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domingo, 31 de octubre de 2010

El Miedo y el Amor

Fe de erratas: ayer, Zoe, nuestros amigos Ana, Emma y Miguel Ángel y un servidor no estuvimos en Kinépolis (el cine más grande del mundo, en Pozuelo, que dirige tan eficazmente mi admirado Manu Claessens) sino en Micropolix, la ciudad de los niños en San Sebastián de los Reyes.

Como cinéfilo, no soy muy partidario de las pelis de terror; sin embargo, dado que hoy es Halloween (esa festividad de culto a los fallecidos de origen celta que EE UU ha convertido, como tantas cosas, en un negocio), he ido a ver esta mañana Los ojos de Julia, de los productores de El Orfanato y con Belén Rueda como protagonista. Tengo El Orfanato en mi corazón y en mi memoria para siempre, porque esta película dirigida por “Jota” Bayona con guión de Sergio Sánchez inauguró el Festival de Sitges de 2007 (Manel Adell, DG de Desigual, me invitó a ese evento patrocinado por ellos), el Cine Fórum Empresarial APD de las navidades de hace tres años, éxito de taquilla, de crítica y de público.

Pues bien, Los ojos de Julia es un peliculón. Una historia sobre Sara, una chica con enfermedad degenerativa que se está quedando ciega y presuntamente se suicida. Su hermana gemela, Julia, sufre la misma enfermedad y pretende saber qué le ha pasado a Sara. Belén Rueda lo borda una vez más, acompañada de actorazos como Lluis Homar o Julia Gutiérrez Caba. Sorprendente Pablo Derqui, hasta ahora actor de series televisivas, que me ha recordado a Juan Diego Botto en Plenilunio.

La ceguera como metáfora de la crisis, de la falta de claridad en la visión. Ante el miedo a la ceguera, algunos prefieren suicidarse. Y sin embargo, como se dice en la película, para perder el miedo lo importante es combatir, y eso que hay “personas sin luz”, que pueden ser muy crueles con los demás. Más que una película de miedo, Los ojos de Julia es una historia de amor. La pareja de Julia “puede ver el Universo en sus ojos”. Esta es la crítica de Jordi Batlle en Fotogramas:
“El equívoco puede surgir de la ecuación Belén Rueda (actriz) + Guillermo del Toro (productor) = El Orfanato (J.A. Bayona, 2007), es decir: terror gótico por un tubo. Nada de eso: Los ojos de Julia tiene, es cierto, una genuina atmósfera de terror, pero se trata de un thriller de tomo y lomo, un thriller de suspense o, si prefieren, un psychothriller, con ecos de Alfred Hitchcock y del Michael Powell de El Fotógrafo del Pánico (1960), que reverberan al alimón en el extraordinario clímax, donde Rueda y el villano se pelean en la habitación a oscuras, intermitentemente iluminada por los flashes de una cámara, los mismos que cegaban a Raymond Burr en la escena homóloga de La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954). Hay otros momentos memorables en el segundo film de Guillem Morales: la heroína persiguiendo al malo por un siniestro pasillo cuyos fluorescentes se van encendiendo justo al paso del perseguido o la magnífica escena, otra vez de ascendente hitchcockiano, del descubrimiento de la falsa ceguera por el leve temblor del líquido de una taza.
Aunque el guión del film tiene más agujeros que el cuerpo de un borracho tras pronunciar el nombre de Lily Langtry en presencia del juez Roy Bean, y algunos personajes aparecen más bien desdibujados (o directamente inverosímiles: el papel de Lluís Homar se lleva ahí la palma), Guillem Morales sortea todo escollo argumental mediante constantes ideas de cine, algo que, en esta época inundada de films estéticamente inocuos, buena falta nos hace. Miel sobre hojuelas, la galería de secundarios es jugosa: Francesc Orella (el policía descreído), Joan Dalmau (el empleado del hotel que sabía demasiado), la venerable Julia Gutiérrez Caba (la ciega solitaria con golpe de teatro final), etcétera. Un ejercicio de género, en fin, de impecable confección”.

Espero y confío que Los ojos de Julia se convierta en uno de los éxitos de la temporada otoño-invierno. Bien lo merece.

Esta tarde hemos ido a ver a mi sobrina Adriana Sánchez Cubeiro, que ya tiene seis días. Refleja la paz y la salud de los niños recién nacidos. Es una preciosidad y sus padres y los míos (sus abuelos) están encantadísimos.

En El País Semanal, Claves para amarse uno mismo, del magnífico periodista y gran amigo Borja Vilaseca. Cuando se mide el Optimismo como estilo explicativo de la realidad (Martin Seligman), muchos suelen pecar de una baja autoestima. “No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”, nos enseña la fantástica Irene Orce. “La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo” (Louise L. Hay). “La luz es demasiado dolorosa para quienes viven en la oscuridad” (Eckhart Tolle). “Cuando te amas a ti mismo dejas de encontra motivos para luchar, sufrir y entrar en contacto con la vida” (Gerardo Schmelding). Y el proverbio hindú: “Sólo poseemos aquello que no podemos perder en un naufragio”. Borja Vilaseca nos recomienda el libro El arte de la meditación de Matthieu Ricard, la película Alice de Woody Allen y la música de Deva Primal & Miten.

La Liga va siendo cada vez más un Mourinho versus Guardiola. El Real Madrid ganó en Alicante al Hércules (1-3) y el Barça le marcó cinco al Sevilla (5-0). Cristiano Ronaldo lleva 12 goles en liga (dos ayer), 1 en Champions y 2 con su selección; Leo Messi, 7 en liga (dos ayer), 4 en Champions y 1 con su selección. 12 a 12. Xavi Hernández, uno de los jugadores más inteligentes de La Roja y del campeonato nacional de liga, ha desafiado al equipo blanco a una “guerra futbolística”, no dialéctica.

Me alegrado mucho la victoria del Dépor de Lotina (3-0) y del Rácing de Santander (4-1). Los dos equipos se jugaban mucho después de un comienzo nada favorable.

La banda sonora de hoy es Pero a tu lado, de Los Secretos (http://www.youtube.com/watch?v=7A6UXQK3SnE):
He muerto y he resucitado.
Con mis cenizas un árbol he plantado,
su fruto ha dado
y desde hoy algo ha empezado.
He roto todos mis poemas, l
os de tristezas y de penas,
lo he pensado
y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado
en otra vida, en otro mundo, pero a tu lado.
Ya no persigo sueños rotos,
los he cosido con el hilo de tus ojos,
y te he cantado
al son de acordes aún no inventados.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado
en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado
en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.

Del nº 70 de la revista Psicologies, el artículo Desmontando a Cupido de Ester Alonso: El flechazo. Cupido no lanza sus flechas al azar, sino que lo hace cuidadosamente. Según un estudio de la Universidad Stony Brook del Estado de Nueva York, las personas enamoradas activan las regiones cerebrales ricas en dopamina (hormona asociada al placer); las parejas consolidadas disfrutan de oxitocina, hormona del cariño. “¿Qué es antes, la experiencia o la química? De momento, entendemos el vivir como la sucesión de experiencias y no como un diseño de aportes químicos. Entiendo que estamos en condiciones de invertir los términos, pero espero que no suceda. Daríamos al traste con la libertad y la sorpresa” (José Antonio Bustos, psicólogo y psicoanalista). Para que exista el flechazo, deben confluir dos variables: sentimientos de carencia afectiva y de urgencia.