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miércoles, 31 de agosto de 2011

Eficiencia y despilfarro

Reconozco que hasta la fecha me he preocupado más por la eficacia (la consecución de los objetivos previstos) que por la eficiencia (optimizar los recursos disponibles). Sin embargo, en estos tiempos de “cambio de era” es importante ser eficiente y no un despilfarrador de materias primas, de energía o de talento (por ejemplo, un país del que se van los más valiosos a trabajar al extranjero -costará que vuelvan- o que se resigna a fomentar contratos precarios concatenados ante la alternativa del desempleo masivo no va por buen camino).

He estado leyendo un libro aterrador (por real), que debería provocar cambios reales en todos nosotros. Me refiero a “Despilfarro. El escándalo global de la comida”, de Tristram Stuart. El autor es un convencido del “freeganismo”: el consumo de comida desechada y la practica desde joven.

En EE UU se desecha el 50% de toda la comida. “Si los países ricos dejaran de tirar tanta comida, desaparecería en buena medida la presión sobre los ecosistemas que quedan en el mundo, y sobre el clima”.

Stuart recorre toda la cadena de alimentación y en todo el mundo.

- Los supermercados: se quedan sin vender un 4% de los alimentos. “Si todos los supermercados de Europa y Estados Unidos publicaran datos fiables y comparables sobre los alimentos desechados, no hay duda de que se crearía un incentivo para que las empresas mejoraran su imagen pública, con el resultado de que se podría salvar una gran cantidad de alimentos”.

- Los fabricantes: se estima que la industria alimentaria tira el 13% del total. En buena medida, por la política de sus clientes d ela distribución.

- La mitología de la caducidad: ante el miedo a la intoxicación, la legislación es excesiva. El 45% de las lechugas (por el peso) o el 60% (por el coste) que se compran se tiran.

- La sobrealimentación: las personas solas desechan un 45% más de la comida que un hogar medio. Se tira el 25% de la comida que se compra para consumir en casa. En GB, se destina el 9% del presupuesto a alimentación (el 15% en los hogares más pobres); en Pakistán, el 75%.

- Impacto medioambiental: el 20% de las emisiones de los gases de efecto invernadero tiene su origen en la producción y preparación de alimentos.

- Cosechas dilapidadas: Frutas y verduras que se desestiman por “no cumplir con los estándares de calidad” (entre el 25% y el 40% del total). “Por cada lechuga que se consume, se han tirado otras dos”.

- Pesca: El “descarte” en la Unión Europea supone que el 40-60% de los peces se devuelve al mar. De seguir así, se estima que en 2048 todas las especies actuales de peces se habrán extinguido.

- Carne: El 40% de los cereales del mundo se dedica al consumo de ganado. Hacen falta 10 kg de cereales para producir un kilo de buey y 5 kgs para un kilo de cerdo. Damos al ganado el triple de comida que lo que recibimos de él. Desde 1970 la producción de ganado se ha multiplicado por 2’5 y actualmente el peso del ganado excede al de los humanos. La producción de carne por persona y año es de 37’4 kg y será en 2050 de 52 kg.

- En los países pobres, el despilfarro está en los pésimos sistemas de distribución.

En opinión de Tristram Stuart, lo que debemos hacer es Reducir la comida, Redistribuir y Reciclar (las 3 R).

El libro está plagado de datos, mapas y gráficos. Para el Financial Times, “Despilfarro es uno de los libros medioambientales más importantes que se ha publicado”.

Tenemos que ser mucho más eficientes. Es cuestión de consciencia y de responsabilidad.