer a la aristocracia y estar cercano a la corte, sus viajes a Italia, Francia y España, sus estudios jurídicos, su labor pedagógica y filosófica, su inmenso vocabulario. El conde de Oxford (cuya candidatura han defendido Freud, Orson Welles, Charles Chaplin o Sir John Gielgud), 11 años mayor que Bacon, murió en 1604, 22 años antes que Sir Francis. Marlowe, en 1593. La tesis de la peli, de que Ben Johnson esperó a publicar el “Primer Folio” de Shakespeare en 1623. El bueno de Will había fallecido siete años antes sin que nadie lo hubiera notado.

Me gusta pensar que Shakespeare es el nombre de un proyecto pedagógico, con Bacon, Oxford y Marlowe (que estudiaron en Cambridge), abogados a quienes les entusiasmaba el teatro, y con el conde de Derby, Anthony Bacon, Greene, Peele, Sir Walter Raleigh, Nashe, Lodge… El mejor proyecto educativo sobre la naturaleza humana, que ha iluminado a todos los humanistas.

José Antonio Marina escribe hoy en su columna de IDEAS sobre los Gobiernos tecnócratas. “No se puede suplantar el conocimiento con ideología. (…) Pero los técnicos son solo el primer nivel. Después viene la gestión. (…) Un tercer nivel tiene que establecer prioridades, saber coordinar. Sin un buen director, un conjunto de grandes solistas puede ser un desastre”. Maravilloso.

En los 80, con Reagan, el poder económico descubrió que cabía poner de presidente a un actor, a un buen comunicador. Ahora, directamente a un gestor, para que administre lo que deciden otros. Los “mercados” vencen a la política de los ciudadanos. Los nuevos primeros ministros de Grecia e Italia, Papadimos y Monti, son prestigiosos economistas, cursaron parte o todos sus estudios en EEUU, su trayectoria europea fue más técnica que política y nunca han sido elegidos (ni lo serán) por los ciudadanos para los puestos que han desempeñado, ni tampoco para dirigir sus países. Como diría aquel joven tiburón en la BBC, “Goldman Sachs rules the world” (por cierto, se ha convertido en un hit musical: /www.rafapal.com/?p=11600). Monti ha trabajado para Goldman Sachs desde 2005, como Mario Draghi (actual presidente del BCE, tras Trinchet) y Romano Prodi. Si no has leído “El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo”, del veterano periodista económico Marc Roche, hazlo (habla de este libro en el blog el pasado 16 de junio), no te lo pierdas. El pasado 4 de octubre, GS anunció que España volvería a entrar en recesión en 2012. Si Rajoy, como presidente del gobierno, no “hace los deberes”, también nosotros tendremos un tecnócrata de estos, me temo.

Sin que sean necesarias teorías conspirativas, lo de Shakespeare fue un timo y la actual democracia, parece que también.

Hoy escribe muy buen amigo Gabriel Masfurroll en su “Carta a Álex” en Marca lo siguiente:

“Querido Alex , te escribo desde Brasil. Es curioso comprobar cómo sólo cruzando el Atlántico compruebas que hay vida y optimismo más allá de nuestras fronteras, que no todo son penas y desgracias como observamos y vivimos diariamente en nuestra querida y ahora sufrida Europa.

Brasil es un país enorme, multirracial, que mira el futuro con optimismo. Sus habitantes creen en ellos mismos a pesar de las múltiples dificultades a las que se enfrenta toda nación en crecimiento. A pesar de ello, apuesto a que Brasil mejorará.

Sabes, Alex, estoy comprobando como están volcados en las citas deportivas más importantes que se celebran en el mundo y que ellos se han tomado como su gran reto. Organizar ambos eventos en un plazo de dos años de diferencia es brutal. El Mundial de futebol, la gran religión de este país en 2014 y en donde España defenderá su preciado título, y los Juegos Olímpicos, en 2016. Desde luego es un reto increíble que pocos serían capaces de afrontar y además con garantías.

Las infraestructuras que están construyendo y que aún quedan por construir, otro gran reto, son impresionantes en un país enorme que carece de ellas, pero lo conseguirán porque Brasil tiene una enorme fuerza. Dos semanas en este punto del planeta me han servido para aislarme y huir del pesimismo, de la autocrítica constante que nos hacemos día a día los europeos, sin darnos cuenta de que deberíamos compensarla con las muchas bondades que atesoramos. Tenemos la autoestima por los suelos y es una lástima. Sólo saldremos de esta patética situación si creemos que somos mejores de lo que pensamos. Quizá ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos. Es un reflejo del mundo del deporte. Brasil cree en sí mismo y otros países cercanos a él, también y eso los hace ganadores y ganarán.

Sabes, Alex, no podemos quedarnos parados y esperar que otros lo arreglen por nosotros. Lo fácil es quejarse y echar la culpa a los demás en lugar de reconocer nuestros errores. Si el deporte español está triunfando mundialmente y así es reconocido, tomemos el ejemplo de nuestros excepcionales deportistas. Son ganadores y saben ganar, pero cuando pierden también saben reconocer sus errores, corregirlos y volver a ganar. Lo triste, Alex, es que cuando apuestas por tu propio país una y otra vez y te ponen trabas, al final tiras la toalla y te vas a otros lares donde eres más apreciado. Esto sucede en el ámbito empresarial, laboral y también en el deporte. Sembramos vientos y recogemos tempestades. Ojalá seamos capaces de cambiar esta patética inercia, pero no estoy muy seguro.

T'estimo Alex, t'estimo molt y ojalá algún día pueda escribirte una carta diciéndote que todo va bien, que estamos esperanzados, que tenemos coraje y ganas de volver a ser lo que fuimos. Pienso en tí, Alex y sé que me ayudas allá donde estés.”

Sí, tenemos coraje y ganas de volver a ser lo que fuimos. Como dice John Carlin en su artículo de hoy, “Cerdos voladores” (www.periodistasanonimos.com/2011/11/la-noche-de-los-cerdos-voladores-por.html), somos muy buenos en deporte y malos en política y (en general) empresas.

Partidazo en Riazor entre Depor y Celta (2-1). Un Derbi de Primera. Los dos equipos gallegos, con 23 puntos, están en el 3º puesto, tras Hércules y Almería.

Y “El Club de la Comedia”, con Luis Piedrahita, que ha hablado de la naranja. Con el exprimidor de casa, se exprime por la izquierda y después se exprime por la derecha. Como el sistema electoral español.

Mi agradecimiento a los que hoy me han hecho reír (como Eva Hache, Eduardo Aldán y Luis Piedrahita), a los que nos hacen pensar (como JAM, Carlin, Shakespeare-De Vere-Bacon o Emmerich) y a los que nos hacen disfrutar (como los buenos jugadores y entrenadores).