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jueves, 1 de septiembre de 2011

Lo contrario al amor

Presentación ayer en Castellón del Curso Experto en Coaching Estratégico que se celebrará, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, del 26 de octubre de 2011 al 10 de mayo de 2011. Un Curso de 155 horas en dos ciclos organizado por la Cámara de Castellón para empresarios, gerentes, directivos, profesionales de RR HH, consultores, coaches y todo tipo de profesionales interesados en liderar desarrollando a los demás. El Curso está certificado por la AECOP y es el primero y único de estas características en una provincia muy emprendedora especialmente castigada por esta crisis. Hemos atendido a los medios de radio (Cadena SER, Radio 9), de prensa (El Mundo, Mediterráneo), de televisión… Hay que agradecer el trabajo de los profesionales de la Cámara (Javier, Berta, Vanessa) que tan buen trabajo están haciendo.

Me ha parecido muy divertido el último artículo de verano de John Carlin, Triste vida sexual, publicado también ayer. Es el siguiente:

En aquellos tiempos, difíciles de visualizar, preInternet, escribías artículos en los diarios y no tenías ni idea si la gente los leía, mucho menos si gustaban. Hoy puedes contabilizar cuántas visitas has tenido, cómo te han valorado -de uno a cinco- y ver la opinión que la gente tiene de tus artículos y de ti. Tiende a oscilar entre los halagos más exagerados y los insultos más bestias.

A mí me divierte. Y me instruye. He constatado, por ejemplo, que lo que más interesa, con diferencia, es el fútbol. He escrito este último mes y medio sobre el islam, el Papa, los indignados, el feminismo según Muamar el Gadafi, los iPhone y las Blackberry (¿quién decidió y cómo, por cierto, que la Blackberry era hembra y el iPhone, macho?), y sobre José Mourinho. Con muchísima diferencia, la columna más leída, valorada, enviada y comentada fue la que hice sobre el Stalin (o el Cantinflas, no lo tengo muy claro) del Real Madrid.

Nada que ver conmigo. Repasando las listas de los best sellers en elpais.com veo que los primeros puestos - no importa que Trípoli caiga o que un fenómeno de la naturaleza amenace con acabar con la Costa Este de Estados Unidos- los ocupan casi infaliblemente historias escritas por mis admirables compañeros de la sección de deportes.

A veces me pregunto por qué me molesto en escribir sobre otros temas. ¿Qué valor agregado aporto a la gente que me paga? Este domingo me publican en El País Semanal una historia que me costó sangre, sudor y un importante desgaste cerebral sobre el décimo aniversario del 11-S. Pero sé que solo le va a interesar a una pequeña fracción del número de lectores que se detuvieron a leer mi columnilla, escrita a la carrera, sobre Mourinho.

Pero bueno, esto de la interactividad me ha dado lecciones más allá del terreno profesional. Me ha hecho más fuerte como persona. Antes repartía hostias y no las recibía. Ahora las recibo también. Me parece justo. Y me ha obligado a endurecer la piel. Por ejemplo, un tipo llamado Andrés Calamaro (creo que es un cantante pero yo -siendo más de Pitbull, Jay-Z y Notorious B.I.G.- no conozco su obra) aseveró en la web tras una historia que hice sobre Maradona que yo tenía "una triste vida sexual". No me dolió. Acepté el comentario con resignación cristiana. Lo que me enfurece es que sigo, casi un año después, sin saber quién fue la cretina que me delató.”

¡Qué británico es John en su ironía! Efectivamente, el fútbol despierta más interés (y más pasiones) que ningún otro tema. Y la red permite lo mejor y lo peor, incluyendo las difamaciones y las calumnias.

Anoche estuve viendo la comedia española Lo contrario al amor, escrita y dirigida por Vicente Villanueva. “Merce y Raúl se conocen después de varios fracasos amorosos, se enamoran e inevitablemente se ven de nuevo abocados a repetir de nuevo la historia tantas veces vivida, tras la primera fase romántica se da paso al miedo, al control, la dependencia, el intento de cambiar al otro y adaptarlo a mí…, algo enfermizo, algo que nada tiene que ver con el amor, es justo lo contrario al amor.” Entretenida, trata el tema de los “fo…amigos” (el sexo les une, pero no se comprometen) que ya hemos visto en “Amor y otras drogas”, “Sin compromiso” y veremos pronto en “Amigos con derecho a roce”. Me ha gustado especialmente Kiti Manver, que interpreta a la madre de la protagonista (Adriana Ugarte) y que le aconseja: “O aprendes a aceptar los peros del otro o acabas quedándote sola”. En paralelo a la historia de amor entre el bombero cachas y la masajista metamórfica sana, casos de homosexualidad reprimida (los colegas de Hugo Silva) y de celebridades televisivas venidas a menos (la hermana de Merce -Adriana Ugarte-, interpretada por Guadalupe Lancho).

En fin, que lo ha pasado bien con Lo contrario al amor. Ha superado mis expectativas. Villanueva dirige a los actores y actrices mejor de lo que últimamente nos tienen acostumbrados muchos directores y la comedia, que trata un montón de temas, te deja un buen sabor de boca.

Para Raúl, "lo contrario al amor" es no aceptar al otro. "Si me respetas, me acerco; si me controlas, me alejo". Lo contrario al amor no es el sexo (suelen ir de la mano), ni el odio (“el amor y el odio son las dos caras de una misma moneda”). Ni siquiera la indiferencia. Lo contrario al amor es el miedo, que es la emoción que desgraciadamente más abunda en nuestra sociedad. Contra el miedo, el amor. “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.” (Aldous Huxley).