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jueves, 20 de enero de 2011

La cena de Cantabria

Segundo día del Círculo Reflexivo sobre biología cultural que han impartido Humberto Maturana y Ximena Dávila en el CIVSEM (Centro de Investigación sobre Valores Sociales y Empresariales de la Fundación Tomás Pascual y Pilar Gómez Cuétara).Una vez más, muchas gracias a Miguel Ángel Velázquez, Pilar y Sonia Pascual, María Torres, Eva de los Ríos, Norma Cuellar y Lorena Richardi, el magnífico equipo emprendedor de CIVSEM por estas jornadas tan impactantes.

Hoy Humberto y Ximena han destacado en lo vivo la autopoiesis (la producción de nosotros mismos). “El vivir no sucede. No hacemos esfuerzo por estar vivos, por conservar lo vivo. El vivir es vivir con otros”. Es convivir. Ximena nos ha contado el consejo que le dieron sus padres cuando se fue a Japón con 17 años: “Lo que llevas en la maleta es el respeto por ti misma”.
El entendimiento es un modo de relacionarse. Las palabras son nodos en las redes de conversaciones.
La obediencia: cuando uno se somete y obedece, uno le falta el respeto a sí mismo. En la dinámica relacional, colaborar es una consecuencia. Generar conversaciones implica una transformación psíquica, relacional. La conversación no es un instrumento, es una ocasión. Significa entrar en un cierto fluir de sentires y haceres. Las conversaciones no se imponen; es un arte. Es danzar juntos, un proceso de acoplamiento; una sintonía de sentires.
Nos hemos planteado en pequeños grupos cómo conversamos. Las interacciones son recursivas y cambian a las personas de manera congruente. Uno elige desde uno, desde lo que “gatilló” en mí. Gatilla en uno aquello que le hace sentir bien y deja de gustar cuando deja de gatillar.
Uno nunca es un producto acabado. Estamos en constante transformación. El tema no es cambiar (siempre ocurre), sino la deriva del cambio: hacia dónde. Hay conversaciones que generan bienestar y otras que generan malestar. Las preguntas abren espacios de consciencia. Somos una configuración de sentires íntimos.
También hemos tratado el tema del dolor. ¿Por qué hay tanto dolor humano? “Todo dolor y sufrimiento por el cual se pide ayuda relacional es siempre de origen cultural”. La cultura es a nosotros lo que el agua es al pez. No tenemos constancia a no ser que reflexionemos.
La arrogancia es un dolor. Es una jaula que tiene la llave por dentro. “Cambiamos la cultura si cambiamos el entendimiento”. Humberto Maturana y Ximena Dávila se dedican a polinizar, “porque todos somos seres amorosos”. “Todo lo que tenemos es el presente que vivimos. A veces nos quedamos atrapados por la historia y angustiados por un futuro que no vendrá”. Inventamos la historia para explicar el presente que vivimos.
Nosotros somos el centro del cosmos que vivimos. El sufrimiento es la negación del bien deseado. El sufrimiento es quedarse atrapado en el dolor, perpetuarnos en él.
Sostenibilidad. ¿Sostener qué? Sostenibilidad es la armonía entre la antroposfera y la biosfera. La primera es parte de la segunda; la segunda sostiene a la primera.
“El mundo no se acaba en 2012, el mundo ya se acabó hace rato”. La biosfera nos está sosteniendo poco.
El fluir del tiempo es irreversible. Pervertir un proceso supone pasar a un entorno totalmente diferente. “Por eso es tan conmovedor comprobar cómo ha vivido uno su presente. Es nuestra condición de existencia”.
La gran sombra de los seres humanos que es la culpa. Andamos por la vida con un gran contenedor de culpa que nos dificulta avanzar.
Diferencia entre juicio y opinión. Cuando una persona da una opinión se hace responsable. En el juicio, la validación está fuera de uno (el juez aplica el código). La validez es externa. En el juicio no me hago responsable.
Pepe, en las conclusiones, ha destacado dos frases: “Dos no conversan si uno no quiere” y, parafraseando a Descartes, “pienso, luego insisto”.
Y Miguel Ángel Velázquez, anfitrión del Círculo Reflexivo, ha comentado: “Soy más libre, porque elijo lo que quiero”.

Han sido dos jornadas valiosas, muy importantes, para darnos cuenta del valor de conversar y de reflexionar.

Por la noche, la cena de Cantabria en el Hotel Puerta de América. Esta pequeña comunidad autónoma (el 1% del territorio español, 0'5 M de habitantes), Cantabria infinita, tiene un poder de convocatoria espectacular. Me siento cántabro dado mi origen materno (mi abuelo era de Cóbreces, mi madre es de Santander) y por ello, muy orgulloso de lo que Cantabria hace sentir. El Presidente Revilla y el Consejero de Cultura, Turismo y Deporte Fco. Javier López Marcano, han sido unos anfitriones maravillosos. 280 invitados, entre ellos los Vicepresidentes Rubalcaba y Salgado, las ministras de defensa, innovación y medio ambiente, los embajadores de Rusia y de China en España, los presidentes de El Corte Inglés, FCC, OHL, Dragados, E.On, Sacyr-Vallehermoso, Grupo Leche Pascual, Mahou San Miguel, Gas Natural, Kiss FM, Air Nostrum, Iberia… He podido conversar con la Vicepresidenta del gobierno de Cantabria, Lola Gorostiaga; con el consejero de Economía, Ángel Agudo; con los rectores de la UIMP y de la UC; con el presidente del Rácing, Francisco Pernía; con el de la CEOE, Miguel Mirones y con otras varias personalidades. En la mesa, el Director Gerente de la Cueva ‘El soplao’, Fermín Unzue, hombre culto y dedicado al turismo como pocos, y varios alcaldes y empresarios. Un encuentro anual verdaderamente especial.

Mi agradecimiento a los organizadores de esta cena, el Gobierno de Cantabria, que nos convoca anualmente.