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domingo, 6 de marzo de 2011

EL fin de una época y la reinvención de la política

Matinal en el Cine Cité Manoteras. He visto esta mañana Ispansi (Españoles), la segunda película escrita y dirigida por Carlos Iglesias después de “Un franco, catorce pesetas”. Si en aquélla narraba una historia de nuestros compatriotas emigrantes en Suiza (él mismo vivió esta situación durante su infancia), en ésta, inspirada en hecho reales, se atreve con el dramático caso de “los niños de Rusia”, que sufrieron la guerra civil en nuestro país y el ataque de los alemanes en la fría Unión Soviética durante la II Guerra Mundial.

Esther Regina, la coprotagonista, es hija de inmigrantes, educada en colegios alemanes, suizos, franceses y belgas, filóloga y traductora -habla cinco idiomas- y ha decidido regresar a nuestro país, tras 20 años de ausencia, para pelear por hacer lo que más le gusta: actuar. De momento, ha recibido una merecida nominación como actriz revelación a los XX Premios de la Unión de Actores por esta película.

Ispansi es una preciosa historia de amor entre un comisario político comunista (el propio Iglesias) y una chica de derechas, de buena familia, que ha sido madre soltera y cuida de su hijo, Javier, en el orfanato y después en la URSS. La película, según su director, “narra los odios y pasiones de dos mundos enfrentados en lo ideológico pero cercanos en lo compasivo y en lo humano. Habla de las dos ideologías principales que movían y mueven el mundo. Respecto al hilo central del argumento, el tema de los niños de la guerra me ha interesado desde que tuve la suerte de tener a uno de esos niños como profesor de interpretación. Sus recuerdos y nostalgias me quedaron grabadas. He dedicado un año a escuchar los recuerdos de 37 niños, ahora ancianos, que vivieron esa odisea”. Me ha gustado mucho esta película, emotiva y conmovedora. Puro sentimiento. Confío en que Carlos Iglesias tenga mucho éxito con su segunda película.

Este fin de semana he estado leyendo, de una parte, El fin de una época, del legendario periodista Iñaki Gabilondo. Como dice Joan Barril en el prólogo, en este texto ordena su pensamiento un testigo de la vida colectiva y lo hace con una vocación didáctica. Iñaki nos habla del oficio de contar qué nos pasa: “En realidad el conocimiento sólo se alcanza cuando la información hace carne en ti y eres tú quien la metaboliza con esfuerzo a través de otros procedimientos que permiten entender lo que ocurre”. En esta nueva época impera la lógica del beneficio, se ponen en duda los principios éticos, cuesta pasar de la información al conocimiento (y de ahí el viraje a la intoxicación, la propaganda y la intoxicación: “yo creo en la complejidad”), el periodista debe ser una segunda voz y no la principal, actuar a la distancia del puercoespín (“la distancia hay que cuidarla desde el principio”), el papel de los gabinetes de prensa, la desaparición paulatina de los grandes testigos, la dimisión de un Larry King por bajos índices de audiencia (“el criterio es el espectáculo”): “El periodismo está viviendo una verdadera transición de una época a otra, la muerte de un ciclo y el nacimiento de otro. Estamos en pleno proceso de despedida del mundo que habíamos conocido para dirigirnos, aún de manera imprecisa, hacia ese universo complejísimo de lo digital y las nuevas conectividades”. Gabilondo, como explicó en su despedida, está decepcionado, desanimado, escéptico, pero no se rinde. “Sigo siendo uno de los nuestros”.

El otro libro que he leído entre ayer y hoy es La reinvención de la política. Obama, internet y la nueva esfera pública, del periodista Diego Beas. Barack Obama es el primer presidente que no fue a The New York Times durante la campaña, pero sí fue a Google y fue decisivo en las primarias. Estamos viviendo el desplazamiento de la televisión hacia las redes sociales: “Google es la historia de creer en lo nunca antes visto” (Obama). El modelo nació del 98 a 2004 con Howard Dean. Lo reinventa Obama con su jefe de campaña (David Plouffe), su estratega en jefe (David Axelrod) y su jefe de prensa (Robert Gibbs), sus mosqueteros. El candidato Obama consiguió 750 M $ de financiación en 22 meses. El coste total fue de 1.600 M $ (el doble que 4 años antes). Obama ganó por el voto joven, la generación del milenio. Ya en el gobierno, ha dado a la tecnología la oportunidad del siglo: la de reinventarlo. Su administración funciona como una “start-up”. “Desde el comienzo de la civilización y hasta 2003, la humanidad creó cinco hexabytes (mil millones de gigas) de información, la misma que en dos días de promedio de 2010” (Eric Schmidt, CEO de Google).

Hoy, en El Mundo, Nicholas Negroponte (el gurú de las TI) considera que en la brecha digital los que están en desventaja son los países ricos y los que marcan la pauta los países en vías de desarrollo y que es necesaria una nueva forma de periodismo que separe el grano de la paja. Y en Expansión & Empleo Montse Mateos trata de empresas con empleo casi para toda la vida.

En La Razón, Cecilia García entrevista al periodista y escritor Marc Serena (Manresa, 1983): “Si no tenemos trabajo, ¿por qué no inventarlo? Lo llevan haciendo otros desde hace años en distintos países”. En el mismo diario, Jesús Martín habla del peso de la economía sumergida (20% del PIB, más de 170.000 M $, más de 4 millones de personas). Por eso no ha habido estallido social. Y respecto al cine, parece que Torrente 4 va a salvar el asunto: la primera parte recaudó 11 M € (124 copias), la segunda más de 22 M (303 copias) y la tercera más de 18 millones (465 copias). La cuarta sale con 657 copias y cameos de Paquirrín y Belén Esteban. Ha costado 8 M € y hasta ahora 12 millones de espectadores han visto a Torrente en las salas.

En El País Negocios, Carmen Sánchez Silva ha tratado el Coaching (entrevistó a Humberto Maturana en su última visita): “No hay semana, prácticamente no hay día en que no se anuncie un curso, una jornada o un taller de coaching. La disciplina de moda en la gestión de recursos humanos” y en El País Semanal Borja Vilaseca habla de que Las casualidades no existen.

En el Magazine de El Mundo, Eva Dallo analiza Lo que cuesta fabricar un ganador, con los ejemplos de Nadal, Xavi, Jorge Lorenzo o Marc Márquez y Víctor Rodríguez entrevista a Carlos Iglesias, el director de Ispansi: “Hacer pensar sin entretener puede ser un coñazo. Y lo único que no puedes hacer en este oficio es aburrir”,

Es el final de una época y el comienzo de una nueva. Aburridos, abstenerse.