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jueves, 12 de mayo de 2011

El cerebro infantil

En Madrid hasta las 12.30 horas, preparando dos líneas de servicio muy innovadoras, de las que iremos dando cuenta en las próximas semanas. Una de “coaching de nueva generación”, para que llegue a más y más profesionales en las organizaciones. Otra ligada a la mayor profesionalización de las organizaciones directivas.

Después, salida en AVE a Zaragoza. Sexta y última sesión de coaching estratégico en la capital del Ebro con un directivo dedicado al máximo en su empresa, que cada vez delega más y mejor en sus colaboradores y que está poniendo en valor crecientemente la actividad de su área. A los postres, me confiesa con absoluta sinceridad que el proceso de coaching le ha resultado de enorme utilidad, que le ha venido de maravilla. Es la mejor satisfacción que como profesional del desarrollo individual y organizativo, como humilde forjador del talento y el liderazgo, uno puede obtener.

Vuelta a Madrid en AVE. Coincido en el tren con mi amiga Paz Álvarez, una de las mejores periodistas económicos de nuestro país, que ha estado por 11ª vez en la Junta de Universia, presidida por Emilio Botín. Hablamos un poco de todo: de Brasil, de la calidad directiva, de Mourinho y Guardiola, de los cocineros españoles… Paz es puro talento en lo suyo.

Y del AVE, pasando brevemente por casa, al avión. En Barajas compro “Con copia oculta”, el nuevo libro de Marisa Cruzado, Enrique Jurado y Pilar Pérez, tres grandes periodistas. Tiene una pinta verdaderamente estupenda. El género epistolar a través de correos electrónicos entre tres profesionales cercanos a la presidencia del gobierno en momentos especialmente difíciles (como la vida misma).

Llego a Santiago de Compostela, la ciudad con más energía del mundo, a tiempo para cenar en “Ruta Jacobea” con dos estupendos directivos y grandes personas, Juan Luis y Manolo (a quien hacía tiempo que no veía y me ha dado especial alegría volver a compartir mesa y mantel) y mi buen amigo Enrique Ulloa: consultor, directivo (de los mejores), empresario, profesor universitario. Excelente persona y un profesional como la copa de un pino (gallego, por supuesto).

He estado leyendo la nueva obra de mi querido y admirado José Antonio Marina, “El cerebro infantil: la gran oportunidad”. Segundo título de la Biblioteca UP (Universidad de Padres) que nos abre esta maravillosa iniciativa a todos.

En 8 capítulos, JAM nos invita a explorar el cerebro, lo que hoy sabemos sobre este órgano que pesa el 2% del cuerpo humano, que consume el 20% de su energía y por el que se bombea cada hora 36 litros de sangre. Procesa 10 elevado a 27 bits de información por segundo, posee una impresionante plasticidad (“la experiencia cambia nuestras neuronas”) y por ello está en permanente reconfiguración. Todo cambia, nada permanece, que diría Heráclito.

JAM nos enseña: “La función del cerebro –y de la inteligencia, que es su más elaborada creación- es dirigir el comportamiento del organismo para resolver los problemas que afectan a su supervivencia y a su bienestar”. La arquitectura del cerebro; cerebro cognitivo y motor, cerebro emocional (“sistema límbico”, en la terminología de Paul MacLean), inteligencia consciente inconsciente. La personalidad heredada, aprendida y elegida (la educación como instrucción + formación del carácter). La poética del cerebro (“Educar es el único trabajo cuya finalidad es cambiar el cerebro humano cada día. Hay que tenerlo presente para no ser irresponsables”). “Hay que aprender a aprender, y hay que aprender a recordar” (solos, o mejor en compañía de otros, añadiría un servidor). Las funciones de la inteligencia cognoscitiva: captar información, representar el mundo, los sistemas operativos y la activación. El lenguaje y la creatividad (que precisa de perseverancia, memoria creadora, operaciones mentales flexibles y rápidas, un proyecto creador y la selección de buenas ocurrencias). Sentimientos y emociones (como ejemplo, el aprendizaje del miedo). El cerebro ejecutivo (con el proyecto como gran motor). De toda esta información, verdaderamente impresionante, me quedo especialmente con dos ideas: “La atención tiene sus ciclos de 90 a 110 minutos. Al finalizar cada uno de ellos debería haber un descanso de 5 a 10 minutos. En general, el cerebro funciona mal en un estado de atención continua. Conviene descansar y moverse” (algo sobre lo que Silvia Damiano insistía ayer a las 150 mujeres del Programa LIDERA). “El hemisferio izquierdo fabrica historias y creencias” (Michael Gazzaniga), porque el cerebro quiere creer. Los científicos tardan más que los predicadores en cambiar de creencias cuando aparecen nuevos datos.

El autor se inventa dos estupendos mecanismos: “Hablando con expertos” (Cajal, Pavlov; Eibl-Eibelsfeldt, Edmund T. Rolls, Steven Pinker; Terry Brazelton, Mel Levine; Rita Levi-Montalcini, Eric Jensen, Martin Seligman; Tomás de Aquino, Jeffrey E. Young, Michael Gazzaniga; James Wertsch, Reuven Feuerstein, Stalinas Dehaene; Elizabeth Gould, Jerome Kagan, George Lakoff; Patricia Goldman-Rakic, Judith Rich Harris, John Bowlby, Alan Sore y una cafetería virtual (la versión actualizada del Parnaso): David Sousa, Kandel, filósofos, psiquiatras, madres, estudiantes… y nos propone seguir dialogando con él en la red: www.bibliotecaup.es Así será.

Un libro potente para la educación. La obra de una mente en plena forma, a quien no se le escapa una. Comienza con una cita de Antonio Damasio (“¿Importa para nuestras vidas saber cómo funciona el cerebro? Creo que importa, y mucho, sobre todo si aparte de conocer lo que actualmente somos, nos preocupamos por conocer lo que podemos llegar a ser.”). Somos seres en permanente construcción, en delicioso desarrollo. Y acaba con “We honor the greatness in you”, una salutación escolar (la versión anglosajona del sánscrito Namasté: “saludo lo sagrado que hay en ti”). Sí, se trata de crear humanidad desde la grandeza del ser humano.

JAM ya nos avisa del siguiente libro: Los secretos de la motivación. Querido José Antonio: Espero la espera con esperanza.